Opinión · Voces de la precariedad

Hostelería salvaje

Por fin, después de tanto tiempo tengo la posibilidad de escribir sobre este tema. Lo voy a hacer hablando con el corazón en la mano, diciendo las verdades que todos y todas deberíais saber acerca de este tema; dejándome lo menos posible atrás e intentando acordarme de todos y todas los y las compañeros y compañeras que he dejado en el camino, y que han compartido conmigo lo que a continuación os cuento.

Tengo una vocación muy bonita; maravillosa; que me encanta y me llena; que me hace sentirme realizado. Pero que un puñado de gente está destrozando. Es la vocación de cocinar.

Siempre, siempre, siempre que salgáis a cenar, a tomar una cerveza, a comer o un aperitivo, recordad que detrás de todo eso hay esfuerzo, sudor, en la mayoría de los casos estrés, muchas horas de trabajo y personas que en muchos casos no ven a sus familias durante todo el día. También hay calor, gritos, quemaduras, cortes y hasta disgustos. Y todo por un módico precio: un salario muy bajo. Precario. Mucha gente se sorprendería si supiera cuánto. Por eso, desde aquí pido a quien me lea, que nunca, nunca por favor se os olvide que, mientras os tomáis algo fresco en una terraza o disfrutáis de una gran cena y un buen vino, .

Este texto, ante todo, va dedicado a quienes, como yo, han sufrido la Hostelería Salvaje (que reza en el título) en algún momento de sus vidas, o lo siguen padeciendo en estos momentos. Quiero recordarles que no están solas y solos; que siempre hay un/a compañero/a en el/la que apoyarse en los momentos más duros del trabajo diario; que hay gente buena, también precaria, y que somos más de los que imaginamos.

Por supuesto que hay hostelería tranquila y en la que no explotan, pero esa no es la gran mayoría. Todo lo contrario…  Quienes amamos este trabajo y hemos sufrido la explotación laboral cruel y salvaje que existe en nuestra hostelería deberíamos alzarnos y decir basta, se acabó: ¡Respétennos y respeten nuestra vocación! ¡No más precariedad!

Yo, por ser cocinero o tú, por ser camarera o camarero, no tienes que asumir que puedan explotarte; no tienes que asumir que no puedas ver a tus hijas e hijos durante todo el día porque ‘estamos en temporada de Verano’ y hay que echar 14 ó 15 horas todos los días; no tienes que asumir que tu salario sea tan bajo, que la hora te salga a 2,5 euros (¡sorpresa!); no tienes que asumir que se te ningunee porque sea un trabajo que consideran ‘No Cualificado’…  No. No es así; es un trabajo muy digno y debemos sentirnos orgullosas y orgullosos por realizarlo, y valorarnos a mucho más, cosa que hará que nunca nos dejemos pisar. Jamás.

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Diego Jiménez.

Jornadas interminables, turnos partidos de mañana y de tarde, estrés, calor extremo, quemaduras, cortes, golpes, clientes desagradables, jefes y jefas con mala educación, semanas enteras sin descansar, dolores musculares, problemas de salud derivados del estrés…  Todo esto pasa a diario en muchos locales de este país, e Inspección de Trabajo no tiene la capacidad ni los medios para luchar contra ello. Nos están ninguneando porque no tenemos capacidad organizativa suficiente para luchar contra todo esto.

Esto se tiene que acabar compañeras y compañeros; la hostelería es casi el 10% del PIB de este país y la gente que trabajamos en ella somos fuertes y sabemos guerrear, que para algo lo hacemos todos los días. Tenemos que levantarnos y luchar por unos salarios dignos para una vida digna, como lo hacen las kellys, pensionistas, Coca-Cola en Lucha y mucha gente trabajadora de este país. Unidas y unidos, podemos acabar con la explotación y la precariedad.

Un abrazo a quienes leen este texto y sienten en sus carnes lo mismo que yo.

Diego Jiménez Gutiérrez

Trabajador de Hostelería

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