Jueces de la horca

Paul Newman en la película 'El juez de la horca'

Evitar el mal es imposible. Intentar que exista la justicia es una ley humana. Una constante de los seres humanos sin la cual no habríamos llegado hasta aquí. Esa sensación compartida por todas las personas de lo que es justo y lo que no lo es y esa voluntad compartida de castigar al tramposo. La justicia ha sido tan importante que tenía que emanar de Dios. Luego, de la soberanía popular. Cosas más grandes que uno mismo. A la civilización no le gustan los jueces de la horca. Abusar de la justicia es de los mayores pecados en una sociedad. Luego está mentir. Si los juntas, las costuras de la convivencia revientan.

Desde que éramos nómadas hasta la actualidad hemos ido perfilando el mecanismo. El Estado de derecho, sobre todo su teoría, es el legado más preciado del liberalismo a la democracia. Demasiado bueno incluso. Cuando hubo que incorporar a la clase obrera durante el siglo XX como ciudadanos, la burguesía, que había pensado la división de poderes para llevar a buen puerto su lucha contra la monarquía absoluta, flojeó. Y la mismo pasó cuando las mujeres reclamaron la igualdad. A veces la justicia pensamos que es solo para nosotros. La civilización es tratar a cualquier ser vivo como sujeto de derechos. Lo que implica que otros pierden privilegios.

Si uno suma todos los ataques que ha sufrido la gente de Podemos por el hecho de crear un partido, tener éxito (sacar millones de votos) y entrar en el Gobierno de España no se va a encontrar ningún ejemplo parecido en la historia de España: falsas acusaciones construidas por medios de comunicación (progresistas y no progresistas); creación de pruebas falsas por parte de la policía: acoso durante meses en los domicilios familiares; imputaciones por parte de jueces sin pruebas de ningún tipo: credibilidad dada a rumores o a declaraciones sin pruebas por parte de criminales; conspiración de ministros del gobierno para organizar los ataques; financiación de medios dedicados casi exclusivamente a atacar a Podemos; uso del aparato del Estado para intentar incriminar a sus líderes; ridiculización mediática de su trabajo...

Los ataques contra Podemos en realidad son ataques contra la democracia. Porque todo lo que hoy se aplica a Podemos se terminará aplicando a los adversarios de mañana. ¿O por qué puede entrar Griñán en la cárcel y Esperanza Aguirre no? Lo que España toleró en la Transición o en la lucha antiterrorista terminaron aplicándolo después jueces y medios contra los que se alejaban de su "idea de España".

Todas las profesiones tienen comisiones de deontología. Los miembros de un cuerpo profesional tienen que compartir una serie de buenas prácticas y principios que se exigen a todos los que portan ese título. ¿No tienen los jueces honrados en España y los policías honrados en España interés en que no se les mezcle con los que ensucian la misma toga y la misma placa?

Los superiores del juez García Castellón le cerraron su investigación contra la financiación de Podemos por "prospectiva", es decir, por investigar a ver qué encontraba al margen de pruebas sólidas que justificasen la investigación. En otras palabras, que en España no es legal que un juez tenga su culpable y ponga el aparato del Estado a ver de qué puede acusarle. En esa investigación el juez usó a criminales venezolanos, algunos narcotraficantes, reclamados en su país y en Estados Unidos. La promesa de hablar de lo que le gustara al juez les alejaba de la extradición. Mientras tanto, Asuntos Internos descubrió una red de policías, abogados y criminales venezolanos ligados a su vez a la policía "patriótica" del PP. Un abogado de estos patibularios se reunió en la cárcel con Villarejo. Inventaban acusaciones contra Podemos y pagaban a los policías a cambio de dinero y de recibir favores (chivatazos, documentos).

Al juez García Castellón no le ha gustado que sus superiores en la Audiencia Nacional le cerraran la investigación. Y ha abierto otra. Esta vez contra mí. Contra quién si no. Por blanqueo de capitales. ¡Más madera! La UDEF al parecer ha redactado un documento que llega a conclusiones de novela. Es hora de preguntarnos: ¿quién trabaja en la UDEF? ¿Cuánta gente hay ahí vinculada a Villarejo y a la policía política del PP? ¿No tiene que limpiar la policía esas unidades que han formado de manera evidente parte de las cloacas del Estado con el PP? La UDEF no ha sido capaz en dos años de constatar la fecha de cuatro correos que demuestran que han mentido en el procedimiento que tiene abierto contra mi el juez Escalonilla. Aún peor: en uno de los audios del Ferrerasgate se oye a José Luis Olivera, ex Comisario Jefe de la UDEF, afirmar: "que tampoco es muy costoso el meterle una cuenta a Pablo Iglesias de hace cinco años y luego que explique". A lo que repica  Villarejo: "Eso te lo hacemos con el rabo igualmente". ¿Marca España?

Según la UDEF, dice el auto del juez García Castellón, tengo 92 cuentas. 86 de ellas en Triodos Bank. Ochenta y seis cuentas. Qué mareo. La verdad es que tengo dos. No ochenta y seis. Dos. Una cuenta de ahorro y otra de crédito. Pero el auto (que ha llegado antes a los tabloides de extrema derecha que a mi mismo) brinda el titular a OK Diario: La UDEF revela a la Audiencia Nacional que el anticapitalista Monedero tiene ¡92 cuentas bancarias!. Ya está otra vez el circo montado.  ¿No podía haberlo comprobado el juez García Castellón antes de imputarme? ¿O de lo que se trataba precisamente era de imputarme? Que Vox esté incluido en el procedimiento del juez García Castellón da más pistas. ¿Qué espera que hagamos la gente de Podemos mientras intenta cazarnos como animales acorralados?

Nunca me he presentado a ningún cargo de elección popular. Sin embargo, creo que soy el único español que ha pasado por la política al que le han publicado todas sus cuentas. En todos los medios. Cortesía del Estado de derecho en España. ¿No le basta eso al juez García Castellón para ver si hay algo o no? ¿Hay cuentas en España más escrutadas? ¡Ay si hubiera algo!

La acusación del juez no escatima en ampulosidad: ni más ni menos que blanqueo de capitales. ¿De dónde sale? Resucita el juez algo de lo que se jactaba Ferreras de haber convertido en un caso digno de matarme: un estudio (que venía acompañado de una asesoría de varios años sobre la implantación de una moneda única latinoamericana) que hice cuando aún no existía Podemos, en 2013, y que hice para conseguir dinero y poder financiar La Tuerka. Algunos hacemos estas cosas, aunque haya gente que no lo entienda. Se llama compromiso. Por supuesto, cuando fundamos Podemos me denunciaron. Muchas denuncias. Lo del estudio fue resuelto judicialmente con su archivo, igual que la Agencia Tributaria reconoció que el trabajo lo hice. La denuncia vino de Manos Limpias y su impulsor terminó en la cárcel por extorsionador. Amigo del PP, por supuesto.

El juez de la horca es el título en español de una película de John Huston, donde un ladrón de bancos se libra de la muerte y termina de juez en un pueblo de Texas. El río Pecos, como pasaba con los Pirineos, marcaba la diferencia entre la civilización y la barbarie. Igual vuelve a pasar. El juez de la horca se hizo acompañar de cinco comisarios de dudosa honorabilidad, a los que él mismo nombra, para hacer su peculiar justicia. "Nadie se acordará de sus sentencias", zanja Huston. Lo que pasó en el film no se estudia en las facultades de Derecho. Lo que hace el juez García Castellón tampoco. A no ser que se quiera  aleccionar sobre lo que no deben hacer los servidores públicos. Si quiere hacer política ¿por qué no se presenta a las elecciones?