Opinion · El repartidor de periódicos

Machado, el de la wiki

El juicio del siglo empieza a resultar aburrido para los periódicos de papel. Tanto que las portadas están más copadas por el romance de Albert Rivera con la cantante Malú y el aterrizaje de Inés Arrimadas en la política nacional. Solo Ferreras aguanta el tirón, analizando los “gestos nerviosos” de Raúl Romeva o el nuevo look del antes descorbatado Oriol Junqueras. Y es que, quizá, se van dando cuenta de la fragilidad de los argumentos de la Fiscalía y la Abogacía del Estado, de sus contradicciones y errores, de la alevedad de “todo el peso de la ley”.

Mientras, Inés Arrimadas se va a Waterloo a decirle a Carles Puigdemont cuatro cosas a la cara, que es como se arreglan los asuntos de Estado en este país. El Mundo le dedica su editorial principal a la lideresa ciudadana en Catalunya. El Mundo ha encontrado en Ciudadanos el espejo político de su alma informativa: ser de derechas, muy de derechas, intentando que no se note. Y C´s es su apuesta electoral.

Los editorialistas del diario de la bola, en todo caso, tampoco se han comido mucho el tarro a la hora de adjetivar a la pujante dama naranja. “Brillantez y coraje”, “talento político excepcional”. Parecen no haber aprendido nada de Antonio Machado, cuya muerte hace ayer 80 años en el exilio ha pasado desapercibida por nuestros kioskos. Por si alguien no lo sabe, Machado es un poeta español muerto que aparece en la wikipedia.

Con cierta ironía trata el asunto en El País el escritor Julio Llamazares: “Ayer (hoy informarán los periódicos ampliamente de ello) se celebró el 80º aniversario de la muerte de Antonio Machado en Colliure […], donde continúan sus restos, en una humilde tumba acorde a su personalidad, mientras que los del dictador que provocó con su golpe de Estado la Guerra Civil siguen en su mausoleo”.

Pues no, mi caro Julio. Ni siquiera el Babelia de tu periódico da una sola línea recordando al poeta sevillano. No he tenido tiempo aun de ver los periódicos franceses. Pero estoy seguro de que le dedican a Machado más espacio que los nuestros. Bastante tenemos aquí en España con Malú.

Cuando a los periódicos deja de interesarles la cultura, dejan de ser periódicos. Se convierten en boletines de hechos más o menos deformados, más cercanos a una reyerta dialéctica de patio interior que a un espacio de conocimiento, reflexión y autocrítica (los periódicos nacieron, insultantemente, para combatir los dogmas del lector). Ahora solo repartimos dogmas prêt-à-porter.

Un país que vive más en Malú que en Machado nos aboca a la tristeza a los poetas y a los juglares/periodistas. El periodista es el ciego del cantar. Hace no mucho, leí una entrevista con Isabel Preysler en la que se le preguntaba por las prestaciones sexuales de Mario Vargas Llosa. La porcelanera vino a decir que funcionaba muy bien. No se le preguntó por La ciudad y los perros, o por Conversaciones en la catedral. ¿A quién le importan esas chorradas?

“La cuestión es que no cese el ruido emocional, no vaya a ser que las pasiones sean sustituidas por el pensamiento”, escribía ayer en el periódico de Prisa Juan José Millás. Pues eso es aplicable a su periódico. A todos los periódicos.

Coincidiendo ha no mucho los centenarios de Cervantes y de Shakespeare, notamos los raritos que se había celebrado mucho más a Cervantes en Gran Bretaña que en España. ¿Para qué quieres a Cervantes teniendo la rojigualda más enorme y la pistola de Abascal?

Daba El Mundo ayer una paginilla dedicada a Machado, con foto de su cadáver envuelto en la rojigualda y titulado Una vida predestinada a la frustración. Un periódico predestinado a la fruslería. Hasta Franco le dedicó más honores al poeta. Puso a disposición de su hermano Manuel un coche oficial para que lo llevara a Coillure. Periódicos pobres, pobres poetas.