Opinion · Marco Incomparable

Supermujeres posparto

 

La maternidad les sienta de maravilla. Se encuentran perfectamente. Son capaces de salir del hospital con sus bebés en brazos sin atisbo de cansancio y pueden conseguir de forma milagrosa lo que a las demás nos cuesta dios y ayuda: perder en apenas unos días los tropecientos kilos que te dejan de regalito los embarazos.

 

Con lo duro que es tener un hijo y recuperarte, llama la atención la ligereza con la que algunas publicaciones hablan del cuerpo de las mujeres que pasan por algo así. Por un lado, están las revistas pelotas que se deshacen en elogios y destacan cómo «recupera su figura» una u otra. Luego están las otras, las que no paran de buscar la chicha suelta, la celulitis, la mollita. En el fondo es lo mismo: una pura competición que busca ver quién es la celebrity más superwoman.

 

Que si Elsa Pataky luce cuerpazo después de tener mellizos a base de batidos orgánicos. Que si la modelo Eugenia Silva ha recuperado su figura «en tiempo récord» tras tener a su bebé. Que si a la actriz Amaia Salamanca le ha sentado «de maravilla» la maternidad. Que si Sara Carbonero ya entra en sus vaqueros de siempre, que si la mujer del futbolista Xabi Alonso, Nagore Aramburu, perdió 12 kilos en 17 días… Wow.

 

Qué supermujeres. Menudos postpartos. Están radiantes, deben de dormir a pierna suelta, parece que nos les ha molestado la subida de la leche, no les deben de haber salido estrías y la palabra «celulitis» fijo que está desterrada de su vocabulario.

 

Enhorabuena, chicas, pero, os podíais ir un poquito a tomar viento. Dejad de darnos esa imagen tan maquillada de la maternidad ¿o debería decir asistida? ¿operada? Según el caso.

 

Menuda forma de agobiar a las mujeres normales. Algunas acabarán pensando que perder un kilo al día debería de ser su rutina, que eso que les pasa a ellas -como inflarse como un globo durante la lactancia o sufrir el agotamiento de quien no tiene en casa salus ni interna- no está bien.

 

La maternidad es algo que debería de ser tratado con mucho más respeto. También entre otras mujeres y pongo un ejemplo: el pasado sábado la periodista Pilar Eyre puso a caer de un burro a Carolina Cerezuela, pareja del tenista Carlos Moyá, por volver a parir. Sólo por eso. Por parir.

 

En Crónica de El Mundo, ironizaba y se preguntaba si su «estado natural» es el de una mujer embarazada o si había pasado alguna época de su vida «en plan normal». Pilar, entiendo que te sorprenda que una persona no se muestre ante los demás sin pasar antes durante dos horas por chapa y pintura, que tenga mejor o peor gusto, pero esa crítica, justo esa, es de amargada. A ti qué te importa cuántas veces se quede embarazada ella o cualquiera.