La trama mediática

Los malos, al rincón

Gesta, hazaña, proeza. ¿Otro mundial ganado por la gloriosa roja? Algo mejor, tan bueno como para ir en letras gigantes en la primera de ABC. Miren: "La democracia frena a Amaiur". Eso solo por impedir que la formación abertzale tenga grupo en el Congreso; si los ilegalizan otra vez, sacan la gabarra por el Manzanares.

Por cierto que donde leen "la democracia", deben pronunciar "Mariano", según nos traduce Jaime González en el vetusto diario: "Los españoles han confiado su suerte a Mariano Rajoy, de manera que habrá de ser él quien le enseñe a Amaiur los límites que marca la ley, para que el exjugador de balonmano que ayer entró de corbata en la Zarzuela sepa que entrar en la Zarzuela le obliga —por las buenas o por las malas— a cumplir con el Estado de Derecho".

En primera de La Razón, más oeoeoeoé para la gran epopeya de mandar a los malotes al grupo mixto: "El PP tumba la treta de Amaiur". Enfebrecido, el editorialista se juega la querella porque él lo vale: "Que ETA ocupe escaños en el Parlamento es ya un grave quebranto para la libertad y la seguridad. El futuro obliga a mantener la guardia alta y a que todo el peso de la Ley caiga sobre los terroristas y sus acólitos hasta la derrota definitiva. Es una cuestión de justicia y un imperativo legal". ETA no tiene escaños en ningún sitio. Pregúntenle al Constitucional.

Mourinho vs Errekondo

Ya, eso es echar margaritas a la piara, que prefiere retozar en su fango favorito. He aquí una prueba más: "Terrorismo camuflado", desbarra en La Gaceta alguien que firma con el seudónimo Genoveva. La pieza pretende ser un chiste sobre la visita del representante abertzale al suegro de Urdangarín. Ya verán qué risa: "Probablemente, y aunque le metiera un dedo en el ojo maltrecho, le resultaría más agradable reunirse con Mourinho, que por algo el fútbol es el deporte rey".

En Libertad Digital, la felicidad por la decisión de la mesa del Congreso se queda canija al lado de la que provoca la apertura del comercio en Madrid durante 24 horas. Besando el suelo que pisa la lideresa, el editorialista se viene arriba. Pero muy arriba, como van a comprobar: "Curiosamente, quienes más defienden que no es asunto de nadie más, y menos del Estado, lo que hagan con su bragueta dos adultos que consienten son quienes más se esfuerzan en que los Gobiernos prohíban lo que hagan esas mismas personas con su cartera".