Otras miradas

Por un compromiso internacional con Palestina

Francesc Tubau

Aturem la Guerra

Francesc Tubau
Aturem la Guerra

Aviones y helicópteros bombardearon más de cincuenta objetivos en Gaza, en el inicio de una de las operaciones militares más sangrientas desde la guerra de 1967. Fue el 27 de diciembre de 2008. Recordémoslo. Más de 1.400 personas perdieron la vida durante 22 días de ataques aéreos y terrestres, según el informe Goldstone de Naciones Unidas, que los describe como crímenes de guerra y contra la humanidad. Diversas instalaciones de la ONU fueron también destruidas.

Desde el 27 de diciembre al 18 de enero de 2009, Gaza fue sometida a una ofensiva militar que, según el gobierno de Israel, se hizo para impedir que Hamas y otros grupos armados palestinos lanzaran cohetes Qassan contra territorio israelí. Esa fue la excusa para castigar una vez más a la población palestina. Era la operación que denominaron "Plomo fundido", planificada hasta los últimos detalles.

Se puede discutir sobre quién rompió las treguas, pero la acción del ejército israelí fue estudiada y planificada. El asesinato de dirigentes palestinos no fue un acto puntual, sino el resultado de la vigilancia y la planificación, con tiempo para llevarlo a cabo. Asesinatos extrajudiciales, como los que se realizan actualmente con "drones" y que forman parte de la nueva cultura de la guerra. Los dirigentes israelíes sabían perfectamente lo que hacían.

Después de la muerte de Yassir Arafat, en noviembre de 2004, y de las elecciones legislativas de 2006, que dieron la victoria a Hamas, la respuesta de la llamada "comunidad internacional" fue la de permitir el asedio de Gaza e intentar impedir el gobierno de Hamas.

En 2007 fracasaron las conversaciones para la creación de un gobierno de unidad nacional, integrado por Al Fatah y Hamas. Ese mismo año, Israel empieza a llevar a cabo un duro bloqueo de Gaza, uno de los territorios del planeta con mayor densidad demográfica, con una población gravemente empobrecida y con carencia casi absoluta de servicios. Una franja a menudo descrita como la "mayor prisión al aire libre del mundo".

Como en otras ocasiones, los medios de comunicación se hicieron eco de la trágica situación que se vivía en Palestina, con muchas informaciones que trataban sobre el origen del conflicto. También fueron numerosos los actos de denuncia y de solidaridad. En diferentes ciudades del Estado español, como Barcelona y Madrid, tuvieron lugar grandes manifestaciones para condenar los bombardeos contra la población palestina.

El doble rasero de la política internacional a la hora de enjuiciar los actos de violencia y las discusiones sobre la proporcionalidad de la respuesta del ejército israelí, sobre quien había roto la tregua o sobre si era una "matanza" o un "genocidio"; las piedras o los atentados suicidas eran las "palabras" con las que se intentaba acallar o hacer crecer la indignación ciudadana.

Hemos de conseguir que el año 2014 sea el Año Internacional de Solidaridad con Palestina. No puede ser un pueblo abandonado. El pueblo palestino es mucho más que Arafat, Al Fatah, Hamas o los atentados suicidas. Es un pueblo que padece, que soporta más de sesenta años de apartheid. Es un pueblo que necesita Justicia.

Los sucesivos gobiernos de Israel han incumplido permanentemente las resoluciones de la ONU. Muchas cumbres, conferencias de paz como la de Madrid el año 91, o acuerdos como el de Oslo de 1993, o planes como el de John Kerry, hacen creer que la paz es posible. Pero enseguida llega el desánimo: el muro permanece inamovible, los colonos israelíes construyen nuevos asentamientos y el problema palestino parece cada vez más irresoluble.

Sólo una fuerte presión internacional permitiría cambiar la situación. Para ello, la contribución a la liberación del pueblo palestino debería convertirse en una prioridad de los movimientos sociales.

Hay que evitar que los gobiernos firmen acuerdos con Israel y no digan ni una sola palabra sobre la política colonial del Estado sionista. La sociedad civil ha de mostrar su solidaridad activa con la ciudadanía organizada en Palestina y hacer suyo el llamamiento a implementar medidas de boicot, desinversión y sanciones contra Israel, hasta que se cumplan tres condiciones elementales: fin de la ocupación, plenos derechos para los palestinos con ciudadanía israelí y derecho al retorno de los refugiados.

Por ese motivo, el próximo sábado, en la Plaça Sant Jaume de Barcelona, a las 18 horas, tendrá lugar un acto de solidaridad con Palestina.