Opinion · Otras miradas

Vox: Babieca en el Ejido

Javier López Astilleros

Analista político

Todos somos inmigrantes o procedemos de una familia-nuestros ancestros- que se tuvo que mudar. En realidad asistimos poco a los inmigrantes, más bien son ellos los que acogen nuestra cultura, la asumen, y la regeneran. La fórmula de todo éxito está en la mezcla. La Atenas de Pericles era una ciudad formada por inmigrantes. Pero hoy  Blade runner ya es un sueño imposible. Resulta que los entes supranacionales se disecan tras unas pocas décadas, como el Imperio Austrohúngaro sucumbió ante los nacionalismos.

Parece que Vox desea una restauración católica, y reivindica la homogeneización de la nación en un Estado como el nuestro, donde no terminamos por encajar las diferencias. ¿Es nuestro terruño los restos de una monarquía universal?.  Ya no es posible llevar los tercios a Cataluña, aunque algunos deseen a un Kiko Argüello como maestre de Campo.

Recogen papeletas de una de las urnas del colegio electoral de Ciavieja, en el municipio almeriense de El Ejido. EFE/Carlos Barba
Recogen papeletas de una de las urnas del colegio electoral de Ciavieja, en el municipio almeriense de El Ejido. EFE/Carlos Barba

Los conservadores tienen derecho en señalar al feminismo y a los inmigrantes pobres y sin recursos, pero lo que resulta lamentable es que planteen una enmienda a la totalidad por el asunto de la unidad de España. ¿Tanto ha costado la entrevista de Pablo Iglesias en Lledoners, como para que Casado se una a la extrema derecha?

Parece mentira, pero era de esperar. Han salido del armario. Y esto es solo el comienzo.

Sin embargo vivimos una acción mutante; resulta que son muchos los católicos conservadores los que han encumbrado a Vox, un partido que ya es la voz iracunda de bares y terrazas.

Algunos creen que para resucitar a la España contemporánea es necesario señalar a sus esclavos. Es un éxito asegurado, porque son personas indefensas que dependen de la buena voluntad ajena para sentirse valorados.

Pero una parte de sus votantes ha decido manifestar un rechazo abierto a los pobres y desfavorecidos. ¡Qué apostolado tan extraño!. ¿Qué están robando estas gentes en nuestro terruño?. Toda la ira se ha canalizado hacia ellos. Resulta que son los responsables de colonizar nuestro país, de llenar de sangre mestiza nuestras calles. Qué cosas tiene la historia, en un país como el nuestro tan dado al cruce.

En realidad la confianza atrae a los inmigrantes. Estos generan riqueza y aportan un espíritu de sacrificio. Revitalizan una sociedad y la dan lustre. Pero algunos ven fantasmas en un delirio de confusión y ensimismamiento.

Han salido del armario porque se sienten una minoría perseguida. Vox les ha quitado el complejo. Incluso esta formación ha recibido votos de la izquierda. La formación quiere retomar las buenas costumbres. Si muchas personas se han quedado a medio camino, han perdido sus ahorros y trabajos, o bien no se sienten representados por la derecha, ¿por qué no votar a Vox?

Surgen conflictos de identidad, como si las diferencias étnicas o ideológicas nos fueran a salvar de una crisis que en realidad es ética, y que se traduce en una distribución miserable de la riqueza, y en una desorientación de las izquierdas a cuenta del modelo de Estado.

Hasta un líder del Ku klux Klan ha felicitado a Abascal. Incluso ha mencionado la Reconquista desde Andalucía. Tremendo lío se hace el pobre diablo. En nuestro país hay que desconfiar de los que vienen desde el sur enarbolando la bandera de la pureza y la nación. Y más cuando lo hacen en nombre de una reconquista. Todo niño sabe que un tal Pelayo fue el que dio el primer chupinazo, y que se produjo en una oscura cueva del norte peninsular. Eso dicen los libros.

Chartlon Heston cabalga con Bavieca entre la calima del El Ejido. Dicen que el municipio planea prescindir de los inmigrantes, y contratar a españoles en paro. Se trata de una muestra de solidaridad formidable.  Están dispuestos a sacrificar una parte de su patrimonio para salvar a nuestro país de la morisma y la negritud.

El líder de Vox tiene pesadillas con los califas andalusíes. Se sorprendería en saber que eran hispanos, y que su pelo rubio brillaba bajo el sol. Pero el error sigue estando en el Islam.

Tengo la impresión de que Abascal sueña con tomar Tetuán una vez reconquistada España.  Cerrará la verja de la montaña de Tarik, y vuelta a empezar.