Memento

La música en directo sigue sin reactivarse

A finales de marzo, en la parte más dura del confinamiento, Marcos García, Antonio López "Viña" y Patricia Sábada nos hablaron de cómo les había afectado el parón forzoso por la pandemia y sus expectativas hacia el año 2020. Todavía estábamos en shock por el decreto del Estado de Alarma y por una pandemia que nunca hubiéramos imaginado sufrir. En ese momento, había mucha incertidumbre acerca de cuánto duraría la situación de crisis sanitaria y cuál sería el futuro de la cultura. Meses después, mientras muchas personas recobran una vida casi normal, sólo alterada por el uso de mascarillas y las recomendaciones sanitarias, los trabajadores y trabajadoras de la música siguen conviviendo con la incertidumbre, el parón laboral y la falta de apoyo institucional hacia uno de los sectores más afectados. Mientras las consecuencias en el turismo o en el comercio son noticia a diario y se visibiliza y se respalda institucionalmente, la cultura sigue languideciendo. Mientras intenta sacar la cabeza poco a poco, continúa con el miedo a que nada vuelva a ser como antes.

Liher, banda de Ayuken MP, actuando en Usurbil con las nuevas medidas de seguridad.  Foto: Marcos Ayuken

La música sigue sin sonar

La situación ha cambiado poco en estos 4 meses. Patricia, técnica de iluminación, cuenta que su situación "viene a ser más o menos la misma". Durante este tiempo ha tenido el "privilegio", según dice, de hacer un concierto de nuevo formato y dos bolos en streaming, pero "nada que ver con el volumen de trabajo que habría en cualquier otro año en las mismas fechas". Por su parte, Marcos, director de la empresa de management y producción Ayuken MP, señala que en este tiempo ha cancelado 111 conciertos y que, a final de año "serán alrededor de 130". Aunque han arrancado con algunos trabajos, como la producción técnica para la gira de la Mala Rodríguez o eventos en Euskal Herria, afirma que "no supone ni el 10% de lo que íbamos a hacer estos meses".

Viña, organizador del festival Marearock, entre otros, afirma que todo está aplazado para 2021 y no hay trabajo relacionado con eventos, ya que para ellos es "inviable hacer eventos con los nuevos formatos que se están desarrollando". Ya es mucho tiempo el que llevan sin poder trabajar, pero Marcos cuenta que lo primero que había que hacer era "asumir la situación". Una vez dado ese paso, desde su empresa, han intentado colaborar y participar en asociaciones que se han creado en el sector. A falta de terminar de concretar el Estatuto del Artista y sin una coordinación fuerte en el mundo cultural, tal vez este parón forzoso sirva para regularse de una vez por todas.

4 meses duros que no terminan

Para los trabajadores y trabajadoras de la música han sido 4 meses muy duros en lo laboral y lo personal. Viña, quien también regenta un bar de rock en Alicante además de organizar festivales, señala lo complicado que es para él tener aún a toda la plantilla en un ERTE y cobrando sólo el 70% de su nómina, pero que es "imposible incorporarlos con un 25% de ingresos respecto a meses normales". Marcos relata lo duro que es ver como Ayuken MP "un proyecto independiente, sin grandes apoyos, viniendo de un origen humilde y donde se ha tratado a todo el mundo lo mejor posible, se ha congelado de repente". Pese a todo, se muestra optimista y confía en que se podrá recuperar, aunque incide en que "es una lástima ver desvanecerse aquello por lo que llevas luchando 15 años".

"Lo más duro es ver la realidad de las bandas, porque no son sólo personas con las que trabajamos, sino que consideramos amigos y amigas y familia. Verlas decepcionadas, ver cómo todo su esfuerzo y su trabajo se viene abajo" afirma Marcos. Durante estos meses han visto la luz trabajos de grupos como Cobra o Liher, que forman parte de Ayuken MP y que no han podido hacer la gira que tenían programada. Es estar viviendo en un interminable "nada que hacer", como puntualiza Patricia. Su vida, desde hace unos cuantos años, estaba relacionada con las giras y le resulta muy duro estar parada por completo. "Evidentemente, la parte económica ha empezado a hacer mella y se nota, claro que sí. Pero, en mi caso, claramente, lo peor ha sido la parte personal".

Patricia trabajando en la iluminación del concierto streaming de LAZURDA. Foto: Atreyu Makeda

Ocio nocturno vs. música en directo

Ahora que el ocio nocturno está señalado como foco de rebrotes y se cierran locales y se cancelan conciertos, creen que debe diferenciarse la oferta de discotecas de los conciertos al aire libre. Patricia ve injusto señalar a todo un sector al completo. "Llevo más de 10 años currando en una sala que un 50% es sala de conciertos y un 50% es discoteca y lo único en común es el espacio físico. Por ello no me gusta que se hable de cultura pensando en el ocio nocturno. La cultura puede ser ocio, pero no todo el ocio puede ser cultura". También Viña cree en los conciertos hay un riesgo muy bajo, casi nulo. "Sin aglomeraciones, con distancia, desinfección… todos esos eventos deberían considerarse como eventos seguros y desarrollarse sin problemas. Lo que pasó, por ejemplo, con el Tsunamí de Gijón no tiene explicación, salvo negligencia política".

"Me gustaría saber qué es lo que lleva a una sociedad a pensar que lo primero que hay que cortar de raíz es que la gente se junte a vivir un acto cultural", afirma Marcos, que considera que la cultura molesta porque "genera opinión y genera movimiento". Cree que señalar los conciertos no está justificado y es injusto que se tumben mientras se mantienen aglomeraciones en otros espacios, como la ocurrida en la plaza de toros de Huelva. "Una masacre que una banda de perturbados se pueda juntar a asesinar animales, mientras nosotros no podemos hacer un concierto de 800 personas en un espacio donde caben 8.000. Es bastante lamentable" puntualiza.

Cartel del Marearock Murcia para su edición de 2021

Un difícil futuro sin vacuna

Aunque el futuro no es muy alentador, Patricia sí muestra cierto optimismo y considera que "encontraremos la manera de trabajar y disfrutar de cualquier evento masivo, aunque no haya vacuna", pero teme que esa transición hacia una manera "óptima" para trabajar todas, pueda llegar tarde. Tampoco ella considera que exista una preocupación real por la cultura, ni que la gente la considere un trabajo como otro cualquiera. Menos optimista se muestra Viña que no ve una solución a corto plazo "a no ser que aparezca una milagrosa vacuna que funcione perfectamente, lo cual parece improbable". No cree que en 2021 vayan a realizarse eventos de miles de personas y, lo que más lamenta, es "la gran cantidad de gente que se está quedando en el camino dentro del sector, porque en este nuevo formato es insostenible".

De la misma opinión es Marcos, que niega rotundamente que se esté reactivando el sector. "Hay que evitar ese mensaje porque es mentira. Estaremos trabajando un 6% de las trabajadoras del mundo cultural y mucho menos que antes. Esto no es una reactivación, son sólo pequeños actos culturales que permiten a algunos artistas, oficinas o técnicos facturar". Cree que hay que poner sobre la mesa que grupos están girando "por un parte ridícula de su caché". Afirma que muchas veces ni permite cubrir gastos, que acaban todos cobrando menos y, de este modo, "el sector se ve devaluado". Añade que "pinta un horizonte muy duro".

Sobre cómo responder para salvar la música, Marcos concluye que "hay que poner la necesidad de unir las demandas del sector". Considera que apenas hay movimiento sindical y que "hace falta una articulación fuerte necesaria por si el sector sale algún día a la calle, que es lo que se debería hacer, pero con un frente común. La gente debe entender qué es lo que sucede cuando va a un concierto y cuánta gente hay detrás". Sin duda, la música en directo está sufriendo las consecuencias de años de desregularización e individualismo. Por ello Marcos ve imprescindible una movilización para proteger una cultura "que es patrimonio de esta patria. Esa con la que muchos se llenan la boca, pero nunca defienden". Sin duda, el mundo de la música no piensa rendirse ante estos tiempos difíciles.