Trabajar cansa

134.182 piedras más en el bolsillo

 

No sé si al equipo de Rubalcaba se le ha ocurrido, pero para la campaña electoral que hoy empieza podrían usar su imagen de derrotado para ganar algunos votos: bien mediante la simpatía que despierta siempre el rival más débil (el colista de la liga, el farolillo rojo del Tour), bien recurriendo a la épica del fracaso (que en el cine hace atractivo a algunos protagonistas), o directamente dando pena, como último recurso.

Desinflado aquel ‘Efecto Rubalcaba’, incapaz de transmitir ilusión, con su electorado más cabreado que decepcionado, sin una sola buena noticia, y enfrentado a unas encuestas que anuncian goleada y que sobre los más indecisos actúan como profecías de autocumplimiento, las dos semanas de campaña se presentan para el candidato socialista como una empinada cuesta arriba con los bolsillos cargados de piedras.

Qué diferente la imagen de un Rajoy que debe ponerse algo de lastre para no volar demasiado alto, no sea que los suyos le pierdan de vista y se olviden de ir a votar; frente a un Rubalcaba que ha ido cargando un fardo tras otro desde que anunció su candidatura. Porque si cuando decidió presentarse sabía que partía en desventaja por la carga que llevaba sobre los hombros, en los meses transcurridos no sólo no se ha aliviado de un solo kilo, sino que le ha caído una tonelada tras otra.

Los casi cinco millones de parados de la EPA de hace una semana, los 134.182 nuevos inscritos en el desempleo desde ayer, son como un ensañamiento final. Y pensar que en el PSOE había quien creía que a estas alturas los brotes verdes habrían dejado alguna flor con que alegrar las elecciones.

De poco sirve que ahora Rubalcaba pida un cambio en la política económica europea, que exija inversión pública o proponga reformas fiscales. Ante la realidad de una crisis que para la mayoría no es percepción sino realidad cotidiana (por estar en paro, cobrando menos o trabajando más y peor, además de sufriendo el deterioro de lo público), sólo hay una forma de empezar la campaña, haciendo aquello que el gobierno no ha hecho: reconocer que se equivocaron.