Otras miradas

Diez años después de un asesinato machista

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Les pediría que lean este artículo hasta el final. No por mí, sino porque una persona quiere decir algo.

Esta es la historia de una de las más de mil familias afectadas por un asesinato machista. Su hija, su hermana, su tía, su prima… pasan a convertirse en una de esas mujeres asesinadas por su pareja o expareja y, desde entonces, nada vuelve a ser igual. El hecho pasa unos días por los titulares de la prensa y luego cae en el olvido, como si casi nada más ocurriera, cuando a toda una familia le cambia la vida para siempre. 

Este es el caso de Rosa Galera. Era una joven de 28 años en Fines (Almería). Estaba intentando retomar su vida tras pedir la separación. Quiso estudiar psicología, trabajar y comprarse un coche. Durante dos años lo hizo. En ese tiempo su ex pareja le dijo un día a un familiar que daría una "sorpresa". Era un lunes por la mañana cuando Rosa desapareció. Todos sabían que esa mañana ella acudía a un curso.

Durante días, la Guardia Civil y el pueblo entero como voluntarios la buscaron, entre ellos, su propio asesino: su ex pareja. La Guardia Civil localizó el cuerpo sin vida de Rosa, con marcas de violencia, en un paraje de Tabernas, en Almería. Eso forzó que él, Óscar, confesara el crimen.

Han pasado diez años de aquello, pero su familia no ha podido olvidarlo, ni cada día ni cada minuto. Mari Ángeles, su prima, y el hermano de Rosa, asumieron cuidar a la pequeña. Maria Ángeles afirma que nadie le devuelve el tiempo quitado a sus hijos para atender todo lo que vendría después, entre ello, el juicio que se extiende luego durante meses y que no deja de removerlo todo. 

Y, a la vez, cuidar a Ángela, la pequeña de 6 años que quedó huérfana de madre tras su asesinato. "Ya no sabes si la estás educando bien porque no es tu hija, pero te encargas de ella. No sabes bien cómo regañarla o castigarla, cómo hacer para que sufra lo menos posible. Esa dedicación cambió mi vida y la de su primo, que incluso se mudó", recuerda Mari Ángeles. Eso sin contar las enfermedades de la familia. La madre de Rosa dejó de hablar y murió a los pocos años de su hija. Su padre está enfermo. Su hermano tiene ahora reconocida la dependencia. 

Diez años después de aquello la familia y el pueblo entero está indignada. En breve el asesino tendrá un permiso penitenciario, tras ser condenado a 19 años de prisión. La familia cree que la lucha durante años en los juzgados no ha servido de nada, porque tuvieron incluso que llegar al Tribunal Supremo. Y recuerdan que él no mostró arrepentimiento ni ha pagado un solo euro. 

Esta noticia ha llegado a la hija de Rosa, Ángela. Sabe que el asesino, su padre, puede quedar libre. Ahora Ángela tiene 16 años. Ella, al igual que la familia y a pesar de haber una orden de alejamiento, quiere recordar lo que ha sufrido y dejar un mensaje claro en estas líneas, que aquí traslado:

"Mi vida cambió radicalmente. Vivía con mi madre al lado de mis abuelos, mi tío y mi familia. Era una niña feliz. De repente mi madre no apareció y dejé de verla. Me tuve que adaptar a vivir en otro lugar fuera de mis amigos, con mi tío y su pareja. Aunque fuese parte de mi familia no era lo mismo, me faltaba mi madre.

Lo único que sabía es que mi madre había muerto (de un accidente). A los pocos años antes del juicio, me enteré de cómo murió. Para mí fue un trauma. Hasta entonces a mi familia la veía rara, con mucho movimiento en casa y con la sensación de que se me ocultaba algo. 

Murió mi abuela. Pasé cuatro años con mis tíos y mi primo, que nació, viviendo en familia. Pero de nuevo, a causa de todo lo ocurrido, mi tío cayó enfermo y volvimos al pueblo. Otra vez, tuve que adaptarme al colegio donde pasé la infancia y volver a retomar amistades. Recuerdo a mi abuelo y a mi tío deprimidos.

Lo que hizo este señor me hizo mucho daño, al igual que a mi familia. Han pasado 10 años y el dolor sigue, pero él va a salir a la calle y no entiendo el porqué. No tengo miedo pero no quiero saber nada de él. Soy huérfana de padre y madre. El día en que hizo eso no se acordó de mí, por lo que no me quería. No quiero saber nada de él, quiero que no esté en mi vida".

Ángela, hija de Rosa Galera.