La mano de Vanunu

Yasmina Khadra denuncia lo evidente: que la cobardía occidental ante un Estado teocrático agresivo como Israel da fuerzas al extremismo islamista. Aquí mismo el Parlamento no ha tenido valor para condenar la falsificación de los datos científicos hecha por un integrista tan notorio como Ratzinger. El representante del PSOE se ha atrevido incluso a decir que “el Parlamento no está para eso”. Si no está para defender nuestra salud de epidemias mortales ¿para qué está? Con razón, pues, ante tanta cobardía, los talibanes de aquí se crecen y atreven  a reprochar a esos acoquinados parlamentarios el que se hayan planteado siquiera la posibilidad de hacerlo, atreviéndose así a dictar los obispos qué es lo que los representantes del pueblo pueden o no tratar. 

MARÍA FAES RISCO. MADRID 

Aún recuerdo la mano de Vanunu pegada al cristal de la ventanilla de una furgoneta. Había escrito en la palma que le había secuestrado el Mossad. Mordechai Vanunu había revelado a la prensa inglesa que Israel tenía en Dimona instalaciones atómicas. ¿Cómo acabo la historia? Israel siguió con su programa nuclear, que no era pacífico, y era ilegal y secreto, y se convirtió en la única potencia atómica de la región. Nunca jamás ni EE.UU. ni la llamada comunidad internacional le molestaron, y siguen sin hacerlo. Estos son los mismos que ahora no toleran que Irán tenga energía nuclear con fines pacíficos. El primer acto público de Obama al ser nombrado candidato fue rendir pleitesía al lobby judío. A Vanunu, tras el secuestro, le sometieron en Israel a un juicio secreto y le condenaron a dieciocho años de cárcel. Sigue en libertad vigilada. 

En mi opinión el vergonzoso apoyo al sionismo, aparte de intereses económicos, tiene una sólida base racista: al fin y al cabo los israelíes son de los nuestros, no putos moros de los que no hay que fiarse.   

Nuestro Parlamento, en cambio, quizá hace un guiño de esperanza. Es prematuro condenar el maltrato a animales, dice, pero vamos a empezar poco a poco: de momento, para no incurrir en maltrato, vamos a respetar las animaladas que diga el Papa. Algo es algo y todo sea por la biodiversidad.