Opinion · Voces de la precariedad

#SalvemosCorreos

Si pudiera sentarme a conversar con los 52.000 profesionales a la vez, les diría que mi papel como presidente de Correos, tal y como yo lo entiendo, no es solo institucional. He venido a gestionar y tomar decisiones para conseguir nuestro principal objetivo: que el Grupo sea rentable económicamente en el menor tiempo posible”.

Así se expresaba el presidente de Correos, Juan Manuel Serrano, en la entrevista publicada en marzo dentro del boletín corporativo denominado “Conectad@s” cuando le pedían que enviase un mensaje esperanzador a toda la plantilla.

La respuesta del Presidente, junto a un sinfín de acciones en consonancia con sus declaraciones, pone de manifiesto que ha venido a consolidar la reconversión de la mayor empresa pública del país. Recientemente hemos comprobado que ha iniciado un plan de internacionalización para hacer de Correos un operador logístico multinacional. Una vez que la lógica privada ha ido afincándose en la entidad y el servicio postal que prestamos se ha ido arrinconando y maltratando por la priorización de intereses de mercado, ha llegado el momento de finiquitar la operación.

Sin embargo, su focalización en hacer de Correos una entidad rentable y competitiva, pocas esperanzas nos puede generar a quienes trabajamos en esta empresa y a quienes queremos contar con un servicio de calidad y que atienda a las necesidades sociales de la población. Llevamos años padeciendo las graves consecuencias de este proceso y nos estamos quedando sin tiempo para revertirlo.

Concentración de trabajadoras y trabajadores de correos.
Concentración de trabajadoras y trabajadores de correos.

En otro artículo publicado recientemente expongo este asunto con mayor detalle y profundidad, pero la cuestión de fondo es que nos encontramos en la antesala de perder de nuevo un servicio público. Los síntomas y evidencias se hallan por todas partes; de hecho la respuesta inicial del Presidente de Correos es una muestra inequívoca. Se ha operado un cambio de lógica total, pasando de estar en el centro la gente a estarlo las multinacionales para las que Correos lleva ya tiempo trabajando.

La dirección insiste en que es compatible garantizar el cumplimiento del Servicio Postal Universal a la vez que ser competitivos y eficientes en la distribución de mercancías. Pero la práctica revela que esa afirmación no es más que un brindis al Sol y que cada día el servicio público se degrada mientras los recursos y el foco de atención lo ocupa la lucrativa paquetería. Así pues, se pretende mantener la estafa a toda población, usando las partidas públicas (recortadas y maltrechas, todo sea dicho) para rendir pleitesía a Amazon y otras multinacionales como Alibaba. Están imponiendo la lógica privada y de mercado en nuestros servicios públicos.

El recorte de plantilla y la destrucción de las condiciones laborales (sobre todo en lo referente a los ritmos y cargas de trabajo) conducen irremediablemente al empeoramiento del servicio prestado a la ciudadanía. Son los síntomas más mezquinos de una enfermedad llamada privatización.

Hace cerca de una década éramos más de 60.000 trabajadores dedicados, principalmente, a la tarea de conectar las Administraciones e instituciones con toda la comunidad. Ahora somos muchos menos haciendo mucho más, al servicio de Amazon y de otros gigantes, y a costa de empeorar considerablemente el servicio público y nuestros derechos.

Según los últimos datos de la EPA, 1 de cada 4 puestos de trabajo es temporal dentro del sector público, acercándose peligrosamente al porcentaje de las entidades privadas. Sin embargo, Correos alcanzó en 2018 el dramático récord de un 35% de plantilla eventual.

Si no queremos que el sector privado se haga con una empresa que debe estar al servicio de la ciudadanía, si no queremos que nuestros derechos laborales y sociales sigan retrocediendo, no hay más opción que ponerse manos a la obra y Salvar Correos. Esta lucha debe encabezarla la plantilla pero al tratarse de un servicio público, también nos atañe a todas y a todos.

Las y los trabajadores de Correos no podemos mirar hacia otro lado el 28 de abril ni perder de vista que los partidos de los empresarios ya han dejado claro que no van a defender lo público ni van a velar por nuestras condiciones ni las de nuestras familias.

Necesitamos un gobierno que proteja lo que es de todos e impida su traspaso a manos privadas, que enfrente “el modelo Amazon” con otro público, estable y al servicio de la gente. Un modelo que venimos demandando desde hace años las organizaciones más comprometidas con la lucha por un Correos Público y de calidad, basado en la seguridad laboral y la satisfacción de las necesidades postales de la población y no en los dividendos de unos cuantos magnates.

De cara a construir este modelo y frenar la privatización es fundamental conseguir el control democrático de Correos por parte de las y los trabajadores para así estar en condiciones de garantizar que el rumbo seguido por la empresa representa los intereses de la mayoría.

Mario Murillo

Trabajador de Correos

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