Fuego amigo

El jefe de la oposición se entrena

Cuentan del cantante Julio Iglesias que en las entrevistas sólo se deja fotografiar desde su lado bueno, dando por hecho que tiene un lado malo. O dicho de otra manera: si el que vemos es el lado bueno, ¡cómo será, Dios mío, el lado malo! Es lo que se ha dado en llamar el síndrome de la luna, que, al igual que muchas actrices, solo se deja fotografiar por su lado más brillante.

Mariano Rajoy padece un síndrome similar. Sus asesores le han dicho que de vez en cuando es conveniente atemperar su lado siniestro y bronco, ese con el que se presenta a diario, ya sea en un mitin, ya sea en un debate en el Congreso de los Diputados. Él no es un profeta de las catástrofes ni un enterrador, ni se alegra de los malos datos de la economía por una anomalía del espíritu, sino porque alguien tenía que hacer el trabajo sucio, como en la película de El Verdugo. Y le tocó a él. En sus horas libres, en cambio, es un hombre educado que adora a los niños y a los jubilados.

Sus asesores de imagen han comprendido que cuando no puede contestar con un insulto, porque la pregunta se la ha hecho educadamente un ciudadano en un programa de televisión o un niño de un colegio, Mariano aparenta ser un hombre encantador.

Con sus jóvenes nuevas generaciones se entrena para próximos programas de "Tengo una pregunta para usted", porque se ha percatado de que esa distancia es la suya, la que revela más cabalmente su rostro humano. Y toda preparación es poca. Ayer, por ejemplo, se entrenó con los niños de un colegio de Madrid. "¿Por qué hay países en los que son gratis los libros de texto y otros en los que no lo son?", le preguntaba un chaval; a lo que Mariano respondía con su sagacidad de hombre sabio: "Hay países en los que son gratis los libros de texto, y hay otros en los que no son gratis". Creo que el niño se quedó acojonado.

Ese es el lado más brillante de nuestro jefe de la oposición, ese es el aspecto que tiene que seguir entrenando, cueste lo que cueste.
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Meditación para hoy:

Los padres de los 30 niños que prestaron a sus hijos para esta mascarada política creo que no han tenido ningún inconveniente en que el PP utilizara a sus hijos para enviar mensajes partidistas a la sociedad. Cuando un niño le preguntó por qué había tanto paro en España, Mariano le echó la culpa al gobierno de Zapatero.

Son los mismos que luego se oponen a la asignatura de Educación para la Ciudadanía porque adoctrina a los niños.