Trabajar cansa

Contra el miedo no hay vacuna

"Estamos comprometidos en respaldar a los gobiernos para proteger a sus poblaciones contra la pandemia" -Andrew Witty, consejero delegado de GlaxoSmithKline- 

                  

No vayan a pensar ustedes que hubo alarmismo con lo de la gripe. Nada de eso. Lo que hubo fue un ejercicio de responsabilidad de las autoridades sanitarias en todo el mundo, con la OMS a la cabeza. Lo mismo podemos decir de los medios de comunicación, y hasta de nuestra leal oposición, cuando pedía vacunas para todos. Ahora es fácil criticar, a toro pasado, cuando ya sabemos que la gripe es más leve de lo esperado. Pero si no se ponen en lo peor, y luego resulta que la cosa se desmadra, ¿qué estaríamos diciendo ahora? ¿No los acusaríamos de negligentes? En las cosas de salud ya se sabe, es mejor pasarse que quedarse corto. 

Ése es más o menos el argumento con que nos responden hoy cuando criticamos el alarmismo de meses atrás. Y tiene una parte de verdad, pero también es tramposo. Es cierto que las autoridades tienen que contemplar todos los escenarios, y tener planes de actuación incluso para el peor de ellos. Nadie pide que se crucen de brazos. Pero no acepto que el precio sea el susto permanente, que tengamos que pasar miedo a cambio de que cumplan con su deber. 

¿No era posible actuar de manera preventiva sin asustarnos? Porque hoy, con tanto llamamiento a la calma, ya se nos ha olvidado, pero hace unos meses pasamos miedo. Vayan a las hemerotecas, recuperen lo que se dijo, y la manera en que se dijo, y ya me contarán si era imprescindible aterrorizarnos así. 

No aprenderemos la lección. Contra el miedo no hay vacuna: un susto no nos hace desarrollar anticuerpos contra futuros sustos, pues el miedo, más que cualquier virus, muta con facilidad, y si este año era la gripe A, el próximo año tocará otra cosa y nos pillará sin defensas. Abríguense bien para cuando llegue.