Fuego amigo

Pruebas de esfuerzo ético

 

Los mercados financieros y las agencias de calificación de riesgos se fían tan poco de nosotros como nosotros de ellos. Los que nos ponen notas analizan supuestamente el riesgo de que no paguemos a los mercados si las cosas se ponen mal. Y ese riesgo tiene un sobreprecio. Por lo tanto, cuanto más puedan manipular los índices de riesgo, mayor beneficio y negocio revierte sobre los mercados... que son los que las financian. Todo queda en casa de Alí Babá.

 

Llegamos así a la paradoja de que al sistema capitalista lo que le conviene es que las cosas nos vayan mal, siempre que quede alguien al que le vaya bien para financiarlo. Actúa, ¡oh casualidad!, como el Partido Popular: cuanto peor, mejor. Una paradoja y una falta de ética preocupante, porque los criminales, también llamados mercados, saben que las arcas europeas están preparadas para rescatar a sus países miembros, lo que deja el supuesto riesgo en una comedieta. Lo que se dice una arriesgada pirueta de circo con red.

 

Para dejarles sin argumentos sobre la salud de nuestro sistema financiero hemos inventado las pruebas de estrés de los bancos, como las pruebas de esfuerzo médicas que comprueban el estado de nuestro corazón y sistema cardiovascular, al igual que algunas aseguradoras te exigen una revisión médica antes de aceptar un seguro de vida. Ellas, siempre sobre seguro, nada de riesgos.

 

Visto el fracaso para detectar la enfermedad de Irlanda hace un año o el verdadero riesgo escondido en los bancos norteamericanos, da miedo pensar que nuestro médico podría estar vendido a las aseguradores o, lo que es peor, ser un inútil. ¿Por qué no sometemos a una prueba de esfuerzo ético a los doctores Moody’s, Fitch y Standard and Poor’s, y nos dejamos de coñas?