Mi televisión y otros animales

Ese vicio solitario

Leo con estupefacción y con las gafas de leer que Antena 3 planea estrenar la nueva temporada de Física o Química los jueves, en lugar del lunes habitual. ¿Cómo me puede pasar esto a mí? ¿Por qué siempre me preocuparé así por series como esta? Y donde dice "como esta" pueden leer "que no sigo".

Por proteger en el lunes a 90-60-90, de la que predigo un sonoro batacazo, ponen en peligro su serie adolescente consolidada, enfrentándola a Cuéntame. ¿O no? Hay varias posibilidades: la muy manejada estulticia de algunos, el muy probable hecho de que la mía no sea la única estupefacción que haya circulado en este evento o que sean muy listos. Descartemos las dos primeras para que no se acabe el post ya.

Recuerdo, porque no hace tanto, los tiempos en que cada hogar tenía un sólo televisor y el ocio televisivo se decidía mediante la democracia familiar. Es curioso como ésta se parecía a la nacional: bipartidismo, líderes de las principales fuerzas usando argumentos que no tienen nada que ver con el tema en debate y fuerzas minoritarias que sólo servíamos de excusa para que nuestros padres pudieran echarle la culpa a un tercero.

El siguiente paso surgió con la aparición de los nacionalismos. Los dormitorios empezaron a contar con sus propios receptores que sirvieron de alternativa o premio de consolación para los grupos de presión desalojados de la sala de estar. No sé cómo seguir con la analogía para introducir el visionado por Internet, que es el siguiente paso, en el que nos encontramos ahora.

La cuestión es, ¿se la juega Antena 3 al poner un producto adolescente a competir con uno destinado a un público más crecidito? ¿O mueven la ficha de la contraprogramación y confían, no en desalojar a la generación paterna del cuarto principal, sino en dominar los demás receptores de la casa? ¿Computarán esos otros televisores los actuales audímetros? ¿Hay algún adolescente que no esté de botellón los jueves?

 Fisica o Quimica

 AÚrsula Corberó le han llamado y le han dicho que ponga La 1, que en Cuéntame ya casi son los 80

Esto, que no pasa de ser una anécdota (¿acnédota?), apunta hacia un nuevo consumo del producto televisivo en el que cada espectador será una batalla. Y un prescriptor. Cada cual hará su elección, de la que podrá recomendar emisiones completas o fragmentos que circularán por Internet y que sumarán nuevos puntos al rating de cada programa.

O acabaremos todos viendo Salvamé, que también puede ser.