Opinion · Palabra de artivista

Del “Gay Power” al “Lobby Gay”, demonizando oprimidos

GayPowerPortadaABCQuedaban apenas dos meses para que muriese el dictador cristofascista Franco, cuando se estrenó en Madrid la seminal obra de teatro gay “Los chicos de la banda”. Tengo la suerte de haber recibido por un amigo la terrible crónica que de ese estreno hizo la revista semanal Blanco y Negro, luego suplemento del cristofascista periódico ABC que la creó, situando su repulsivo ejercicio de demonización, criminalización y vejación de la entonces subterránea, penalizada y clandestina comunidad gay en portada de la revista.

Estrenada en el Off-Broadway en 1968 como uno de los primeros textos que trataban la homosexualidad desde dentro, fue adaptada al cine rápidamente por Friedkin en 1970. Entre uno y otro vehículo ocurrieron las revueltas de Stonewall (fecha que se celebra en el Orgullo Gay) y los gays habían pasado de aspirar a una caritativa compasión a exigir la auto-estima que el Orgullo predicaba. Para entonces Los chicos de la banda ya había adquirido cierto tufo de tío-tomismo (termino derivado de la novela La cabaña del tío Tom en la que los negros son serviles y niegan su cultura asimilando la de los blancos para complacerles, en el caso del tío Tom llegando a traicionar a su grupo para colaborar con el opresor) y tanto la obra como la película quedaron desfasadas con su tono de auto-desprecio, caricatura y ridiculización, algo que la comunidad ya no aceptaba como visibilidad ni tolerancia. A pesar de ese fondo avergonzado o confesional, más propio de otros tiempos, tanto la obra como la película fueron muy relevantes y polémicas, representando una nueva actitud hacia nuestros derechos.

Cuando el texto llega a España han pasado siete años desde su estreno neoyorquino, cinco desde la película, uno desde el estreno del texto en castellano en México y seis desde el imparable movimiento de liberación gay nacido a raíz de Stonewall. La desesperación del tardofranquismo en aparentar cierta apertura, tolerancia y modernidad, propició que la obra se estrenase por todo lo alto en el teatro Barceló de Madrid (luego discoteca Pachá) en el que llegó a sumar más de seiscientas representaciones. Hay que recordar que aún faltaban 2 años para que en España se hiciese la primera marcha del Orgullo Gay. Sería el 26 de junio de 1977 en Barcelona y la noticia sólo ocuparía 34 líneas en la página 25 de La Vanguardia del 28 de junio de 1977. A la derecha de la hoja, casi escondida entre publicidad y sin foto, había media columna titulada: “4.000 homosexuales se manifestaron por las Ramblas” (lo recoge Rodrigo Carretero en Así han cambiado las marchas del Orgullo Gay en España desde 1977 ). La invisibilización –o, peor aún, la ridiculización– seguía siendo la norma.

Por todo esto, el hecho de que la revista Blanco y Negro le diese la portada confirma esa desesperación por aparentar libertad –para en realidad negarla– del agonizante franquismo. Pero, sobre todo, evidencia a la perfección la tecnología homófoba que el cristofascismo había ido desarrollando para aparentar tolerancia y cambio mientras mantenía el estigma, la caricatura y la demonización hasta su más dañina eficiencia. Es interesante volver la mirada a este ejemplo de criminalización, demonización y estigma de una comunidad oprimida a la que se quiere presentar como liberada (incluso privilegiada) para entender lo que hoy en día sigue utilizando la derecha cristofascista para aparentar una tolerancia que en realidad es venenosa homofobia que intenta recuperar nuestro estigma.

Comencemos con la citada portada. El titular es un exquisito ejercicio en demonización: El ‘Gay Power’ español se desmelena, proclamaba sobre una humillante viñeta. La ofensiva caricatura, que firma Manuel Summers, el niño bonito de ese tardofranquismo con aires de aperturismo, escondía una violenta homofobia en los pliegues del supuesto humor (recomiendo leer mi artículo Santiago Segura, no soy tu chiste criticando esta dañina práctica hace pocas semanas a manos de TVE y el mencionado director que la justificaba como simple humor), presentando a dos “locazas” con aires hippies (doble estigma, no sólo son afeminados sino “progres”) que llevan bolso, maquillaje y caracolillos a lo Estrellita Castro. El colmo de la homofobia es que uno tuerce la muñeca y la agita entre pinceladas que denotan una pluma incontrolable repudiada por el patriarcado y el otro posa en jarras plegándose a todos los estereotipos de cómo se comportan las “mariquitas afeminadas”. Por supuesto, ambos se tratan en femenino y la única preocupación de uno y otro es “la cola” (pene) y la incontrolable obsesión de los homosexuales con el sexo. Un dato que los convierte en depredadores sexuales que acechan a sus víctimas en todas partes, reforzando la criminal asociación entre homosexualidad o pederastia que el patriarcado ha utilizado siempre para criminalizar el afecto (y endosarnos un delito suyo, casi el 99% son heterosexuales, cuando no curas).

Pero volvamos al titular. Es importante la utilización del adjetivo “Gay Power” para alarmar y señalar el atrevimiento de unos “desviados” que se atrevían a acudir a la invitación del heteropatriarcado. Más adelante me extenderé planteando el paralelismo que esta demoledora tecnología demonizadora tiene hoy en día con el epíteto “Lobby gay” (tan absurdo e insultante como el mencionado “Gay Power”). Ambas etiquetas dan a entender que los homosexuales, no sólo no son un grupo oprimido sino que incluso son los opresores, dueños del poder (ese irrisorio power) que utilizan para imponer su “degeneración” y “perversión” al pobre heterosexual. O sea: retomando la práctica nazi de presentar a un grupo (el judío en el caso alemán y los homosexuales en este) oscuro que en realidad tiene un desbordante poder que amenaza al ciudadano inocente.

El subtítular también recuerda sutilmente las dos únicas reacciones posibles ante la homosexualidad para una persona “normal”: “Entre la guasa de unos espectadores y la indignación de otros, docenas de homosexuales asistieron a un estreno teatral en Madrid”. La homosexualidad sólo se puede enfrentar desde la ridiculización, la burla, la  humillante frivolización (el humor que no toma en serio “lo abyecto” que diría Julia Kristeva) o la indignación, la agresividad, el castigo. No existe otra actitud según el patriarcado y las personas heterosexualmente decentes. Cualquiera que reaccione con naturalidad o simple indiferencia, es inmediatamente incluido en el grupo criminalizado, avisa el titular. Nadie que no pertenezca a ese grupo señalado puede reaccionar de otra manera que no sea la ridiculización o el insulto. Un sutil recordatorio del opresor heteropatriarcal: no puedes mostrar la más mínima inclusión con estos pervertidos marcados.

loschicosdelabandaByN1975-900Pero el asunto es mucho más repulsivo si pasamos al artículo interior (que os recomiendo leer pulsando sobre las fotos), firmado por una lacaya del régimen, hija de otro aplaudido vocero del franquismo, Pilar Trenas no se contiene lo más mínimo en su tarea demonizadora, criminalizadora y vejatoria que intenta hacer pasar por tolerancia. En las dos páginas que el medio cristofascista  le regaló para atacar despiadamente a los homosexuales, amparándose en una supuesta simpatía y apoyo a los homosexuales, nos tilda una y otra vez de enfermos, degenerados y criaturas patéticas a las que tratar con desprecio por su reprochable intento de salir a la luz pública e incluso intentar ser tratados como ciudadanos ignorando su peligrosa enfermedad. La criminalizadora periodista del régimen que tras vomitar todas sus injurias homófobas se atreve a decir que somos “una zona marginada de la sociedad que no merece burla ni desprecio sino la comprensión humana o, como en uno de los protagonistas el tratamiento psiquiátrico” (sí, no habéis leído mal, pide un buen electroshock u otra de las barbaridades que el psiquiatra del régimen López-Ibor aplicó a tantos homosexuales como manera más compasiva de comprender… la leche). Y haciendo gala de esa “comprensión humana” la autora, entre un largo párrafo describiendo los modelitos o “toilettes” de los homosexuales a los que llama “damitas”, dedicó estos “comprensivos” epítetos a la zona marginada:

loschicosdelabandaByN1975-2-900“A esos hombres que alguien llama amanerados, invertidos, afeminados, homosexuales….” (nada más empezar, por si nos habíamos olvidado los insultos a manejar al referirse a nosotros).

“Tanto se había corrido la voz entre nuestro ‘Gay power’  del tema de la obra, que no es otro que el problema de la inversión en el hombre” (segundo recordatorio, unos párrafos más adelante de que somos invertidos aunque pretendamos ser “normales” yendo a un estreno).

“Ni que decir que entre los asistentes abundaron, pues, ‘hombres'” (entre comillas el género de los homosexuales porque no somos hombres de verdad, somos seudomujeres, afeminados que no se pueden igualar al macho machista agresor y admirado por estas “mujeres”).

“Varias escenas de ‘Los chicos de la banda’, estupenda comedia dramática, donde nueve magníficos actores interpretan a nueve sarasas” (pie de foto en la primera página o vademécum del insulto homófobo).

“Salió diciendo que aquello ‘era muy bueno’, aunque era una pena que hubiese gente así” (parafraseando a un supuesto espectador “burgués” que se hubiese colado por error en el teatro y que ella inventa para reflejar de nuevo la actitud homófoba a premiar).

“También (aunque no le correspondiese) vestía ‘de hombre’ (chaqueta y corbata) ‘Hank’ (Damián Velasco), el hombre casado y con hijos que ‘se va con un hombre’ como otros se van con una mujer” (la orgía de comillas y prejuicios es de mareo, pero aquí nos vuelve a recordar que a un homosexual, por muy armarizado que esté,  no le corresponde vestir “de hombre”, aunque eso sólo consista en llevar chaqueta y corbata).

“No era un ambiente propicio a las mujeres. Por una vez, y esperemos que por última, casi todas las parejas eran del mismo sexo” (la estrategia de exagerar y convertir en amenaza la más mínima y tímida señal de libertad. Gran comprensión y tolerancia de la periodista. La mujer machista dice sentirse amenazada porque alguien le robe protagonismo en el que cree su único papel en la vida: florero).

“En el Barceló la aplaudieron todos, sin distinción de galas ni complicaciones freudianas” (Cierre de artículo volviéndonos a recordar que un homosexual es únicamente material de modisto o psicoanálisis… que ella confundirá con psiquiatra).

reig-Pla-Chiquito-dela-calzadaMuchos se preguntarán por qué recupero esta radiografía de la homofobia franquista, creyéndola totalmente superada y anacrónica. Pues sencillamente porque esas estrategias siguen vivas y en práctica hoy en día. Es más, no han hecho más que sofisticarse para esquivar su detección y esconder su agresión. Así hoy en día han sustituido ese primitivo “gay power” por el más técnico “lobby gay” que hace unos día utilizó ese repulsivo homófobo que es el obispo de Alcalá de Henares, Reig “hombres nocturnos” Plá. De hecho, en su delirio homófobo ha llegado a acusar al PP de estar ‘infectado’ por el “lobby gay”. Y tan pancho oye. Claro, teniendo en cuenta que la Audiencia Provincial de Madrid, la misma que está intentando encarcelar a Alfon sin pruebas, considera “derecho a la libertad ideológica, religiosa y de opinión” la más repulsiva, anticonstitucional e insultante homofobia, desestimando el recurso de apelación que el partido Soberanía de la Razón, que preside el abogado José Luis Mazón, interpuso contra la decisión del Juzgado de Instrucción número 6 de Alcalá de archivar la querella presentada contra el prelado por considerar que no constituyó la comisión de un delito de provocación a la discriminación del colectivo gay.

Por no mencionar la intoxicadora labor de grupos cristofascistas subvencionados por el gobierno y la Iglesia como Hazte Orín, Intereconomía, Libertad Digital, Periodista Digital y toda la ponzoñosa caverna mediática o TDT Party que ahora se retuerce ante el alejamiento del PP de sus posiciones neo-franquistas, que llevan años intentando infectar las redes, la opinión y los medios con su jerga franquista y cristofascista. Los intentos de resucitar términos como “homosexualismo”, “enfermos” y demás no consiguen prender en una sociedad que hace tiempo ha avanzado, pero provocan episodios y agresiones que, como he mencionado en el caso del asqueroso Reig “hombres nocturnos” Plá, son apoyados desde el poder ejecutivo y, especialmente, el judicial.  En ese oscuro grupo que vive a la sombra del franquismo habría que añadir las nuevas generaciones del PP que ha dado ya varios animales homófobos con tierna edad. Cachorros del cristofascismo.

Por suerte también hay  destellos de avance en el sistema judicial. Yo lo viví en primera persona cuando el Ilmo. Sr Fiscal Jefe Provincial de Madrid D. José Javier Polo Rodríguez, desestimó la denuncia de los grupos ultra-religiosos Asociación Rosario Por España y Asociación Española de Abogados Cristianos contra el activista gay Shangay Lily por “los presuntos delitos de provocación a la discriminación, injurias, calumnias y contra la integridad”. Un respiro del asunto de los Cristofascistas colonizando la Justicia. Por desgracia, son los menos.