Otras miradas

¿Podrán los podcasts salvar a la izquierda?

Alicia Valdés

Politóloga y doctora en Humanidades @Balicealice

Pixabay
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El afirmar que los podcasts pueden llegar a convertirse en el nuevo terreno central para el poder mediático, superando así a la televisión, no es algo descabellado. De hecho, hace un par de semanas, Montse Melià analizaba el posible sorpasso de los podcasts a la televisión en su artículo ¿El podcast matará a la estrella de la televisión?. Esta posibilidad de hacer tambalear la hegemonía de la televisión, y con ello la hegemonía de los dos grandes grupos de comunicación actuales (Mediaset y Atresmedia), es algo que la izquierda debería aprovechar para generar un nuevo espacio de comunicación.

Según el ranking de libertad de prensa de 2022 elaborado por la organización internacional Reporteros Sin Fronteras, España se encuentra en el puesto número 32, bajando así 3 puestos desde la anterior edición del ranking. Como bien señalan, el rasgo principal del sector de los medios de comunicación es la alta concentración de poder que este presenta. Los grupos privados de Atresmedia y Mediaset, junto con RTVE, representan más del 75% del sector. Sin embargo, haciendo referencia al análisis de Montse Melià, la tendencia generalizada del público es el acercamiento a los podcasts y a las plataformas privadas de streaming, las cuales concentran la atención de la audiencia más joven.

Este escenario plantea así un impasse interesante para una revolución, desde la izquierda, del poder mediático. Como bien analiza George Lakoff en su libro No pienses en un elefante, una de las grandes asignaturas pendientes de la izquierda es precisamente la presencia y poder sobre los medios de comunicación. Un espacio que ha sido hegemonizado por la ideología de derechas. Según Lakoff, la posesión del poder sobre los medios de comunicación por parte de la derecha supone la posibilidad de la derecha para poder establecer un marco o un relato sobre el que poder hablar de los asuntos políticos, sociales y económicos. Siendo un marco, la estructura mental que moldea nuestra visión del mundo. En este sentido, la derecha ha sabido generar canales de televisión, estaciones de radio y grupos mediáticos en los que se crean espacios de debate desde la derecha que consiguen que la audiencia piense en sus términos la agenda política del país. Sin embargo, el análisis de Lakoff se sitúa en los Estados Unidos del 2004, y hay algunas cosas que añadir para que su análisis pueda servirnos en nuestro contexto.

Lo que el Ferreras Gate ha hecho visible es que, desde los grupos mediáticos de la derecha, se ha comprendido que es necesario que, en la creación de esos marcos, esté representada también la izquierda. No como una manera de generar una perspectiva crítica, sino de favorecer que los representantes mediáticos de la izquierda colaboren en la propagación de la narrativa del lenguaje de derechas con el que describir nuestra realidad. En este sentido, como señalaba en una columna anterior, nos parece más normal ver a Antonio Maestre discutir con Eduardo Inda que dialogando con Pablo Iglesias. ¿Qué supone esto? Que la generación de un marco de izquierdas queda bloqueada porque no se genera un espacio de acceso público a determinadas conversaciones.

En este sentido, el podcast supone una revolución clara para poner en jaque la hegemonía de derechas de los medios de comunicación. No solo porque pueden generar un espacio de conversación lo suficientemente amplio para ese sorpasso mediático del que hablaba al comienzo, sino también para cambiar la estrategia comunicadora de la izquierda.

En diciembre de 2021, ante las elecciones chilenas, la escritora Paulina Flores publicó el artículo ¿Podrán los memes salvar a un país del fascismo?. De este artículo se desprenden dos ideas, la primera es que una posibilidad de lucha ante la viralidad de las fake news de derechas reside en la viralidad de los memes desde la izquierda. La segunda idea que infiero es que los memes consiguen romper con la clásica idea de que la gente de izquierdas estamos amargadas, siempre quejándonos y a la defensiva. En este sentido, los memes son también una herramienta de politización y movilización online mediante el uso de un instrumento que se apoya en el humor. El eslogan "el fascismo es alegría", se contrapone así a la imagen amarga que se atribuye a la gente de izquierdas de estar siempre harta. Una crítica que ya hicieron figuras como Emma Goldman en su conocida frase "si no puedo bailar esta no es mi revolución" a un compañero que le reprochaba que el baile no era revolucionario.

Así, los podcasts suponen una quiebra en el modelo hegemónico que podría suponer una nueva manera de financiación comunitaria (a través de suscripciones), un nuevo modelo estratégico (más allá de la TV y la radio), un nuevo espacio para conversaciones interesantes desde el discurso de izquierdas (que se contraponga a la mera presencia de representantes mediáticos de izquierdas en medios de la derecha) y un nuevo tono más allá de la crítica constante que nos acerque al humor. De esta manera, podremos entrar en la creación de marcos que los medios de comunicación facilitan.