La trama mediática

Miedo en la cartera

Dime cuánto te tiemblan las piernas cuando insinúan una subida de impuestos y te diré de qué tamaño es tu cartera. Las de los ruiseñores de Carpetovetonia deben de ir bien surtiditas a juzgar por el crujir de dientes. "Zapatero castigará a los españoles con la mayor carga fiscal de la zona euro", melodramatizaba Libertad Digital. "El Gobierno no tiene un euro y quiere meter mano a nuestra cartera sin piedad", se tiraba de los pelos -es un decir- Carlos Dávila desde La Gaceta.

Ni se les ocurra explicarles que -a lo mejor, quién sabe, pudiera ser- esos impuestos son para financiar la sanidad, la educación o las carreteras. Les contestarán, como Carlos Rodríguez Braun en La Razón, con el primer versículo de la Biblia liberal. El que quiera esos vicios, que se los apoquine: "Los humanos libres nos protegemos, por ejemplo, con seguros, y no tenemos por qué aceptar como obvio el que nos arrebaten la libertad y los bienes a cambio de una seguridad que definen otros y pagamos todos".

Señorito recién llegado a la Hermandad Neocon, Salvador Sostres señalaba en El Mundo con una mueca de desprecio al hijo de descamisados que ha anunciado la subida: "Las únicas circunstancias que conoce Pepiño son las de su padre camionero y las de su madre costurera, y las suyas propias, de empleado socialista. Seguro que los tres han pagado mucho menos de lo que han recibido a cambio". Chusma, y además, roja, sentenciaba en ABC Ignacio Camacho: "Ser de izquierdas consiste en penalizar el ahorro, frenar la inversión y lastrar el crecimiento. Como toda la vida".

En USA no se habla de otra cosa

Les sorprenderá saber que en Estados Unidos, a falta de otros problemas, la situación de la economía española va de boca en boca. Hay tal pasión por conocer los intríngulis financieros de la piel de toro, que el otro día el veraneante César Vidal pasó un mal rato, según contoba en La Razón: "Lo que les resulta más enigmático, casi digno de un relato de Poe, es cómo hemos podido pasar de la floreciente situación económica de la Era Aznar a este desastre. Hoy me han arrinconado y no he podido eludir el tema". No teman por el arriesgado turista. Largó y salió con vida.

Un héroe, Vidal, como su vecino de tinta Alfonso Ussía, que tiene la solución para lo de Melilla: "Si hay que llenar el ferry Málaga-Melilla de alimentos, se hace. Si para ello hay que dejar en tierra los coches de los marroquíes, en tierra los coches". Y si no, la Legión, ¿no?