Otras miradas

¡Camarero, una de neolengua!

Un camarero cierra el bar ubicado en el centro de Málaga, como consecuencia del toque de queda impuesto por el Gobierno para poder frenar el coronavirus. E.P./Álex Zea
Un camarero cierra el bar ubicado en el centro de Málaga, como consecuencia del toque de queda impuesto por el Gobierno para poder frenar el coronavirus. E.P./Álex Zea

A Pedro El Guapo no le gusta la expresión toque de queda. Supongo que tampoco debe de hacerle mucha gracia que el opositor Leopoldo López esté en España. El espejito mágico de Blancanieves va diciendo por ahí que el venezolano es más guapo que él. Pero como no puede ordenar a su montero que se lo lleve al bosque y le arranque el corazón, lo que ha decidido es cepillarse toque de queda. Es un gesto orwelliano. Y por tanto, espeluznante. En la novela 1984, el Ministerio de la Verdad elimina del lenguaje las expresiones peligrosas para sustituirlas por otras perfectamente inofensivas y aceptables. En España viene ocurriendo desde hace años. Los pobres de toda la vida se han convertido en personas en riesgo de exclusión social. Los estacazos que nos pega la Agencia Tributaria aquí se llaman recargos complementarios temporales de solidaridad. Cuanto más largo es el eufemismo, más cosas tiene que ocultar. Dime cuantas palabras tiene tu circunloquio y te diré la gravedad de la situación que quieres maquillar.

En su propuesta de neolengua, el Alto del Dúo Sacapuntas (el Bajo es Iván Redondo) nos ofrece restricción nocturna de la movilidad. Cinco palabras. Aquí hay mucho que tapar.

¿Por qué tiene que desaparecer toque de queda?  En primer lugar, quedarse es lo contrario de salir. La neolengua intenta cambiar el pensamiento de la masa alterando el lenguaje. Si todos empleamos toque de queda, podríamos empezar a preguntarnos ¿si ahora toca quedarse, cómo es que en mayo este tío nos dijo que ya habíamos salido? ¿Y además, más fuertes?  Pedro el Alto se gastó millones de euros de los contribuyentes en una campaña propagandística que apareció en las portadas de todos los periódicos. Pero ahora en octubre, toque de queda lo deja con el culo al aire.

El Bajo del Dúo Sacapuntas es un vendedor de humo pestilente que primero quiso ser consigliere de Rajoy y cuando El Asturiano lo mandó a esparragar, se la coló al Resiliente. Salimos más fuertes es ese humo apestoso. Humo venenoso de un jesuita fétido, que ha pasado a la historia de la comunicación política por la campaña más repugnante y xenófoba que ha habido en España  en cuarenta años de democracia: Limpiando Badalona. El Canijo de El Dúo Sacapuntas llevó al siniestro García Albiol a la Alcaldía. Y ahora intenta hacernos creer que Pedro el Alto es Obama. Cuando aquí los únicos negros somos los contribuyentes. Que estamos negros, sí, pero porque estamos quemaos.

Toque de queda tampoco le gusta al Resiliente porque dice que es de otra época. Teme que le confundan con Milans del Bosch, que cuando el Tejerazo, fue el último que decretó uno en España. Toque de queda menoscaba su imagen de padre permisivo que según George Lakoff, es lo que sirve a cualquier dirigente progresista para camelar al electorado cuando llegan las elecciones. Lo contrario es el padre autoritario, el del 155 duro y eterno para Cataluña, por ejemplo. Pero si propones un estado de alarma para seis meses y encima pretendes no comparecer en el Congreso para dar cuentas a tu órgano de control cada quince días, como manda la Constitución, la asociación con un dictadorzuelo maquillado de demócrata es inevitable. Toque de queda está asociado a los golpes de estado, y por eso también deja a Sánchez con el culo al aire.  Si además pretendes ir contra el Consejo de Europa, que te dice que tu reforma del CGPJ huele a puchero enfermo por práctica corrupta, lo llevas clarinete. Lo acojonante es que  en vez de rebelarse contra el abuso, que es la esencia de la izquierda, lo que trata Pedro el Alto es eliminar del lenguaje la expresión que denuncia ese abuso.

Por si no fuera suficiente, el Alto pidió la colaboración de los medios de comunicación para afianzar el nuevo término. Como haciendo responsables a los periodistas de la inaceptable difusión de una expresión que menoscaba su imagen de demócrata y da la razón a La Caverna. El domingo, solo le faltó salir haciendo pucheros y decirnos: claro, usáis toque de queda y dais alas a los fachas para poder decir que soy Nicolás Maduro. La culpa de la crispación política es vuestra, no mía.

Quitar toque de queda está a la altura del betún. Que es lo mismo que decir a la altura de Inés Arrimadas. ¿Saben de quién hablo, verdad?  Esa dirigente modélica, cuya última contribución a la ejemplaridad que deben exhibir siempre los cargos públicos ha sido ordenar que retiren su foto sin mascarilla del carrusel de las #FotosDeLaVergüenza.

¿Pío, pío, que yo no he sido? Amos no me jodas.