Opinion · Otras miradas

“Muerte al rey (de la casa)”

Marta Nebot

Periodista

Archena seguramente es un bonito pueblo, y está en Murcia. Allí van a celebrar “el día del Hombre”, bajo el subtítulo “el Rey de tu Casa”. El ayuntamiento, gobernado por el PP y comandado por Patricia Fernández López (una dentista “con clínica dental propia y ejerciendo la actividad”, según su cuenta de Twitter) apoya el evento, que consistirá en una cata de vinos organizada por unos empresarios. “Será una fiesta familiar para promocionar la gastronomía y los vinos de esta tierra”, dice la alcaldesa.

La promoción ya ha hecho su efecto. La noticia ha dado la vuelta por las televisiones y otros rincones mediáticos.

El martes pasado en Ya es mediodía, un programa que presenta Sonsoles Ónega en Telecinco, me tocó tratar la cuestión en una tertulia. Benjamín López, uno de los tertulianos, declaró que la celebración del día del Hombre le daba igual, que era como celebrar “el día del plátano”. Le rebatí con otro día de, siguiendo un silogismo muy sencillo: como en este país llevamos más muertas por asesinatos machistas que por terrorismo, celebrar el día del hombre, rey de tu casa, es como celebrar “el día del terrorista”.

El concejal de festejos del pueblo, Mario Alcaraz Mármol, reconoció, en directo, en ese programa, que el subtítulo de la celebración (lo del “rey de tu casa”) no tiene ningún sentido porque dice que en el Ayuntamiento no están a favor de que el hombre mande más que su señora, que es cosa del promotor. El promotor, por su parte, lo que se propone es “organizar el día del Macho Ibérico”, según un audio que se grabó a sí mismo y que publicó eldiariomurcia después.

En ese mismo debate declaré que sí que celebraría el “día del hombre feminista” y que el mayor problema de la convocatoria archenera es a qué hombres concretos celebra, con ese subtítulo (el rey de tu casa). Las monarquías son sálicas en muchos casos y en España aún. El rey manda más que nadie y esa idea de poder masculino es la que sustenta a todo maltratador. Además, expuse que para mí los días de tienen importancia porque movilizan conciencias y hay un consenso planetario, institucional y cada vez más multitudinario, que reconoce la desigualdad del género femenino en absolutamente todo el puto mundo; no es el caso del hombre.

En televisión no se me escapó la palabrota. Se me escapa ahora cuando llevo cuatro días recibiendo estopa en las redes sociales: “Ojalá tu padre (si tienes), hermanos (si tienes), amigos (si tienes)… te den dos buenas galletas”, “espero que ningún hombre te toque nunca jamás, aunque te vayas a caer por un acantilado”, “el padre, hermanos, tíos, hijos, amigos y compañeros de Marta Nebot son maltratadores, violentos, asesinos y terroristas, terroristas, terroristas, TERRORISTAS”, “la comunista Marta Nebot está rodeada de escoria masculina”, etc, etc.

La lista de insultos es larga pero no tiene interés ninguno. Se meten con mi físico, con mi familia, con mi profesionalidad, con mi presunta inteligencia disminuida, hasta con cómo me ha tratado el tiempo; dicen que formé parte de Bildu y piden a la televisión en la que trabajo que me despida y a Aznar que vuelva a la política “con una última misión: volver a ponerle un boli a @MartaNebot en el escote, para ser el Cid Campeador de nuestro siglo”. Además, han creado el hashtag #quepidaperdonMartaNebot y apuestan al respecto.

Para despejar las dudas y que puedan cobrar sus apuestas, lo aclaro: no voy a pedir perdón y nadie va a tocarme ni un pelo. Y con todo esto lo único que conseguís es ratificar mi argumento: ¡qué necesario es el día del hombre feminista! Porque los auténticos enemigos de los reyes de sus casas son los hombres verdaderos, esos con los que el machismo también se ceba. Gracias a todos esos hombres valientes que prefieren quitarse la corona, con los privilegios y las enfermizas relaciones de poder que conlleva, y que entienden que deben arrimar el hombro y no sentirse amenazados por la igualdad, sino más bien por esos otros que no se merecen ningún día. ¡El rey ha muerto, viva el hombre!

¡Ah! y gracias al Ayuntamiento de Archena, por este curioso premio tan alentador.