Opinión · Palabra de artivista

COGAM premia la transfobia y el gaypitalismo

Ayer tuvo lugar el Orgullo Crítico de Madrid. Esta respuesta crítica a la mercantilización del Orgullo Gay —o Gaypitalista— ya lleva varias ediciones teniendo lugar por las calles de Lavapiés. Yo asistí a los primeros, pero la deriva del mismo, que desembocó en división en dos grupos hace dos años, me disuadió de seguir asistiendo aunque mi corazón y mi trinchera está con ellas y ellos siempre. Tan necesarias disidencias.

Este año, inexplicablemente, salió de su tradicional recorrido y acabó en la gaypitalista Plaza de Vázquez de Mella, frente a ese emblema del peor gaypitalismo que es el Hotel Óscar, perteneciente a la cadena Room Mate Hotels de mi ex amigo Kike Sarasola. A pesar de —o precisamente por— ser hijo del financiador de Felipe González, Enrique Sarasola (y compinche de negocios turbios en Colombia y aquí), Kike ha sido uno de los principales valedores y beneficiarios del gaypitalismo, apoyando abiertamente en Málaga al PP y en Madrid a su amigo Gallardón y la cúpula del PP. Kike en la época de mi Shangay Tea Dance era un habitual, pero se cansaba de advertirnos de que nadie podía saber de su homosexualidad y, mucho menos, del incipiente noviazgo con Carlos Marrero. Ambos se presentaron disfrazados de las Azúcar Moreno en una fiesta que grabamos y cuya cinta de vídeo le preocupaba mucho por la posible difusión. Luego, sorprendentemente, cuando ya habíamos hecho el trabajo sucio y la homosexualidad era casi políticamente correcta, se subió al carro de los que explotaron la marca gay. Específicamente la gaypitalista, o sea: el gay de élite, varón, blanco, clasista y plumófobo.

Pues bien, con estos antecedentes, la asociación de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales de Madrid, COGAM, decidió darle este año un premio Triángulo por su labor en favor de la comunidad LGTB (¿en qué, en venderla y apoyar a homófobos como Gallardón, Botella o Aguirre, habituales de sus saraos? ¿O en unirse a esa corrupta oligayrquía que con mi excolaborador Llopart o Pedro Serrano o Juan Pedro Tudela han demonizado el activismo y vendido el movimiento a las empresas y la derecha?).

Así estaban las cosas cuando la marcha reivindicativa del Orgullo Crítico llegó a la Plaza de Vázquez de Mella y una integrante, la activista transexual Veronika Arauzo, responsable del evento, decidió subir a la celebrada terraza del Hotel Óscar a sacar una foto panorámica de la marcha. En un comunicado, Veronika nos explica lo ocurrido entonces:

Un día como hoy pero de 1969, tuvieron lugar los disturbios de Stonewall; un violento enfrentamiento entre la policía y la comunidad LGBT en el Stonewall Inn en Greenwich, Manhattan, ciudad de Nueva York, que duro 3 días con apoyo de varias comunidades oprimidas por la policía, como la comunidad Latina y Negra de la época y próximos a los movimientos LGTB de la época.

Comunico a todxs, antes que nada, muchas gracias por la respuesta a esta acción transfóbica, y sexista y clasista.

No olvidemos que fui con un compañero y a él sí le dejaban entrar al recinto.

Entraron parejas gays delante mio e insitían en el hecho de que “DISFRAZADO” no se podía entrar al Hotel Óscar.

Nosotrxs solicitábamos acceder a la terraza para hacer una foto panorámica de altura del acto del Orgullo Crítico Madrid 2015.

He informado al encargado, que me pusieron delante, que la manifestación era del orgullo LGTB Orgullo Crítico y que además recaía en mí la responsabilidad de la misma, mostrándole los documentos, que arrojó a un lado diciendo que no le interesaba.

¡Solo queríamos acceder a hacer una foto panorámica de la plaza! Tras la negativa he solicitado la presencia policial para hacer acta de que, por falta de entendimiento con el agente de la Nacional, sin numero identificativo visible, terminaré de rellenar mañana a la mañana en la comisaria de Leganitos, C/Leganitos 19, a las 11 am por actuación por parte del Hotel Óscar de Transfobia, Sexista y Clasista,

Como activista integrante del Orgullo Crítico y siendo responsable de la manifestación para la Delegación del Gobierno en Madrid, mañana tengo cita, después de la Comisaria, con COGAM para esclarecer detalles, pues están muy interesados que conocer de primera mano el incidente, según me comunicó una responsable de COGAM a las 1.30 am de la mañana, llamándome a mi teléfono.

Gracias compañerxs

¡¡¡NOS TOKAN A UNA,
NOS TOKAN A TODAS !!!

La presteza de COGAM en suspender la entrega del premio a Sarasola (que no cancelar, sólo han suspendido “hasta que se aclare lo sucedido”) pone en evidencia su hipocresía. Porque el simple hecho de que se le fuese a dar un premio a tan evidente exponente de la mercantilización de la lucha, de la elitización de la comunidad (y la criminalización de los sectores más desfavorecidos y auténticos de nuestra comunidad), no es más que otro peldaño más línea de apoyo y colaboración con lo peor del gaypitalismo y los gaympresarios que se han hecho millonarios gracias a la complicidad de la FELGTB y COGAM. Llevo años denunciando esa escandalosa colaboración de la élite asociativa de FELGTB, COGAM y PSOE-LGTB (son los y las mismas saltando de una institución a otra y dándose premios) en el repugnante secuestro de nuestra lucha y la mercantilización y derechización de la misma como denuncio en mi venidero libro Adiós, Chueca. Durante los primeros años a las disidencias se nos invisibilizó pero eso ya no es una opción. Una de las principales estrategias de blindaje de los y las visibles (y por ende los y las invisibles) han sido estos premios y actos que encumbran y santifican a unos supuestos activistas que no son más que esa élite asimilada y colaboradora en el negocio.

Esos premios son un escándalo de nepotismo, corporativismo y asimilacionismo que año tras año premia a los amigotes y algunos casos de escandalosa homofobia, transfobia y definitivo clasismo. Basta con ver a los otros premiados este año entre los que destaca Topacio Fresh, discípula de Alaska y como esta defensora de la homófoba Esperanza Aguirre, el capitalismo más agresivo, la telebasura, la falta de compromiso y el PP en general, “por su difusión de la cultura” (por no mencionar que se negó a permitir en su galería una exposición dirigida al VIH, como denuncia el activista Guillermo López). O el periodista Emilio de Benito que, como denuncia igualmente el activista Guillermo López: “cortó y tergiversó una entrevista que me hizo porque no le gustaba mi discurso de persona VIH+ visible y quería que el lector sintiera lástima de mí”. O Change.org que, por órdenes de sus jefes estadounidenses, da cabida a cristofascistas contra el derecho al aborto. Este año me invitaron, supongo que para ver si les daba publicidad por mi visibilidad a pesar de sus reiterados intentos de borrarme, ignorarme y negarme, y en la captura podéis ver mi respuesta.

cogaminvitpremiostriangulo2015

Somos muchas las personas cansadas de ver a esa oligayrquia dándose premios unos a otros o a empresarios de los que luego reniegan en público. El victimismo que lleva años practicando tanto COGAM como FELGTB para desligarse de sus socios y principales jefes de MADO, el Orgullo Gay de Madrid, es tan incomprensible como hipócrita. He intentado en numerosas ocasiones pedirles explicaciones de por qué legitiman a una organización privada como AEGAL (la Asociación de Empresas y Profesionales para Gays y Lesbianas de Madrid y su Comunidad que montó mi excolaborador Alfonso Llopart con su amigo Pedro Serrano y hoy preside el secretario de Serrano Juan Carlos Alonso con sede en las oficinas de la empresa de Pedro Serrano Tryp-Family) que incluso les ataca y jamás me han respondido. Quizás el problema sea que la perversa hermandad entre asociaciones que deberían defender a la comunidad y el grupo de empresarios que ha corrompido y hecho negocio con nuestra lucha.

Teniendo la suerte de conocer a Veronika Arauzo desde la aprobación de la Ley de Identidad Sexual (con la que ella y muchos más eran críticos por la institucionalización de la patologización trans que conllevaba) puedo decir que es una activista muy bien preparada y supo llevar su agresión con una dignidad y representatividad envidiables. En el momento que el encargado del hotel, al que exigió ver para no implicar a trabajadores, se permitió calificarla de “hombre disfrazado de mujer” que no cubría el dress-code del hotel (mentira, yo he subido a la terraza en chanclas y shorts varias veces), veronika supo poner la línea roja que se había traspasado: “Esto ya es un actto de transfobia y exijo la presencia de la poliía para denunciarlo”, espetó con exquisita calma. El encargado, que intentaremos identificar, le dijo que no fuese por ahí y se negó a llamar a la policía.

Cuando finalmente llegó el policía al que Veronika llamó este se comportó en todo momento como si la denunciada fuese ella y le obligó a entregar su DNI con el que quiso meterse en el hotel para hablar con el encargado. A pesar de que Veronika le dijo que no se fuese con su DNI y que era ella la que había reclamado su presencia, el policía se empeñó en tratar al encargado agresor como la víctima y a Verónika como la agresora. En ese momento Veeronika declaró con una lucidez pasmosa que evidentemente el agente no estaba preparado para tratar con personas transexuales y agresiones de ese tipo así que haría la denuncia en la comisaría de Leganitos.

Así lo ha hecho y en breve sabremos más de esta dignísima representante de nuestro colectivo que debería haber sido, desde el primer momento, la recipiente de esos premios Triángulo que llevan años ignorando a los y las verdaderas activistas y luchadoras de nuestra rica comunidad. la disidencia no tiene premio desde el gaypitalismo. Ensuciamos su imagen con anunciantes.

Seguiremos muy de cerca este caso. En efecto: ¡Nos tocan a unx, nos tocan a todxs! Gracias Veronika, hermana, por tu lucidez, dignidad y valentía. Y conste que siempre he defendido que en COGAM (como en COLEGA o Triángulo) hay gente maravillosa, voluntarios generosos que ofrecen su trabajo. Pero es la dirección la que falla una y otra vez.