Marcha a Bruselas

Un gancho de "gauche" a Sarkozy

JOSÉ LUIS MARTÍNEZ

La reforma laboral y de las pensiones de SarkoZy recibe sucesivos "izquierdazos" en la arena política. "Sarko" encaja los golpes con "cara de poker" y muy tocado en las encuestas. A casi el 70% de los franceses no le mola lo de jubilarse hasta los 62, ni la política privatizadora de los servicios públicos (salud, transporte, correos, educación, etc.) para que los exploten los amiguetes de Carla Bruni.

El eternamente bronceado presidente de la derecha francesa confía en que la marejada de huelgas remita antes de las elecciones del 2012 y que el ambiente se haya enfriado un poco. Además siempre conserva el as en la manga de cortejar al electorado de Le Pen, líder del Frente Nacional, con su política de persecución de rumanos, gitanos y otras gentes de mal vivir (como diría el Caudillo).

La izquierda gala se muestra poco complaciente con el aprendiz de Napoleón. Bien distinto que en España, donde los socialistas se encargan de hacer el trabajo sucio a la derecha y a la CEOE, con la peregrina idea de que los currantes terminen siendo benévolos con la reforma de Zapatero.

Muchos factores hacen bien distintas las circunstancias a un lado u otro de los Pirineos, pero sobre todo lo que pesa aquí es la propia sociología de la Gauche. Partiendo de la base que los socialistas franceses cosechan menos votos que el resto de la izquierda junta, pues ya esclarece algo las cosas. La "Gauche" es muy de izquierdas y esto se deja sentir.

Frecuentar la carretera te permite hacer nuevas amistades inesperadas. El severo régimen de bocadillo salchichón que observan los esforzados marchistas tiene, a veces, el contrapunto afectuoso de una cerveza fría en un bar de carreteras.

Tras escuchar a la enésima camarera decir "tu est fou" (tú estás loco) por andar no mucho más de 1.000 kilómetros por Europa, aparecen en el escenario otros sujetos que ya se han hecho familiares: los camioneros.

Los "Añuri", por ejemplo, son navarricos. Jatorras ellos. Buena gente. Claro, como el que suscribe es de padre de Olite, pues que pichorras va decir.

Yo les digo a los colegas, inmediatamente abducido por el influjo de Los Hermanos Anoz: "La hostia, un camión de Iruña. Oye pues, si son navarros los muetes". Sin coscarme que estoy leyendo "Iruña" en el toldo del camión, pero al revés.

Hablo con ellos y se me pone la piel de gallina, como si estuviera viendo cantar a los mozos a San Fermín antes del chupinazo del encierro. ¡Que cosa esta de las emociones cuando estas un mes fuera de casa!

Nos encontramos a otro, que es de Utebo, comiendo en un restaurant de carretera que regenta una salmantina. "Joder co, he visto la bandera aragonesa que lleváis en la mochila y pensaba que estaba alucinando"

La peña camionera es nuestro principal apoyo en la carretera. Unos porque están con la causa. Otros porque ver "marcianos" en la ruta europea da mucha variación al paisaje. Otros más porque sienten la secreta envidia de hacer una locura justa una vez en su vida. ¡Que buena peña esta de los camioneros!