Otras miradas

Ahora, Catalunya

Conchi Abellán y Lucas Ferro

Diputados de Catalunya en Comú Podem

A veces parece que los cambios institucionales no van en sincronía con los movimientos que los precedieron. Después de un intenso ciclo de movilizaciones, han hecho falta cinco años y cuatro elecciones para que haya en España un Gobierno de coalición. Seguramente ese es el mejor indicador de la solidez de las causas que motivaron la irrupción de Podemos. Este Gobierno no sería posible sin la persistencia de Podemos, pero tampoco sin las movilizaciones ciudadanas de estos años, sin la exigencia constante de que la alternativa al Partido Popular fuese más allá de una mera vuelta al bipartidismo.

Hoy tenemos un Gobierno de coalición cuyos elementos centrales del acuerdo –la lucha contra la precariedad, la sostenibilidad, la igualdad o el diálogo– son exigencias surgidas, puestas encima de la mesa y sostenidas por las movilizaciones de estos años. En términos políticos el acuerdo de gobierno es histórico y lo es porque inaugura una nueva cultura política. El futuro de España no pasa por la imposición, sino por tender puentes de entendimiento y cooperación.  Frente al avance de la reacción sólo es posible una salida progresista construida desde la voluntad de tejer alianzas amplias. Ese el gran cambio que ya se ha dado en España y que necesitamos construir en Catalunya.

Sólo el 1,6% de Catalunya considera que el Govern Torra-Aragonès ha sido útil para Catalunya, según la última encuesta del CEO. Esta ha sido una legislatura perdida por dos socios de Govern centrados en quién ganará las siguientes elecciones. Incapaces de cooperar para reconstruir un proyecto de país para la Catalunya que sigue viviendo en crisis, para romper la dinámica de bloques y asumir el diálogo como un logro colectivo y no como una trinchera electoral.

El fracaso del Govern es también el fracaso de Ciudadanos, rehén de la foto de Colón. Incapaces de asumir que quienes no somos independentistas tenemos también profundas convicciones democráticas y voluntad de cambio. Que sus acuerdos con la extrema derecha avergüenzan a la mayoría democrática de Catalunya y que también quienes no somos independentistas vemos en el diálogo un espacio de reconocimiento mutuo y avance necesario.

Frente a ese doble fracaso, toca reforzar el espacio del cambio para abrir un tiempo nuevo en Catalunya. Un espacio de quienes han señalado el camino del diálogo y de la recuperación de derechos durante todos estos años. En Comú Podem necesita que Podem Catalunya sea un espacio fuerte que colidere el espacio del cambio. Frente al debilitamiento de la política de bloques, la fuerza morada debe ser un espacio de encuentro. Una fuerza capaz de incluir a las clases populares del país.

Tanto en España como en Catalunya debemos dejar atrás la inestabilidad interna de nuestros primeros años. Por ello, ante la Tercera Asamblea de Podemos y ante las primarias en Podem Catalunya el reto es el mismo: el de construir un espacio político capaz de liderar un nuevo proyecto de país. Un espacio capaz de cooperar para avanzar.

Podem Ets tú, Un Podemos Contigo.