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¿El “frente republicano” ha frenado a Le Pen?

Este pasado domingo se ha celebrado la segunda vuelta de las elecciones regionales francesas. La gran vencedora de la primera vuelta, la formación ultraderechista del Frente Nacional que consiguió ser el primer partido con el 27% de los votos y ganar en seis de trece regiones, ha conseguido estar presente en todo el territorio por primera vez en la segunda vuelta de unos comicios regionales pero, a  pesar de ello,  no ha conseguido alcanzar la mayoría suficiente para gobernar en ninguna región. En gran medida, la "derrota" del FN se debe al llamado "Frente republicano", la unidad de todas las fuerzas políticas de cara a evitar una victoria electoral del FN, retirando sus candidaturas y agrupando el voto en una sola candidatura. Este "frente republicano" se utilizó por primera vez en la segunda vuelta de las presidenciales del 2002, cuando el Partido Socialista y la mayoría de las fuerzas de izquierdas llamaron a votar al candidato Jacques Chirac de la formación de centro derecha Gaullista RPR para evitar la victoria del candidato del FN Jean-Marie Le Pen.

El "frente republicano" ha funcionado electoralmente gracias a la retirada de las listas socialistas en las dos regiones donde Marine Le Pen y su sobrina Marion Maréchal-Le Pen habían obtenido mejores resultados y al llamamiento de Manuel Valls a votar a los candidatos conservadores. Es indudable que esta táctica electoral ha cerrado el paso al gobierno del FN en algunas regiones francesas, pero a costa de una serie de factores que muchas veces quedan desdibujados por los trazos gordos de los análisis periodísticos y que a la postre pueden ser determinantes para que una supuesta derrota pueda convertirse en una peligrosa victoria.

Las pasadas elecciones regionales han sido los últimos comicios antes de la decisiva contienda electoral de las presidenciales del 2017, de hecho todo el mundo lo ha visto como un test de las principales opciones de los candidatos. En este sentido, el FN ha conseguido ser por tercera vez consecutiva el partido más votado en el cómputo general, aumentando en cada elección el apoyo electoral, incluso en la segunda vuelta de las regionales a pesar de la concentración del voto en las candidaturas anti-FN y el aumento de la participación, el FN ha conseguido ochocientos mil votos mas que en la primera vuelta.

La concentración del voto en el llamado "frente republicano" deja al FN como el principal partido de la oposición en la mayoría de las regiones, y al PS desaparecido de varios parlamentos regionales, de tal forma que la única opción a la derecha radical neoliberal será la extrema derecha. La imagen del FN como el único partido capaz de enfrentar el bipartidismo francés, refuerza su capacidad de atracción del voto anti-élites y de protesta contra la gestión austericida de la crisis. En este sentido, quizá el caso mas duro para el electorado socialista y de izquierdas ha sido en la Provenza, donde el candidato de Los Republicanos era el ex-ministro de Sarkozy, Christian Estrosi, conocido por sus duras posturas sobre seguridad e inmigración. Algunos militantes socialistas lo comparaban como "elegir entre la peste y el cólera", y a la vista de sus polémicas declaraciones y políticas municipales como alcalde de Niza, no parece que existan muchas diferencias con el FN. Desde su posición como alcalde, Estrosi ha agitado el fantasma de la islamofobia afirmando que los musulmanes en Francia son una "quinta columna", proponiendo que el uso del Burka sea delito o que se retire la nacionalidad a los delincuentes. Así mismo, la justicia ha anulado alguna de sus decisiones más polémicas, como el toque de queda a los menores de trece años, el bando contra la mendicidad agresiva y/o la prohibición de ocupar ciertas calles a determinadas horas orientada a "ocultar" la presencia a las personas sin techo, en una clara criminalización de la pobreza.

El "frente republicano" desplaza hacia la derecha a todo el bloque anti-FN, eliminando las propuestas y los programas diferentes que existen desde el Frente de Izquierdas hasta Los Republicanos en un "todos son iguales" mediatizado por la preponderancia de las candidaturas de la derecha radical que encarnan el voto útil contra el FN ante la retirada del resto de candidaturas.

De esta forma, la movilización del electorado que ha cerrado el paso al FN se ha realizado con un discurso claramente en negativo, se ha votado en contra de un partido pero no a favor de unas propuestas políticas. Mientras que en el marco de la polarización electoral en donde las diferencias entre el "frente republicano" se difuminan, el FN consigue aparecer como la única opción electoral distinta al bloque de la austeridad, seduciendo elección tras elección a cada vez a más votantes. Podríamos  decir que una vez más el "frente republicano" ha conseguido frenar el avance institucional de Le Pen y el FN, pero no es menos cierto que a costa del alto precio de escorar la política francesa cada vez mas hacia la derecha, en donde los postulados del odio son los que prevalecen; siendo la derecha radical y la ultra derecha los verdaderos ganadores de estas elecciones. La estrategia del mal menor por parte del PS y del resto de la izquierda nos puede llevar a asumir un mal mayor en las próximas presidenciales.

La disputa del marco político de la seguridad ciudadana, el populismo punitivo, islamofobia e migración son el coctel perfecto para que volvamos a asistir a unas elecciones presidenciales marcadas por los postulados del FN. Incluso podemos afirmar que no tendremos que esperar a que gobierne el FN para sufrir sus políticas, ya tenemos a Estrosi en la Provenza para saber de que son capaces, y a Marion Maréchal-Le Pen como la única oposición para polarizar aun mas sus propuestas sin tan siquiera el desgaste del gobierno.

Al final nos queda la pregunta: ¿el "frente republicano" ha frenado a Le Pen? O ¿Le Pen ya está en el gobierno de muchas Regiones?