Un valioso asidero

Cuando el Gobierno reciba este viernes por la mañana el informe del Consejo de Estado que avala la constitucionalidad plena de la nueva Ley del Aborto, también tendrá en sus manos un valioso asidero para salvaguardar cara al futuro el derecho de las mujeres a decidir sobre su maternidad. El aval del máximo órgano consultivo es, en esta ocasión, más relevante que nunca, porque el resto de organismos a los que la ley obliga a consultar una norma (Consejo Fiscal y Consejo General del Poder Judicial) habían sido incapaces de emitir un dictamen unánime sobre la ley de plazos, atenazados por la división partidista que lamentablemente practican.

El Gobierno tiene ahora luz verde para llevar el proyecto de ley al Consejo de Ministros (previsiblemente el próximo 26) y que el Parlamento lo apruebe antes de que acabe diciembre.

Entre tanto, el PP y la Iglesia continuarán alimentando a los grupos antiabortistas con un despliegue de gaviotas y sotanas en la manifestación anunciada para el 17 de octubre en Madrid.

El paso siguiente es un recurso al Constitucional contra la norma. El PP acredita una extensa experiencia en redactarlos y ya se frotaba las manos con la división del Consejo Fiscal (emitió dos informes contradictorios sobre el proyecto de ley) y la incapacidad del CGPJ de dictaminar la norma (nunca antes había ocurrido). Pero un aval del Consejo del Estado no es un asidero menor. Es difícil imaginar al Tribunal Constitucional revisando el criterio que ha firmado nada menos que Francisco Rubio Llorente, ex presidente de ese mismo tribunal.

Y mientras llega esa sentencia (tarda una media de tres años), muchas mujeres habrán echado mano de la ley (entre ellas, muchas votantes del PP). Para entonces no habrá gobierno que se atreva a revocar ese derecho.