CASA – La nueva calle.

Berto Romero

El otro día, un usuario de twitter al que sigo colgó una foto en dicha red social con el siguiente comentario: “Metro de Barcelona. Plz Catalunya. RESTO DE PAPEL DEL CULO ENGANCHADO EN EL PANTALÓN. Justo ahora mismo delante de mí”. Me resultó imposible no abrir la imagen con semejante anzuelo. Abrí la foto y, efectivamente, allí estaba el retrato de un transeúnte caminando por un túnel del metro al que le salía un buen pedazo de papel higiénico del pantalón. Supongo que hizo aquello de forrar la taza con un anillo de papel para que no te roce la carne en la loza, y al acabar la faena y subirse los pantalones, se llevó una tira enganchada.

Acto seguido retuiteé la foto, francamente divertida, a mis seguidores. Sin embargo, dudé por un instante si hacerlo o no, consciente de que le iba a dar mucho más carrete a la broma, al hacerla extensiva a más gente. Me dio miedo exponer y dejar en ridículo a aquel desconocido, pero al final decidí hacerlo porque el señor con la improvisada cola de celulosa iba de espaldas y no se le veía la cara.

Inmediatamente recordé como, cuando yo era adolescente, sentía a veces la necesidad de salir un rato a la calle para sentirme libre. En casa me sentía observado. Mis padres, mi hermano y mi abuela poseían 8 ojos (o siendo justo, siete y medio, teniendo en cuenta las cataratas de mi abuela) que hacían difícil la intimidad en un piso de escasos 50 metros cuadrados. En aquellos días la calle era ciega, y en ella me sentía en privado.

Por el contrario hoy la calle tiene mil ojos conectados en red día y noche. Tiene además memoria fotográfica, imposible de suavizar con el tiempo. Ojos en los teléfonos, en los coches, en las cámaras de seguridad, en los satélites, en todas y cada una de las esquinas. La calle te observa, te recuerda eternamente y te juzga. Te retrata y expone al salir de un cuarto de baño con un pedazo de papel higiénico colgando del pantalón.

Y curiosamente, hoy, el único lugar donde puedes estar a ciegas es tu casa. Y siento íntimamente que la casa es la nueva calle.