Trabajar cansa

Jueces vestidos de obreros

                 

"Los jueces deben tener también plenitud de derechos como el resto de ciudadanos" -Ignacio Fernández Toxo, secretario general de CCOO-

                                                       

Las elites siempre han mostrado interés por las cosas propias de las clases bajas. Hace años que la frontera entre alta y baja cultura se hizo permeable, y los de arriba empezaron a adoptar maneras típicas de los de abajo: la forma de vestir, la música, la jerga o las fiestas populares. Así que la huelga no iba a ser una excepción.

La huelga como forma de lucha nació como algo propio de obreros. Una expresión de presión colectiva para hacer valer sus derechos y tener fuerza para negociar con la patronal, superando con la acción colectiva su debilidad individual.

Sin embargo, hace tiempo que los obreros apenas pueden recurrir a la huelga. Entre subcontratas, precariedad, falsos autónomos, trabajadores en negro y obreros sin conciencia de clase, aquí no hay quien monte una huelga en condiciones. Sólo los funcionarios parecen aún capaces de mostrar fuerza paralizando los servicios públicos, y cada vez menos.

Por eso, como los obreros ya no hacen huelga, es de agradecer que la aristocracia laboral se preocupe de mantener vivo este derecho. Ahí están los pilotos de avión, los controladores aéreos, y ahora también los jueces.

Lo de los jueces merece capítulo aparte, pues no sólo son elite. Son también, junto a los policías, los encargados de controlar, sancionar –y a veces reventar- las huelgas obreras. Por eso causa extrañeza ver a policías o jueces movilizarse como currantes.

¿Quiénes serán los próximos en vestirse de obreros? ¿Los altos ejecutivos? ¿Los banqueros? ¿Los obispos? ¿Los famosos del corazón?