Opinion · MierdaJobs

Un día en la vida de un conductor de la EMT: ansiedad, estrés y lumbago por unos recortes que asfixian a la plantilla

Jueves 21 de noviembre. Ocho y media de la tarde. Bruno lleva esperando más de 20 minutos al autobús 60 en la marquesina de glorieta de Embajadores (Madrid). La fila supera las 20 personas y la impaciencia se adueña de los futuros pasajeros. Tras 26 minutos de espera llega el autobús atestado de gente. Toca apretarse mucho, apretarse mucho más. Finalmente, Bruno consigue subir al autobús y se queja a viva voz de los tiempos de espera.

Jueves 21 de noviembre. Ocho y media de la tarde. Raúl es conductor de la EMT y lleva desde el día 19 de baja. Trabaja en una línea en la que algunos autobuses tienen 15 años y, además, la empresa ha suprimido uno de los turnos, por lo que los empleados tienen que hacer más trabajo en el mismo tiempo y suplir el turno eliminado.

Él es uno de los muchos conductores que va con el tiempo pegado cada día y que sufre la sobrecarga de pasajeros y de trabajo por falta de personal.

“En mi caso el estrés hace que se me cargue la zona lumbar, lo que me provoca mareos fuertes. Piensa que, si ya de por sí hay falta de personal, si te suprimen un coche [así denominan en la EMT a los autobuses], tu tiempo de descanso es mucho menor. Normalmente tenemos unos cuatro o cinco minutos, pero en muchas ocasiones ya no es así”, cuenta el trabajador.

“En mi caso, yo tengo un horario de mucha afluencia y siempre pillo las salidas de los colegios, las guarderías y universidades, con esa afluencia masiva de personas, tú estás viendo que no llegas a la hora. Vas acumulando retrasos, los descansos se limitan de forma considerable, los pasajeros van muy apretados, hay mucho tráfico, entramos a trabajar antes para intentar disminuir los retrasos… y todo eso un día, otro día y otro día… te va apretando hasta que tu cuerpo no puede más”.

Tanto Bruno (cliente), como Raúl (trabajador) viven situaciones distintas, pero que se producen por una misma causa: la falta de medios humanos y materiales de la Empresa Municipal de Transporte de Madrid.

Por ello, los trabajadores han hecho varios paros que, según los sindicatos, está teniendo un seguimiento masivo, mientras que el Ayuntamiento habla de un 50%. Los trabajadores han anunciado que, si el Ayuntamiento de Madrid no se sienta a negociar, el próximo 3 de diciembre harán una huelga de 24 horas coincidiendo con el primer día de la Cumbre del Clima.

El Sindicato Independiente de conductores de autobuses de Madrid ha explicado a Público que existen, ahora mismo, unos 125 turnos al día sin cumplir por falta de personal.

Por su parte, el Partido Popular no muestra intención de sentarse con los trabajadores y sindicatos. Es más, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha culpado a los trabajadores de “secuestrar” el servicio público y de ser “desleales con el pueblo de Madrid” por hacer huelga.

Durante su campaña, el actual alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, se comprometió a cambiar 600 autobuses para reducir la contaminación, pero las promesas electorales se quedan en campaña y, por el momento, tampoco ha decidido sentarse a escuchar las peticiones de los trabajadores, pero pide “responsabilidad” a los trabajadores para que no hagan huelga durante la Cumbre del Clima.

«La inmovilidad del Gobierno de Madrid desde su llegada está consiguiendo que los ciudadanos sufran una parte importante de las consecuencias», comenta una trabajadora. Las quejas se dejan notar tanto en las redes sociales como en las calles mostrando que la “responsabilidad” es más cosa de uno que de otros, estas son algunas de las respuestas que se pueden leer a diario.