Las fake news se ceban con Carme Forcadell

Luis M. García

Carme Forcadell está en los puestos de cabeza entre los políticos que en más ocasiones han sido protagonistas de noticias falsas y bulos varios últimamente. Desde el pasado mes de noviembre hasta ahora, su carrera ha sido meteórica en ese sentido.

Desde mucho antes ya se le atribuía la frase “me merece más respeto un asesino de ETA que un delincuente común, ya que el etarra mata por convicciones nobles, no por dinero”. Y parece ser que fue el histórico dirigente de Esquerra Republicana de Catalunya Heribert Barrera, durante once años secretario general del partido, presidente del Parlament entre 1980 y 1985 y fallecido en 2011, quien puso en boca de la diputada de ERC esas palabras en una entrevista en La Vanguardia. Unas palabras que Forcadell no ha mencionado, al menos en público.

Esto de que “los etarras matan por condiciones nobles”, achacado a Carme Forcadell, vuelve de vez en cuando. También ahora. Pero la fake news más sonada con esta mujer como víctima surgió el pasado mes de noviembre, y desde entonces a Forcadell se le han atribuido tantas cosas que ha sido un no parar.

Auto manipulado

Tras ser cesada entonces como presidenta del Parlament de Catalunya, circuló de manera masiva un documento falso, un auto real manipulado, con presuntas declaraciones de la diputada de Esquerra Republicana ante Pablo Llarena, juez de instrucción del Tribunal Supremo.

Forcadell, imputada por los delitos de prevaricación y desobediencia por incumplimiento de sentencia del Tribunal Constitucional, aceptaba “la legalidad constitucional vigente en España”, renegaba de la DUI, se comprometía a “no volver a incurrir en acciones que exalten, promocionen estimulen o enaltezcan los deseos de independencia de una minoría”, y se mostraba “arrepentida” por lo acontecido a consecuencia de la puesta en marcha de la hoja de ruta soberanista. Falso. Sí acató la aplicación del artículo 155 en Catalunya y otorgó únicamente “un valor simbólico” a la independencia.

Su abuela no era prostituta

Se comparte también estos días por Internet otro documento, fechado en 1937 en plena Guerra Civil en el sector republicano, que da “de baja” a una prostituta por padecer blenorragia, una enfermedad infecciosa de transmisión sexual. El nombre de la prostituta es Carmen Fabregat Cuevas, supuesta abuela de Carme Forcadell según algunas informaciones de la Red.

La propia militante de ERC ha salido al paso de este asunto negando que tuviera una abuela que se dedicara a la prostitución, y menos aún con ese nombre. Y digo yo más: La abuela de Carme Forcadell no era prostituta, pero y si lo hubiese sido, ¿qué?

Si uno tiene o tuvo una abuela que fue prostituta, ¿debe condicionar eso su existencia de por vida ante los demás?, ¿ha de recluirse en casa?, ¿agachar la cabeza al cruzarse con gente si sale a la calle? Alguien que haya tenido una abuela prostituta, por las circunstancias que fueran, ¿es un ser inferior?, ¿no puede ser persona, e incluso una persona brillante? Está claro que para los que se siguen guiando por la pirámide feudal, una persona que haya ejercido la prostitución está sentenciada para siempre, y toda su familia también. 

Amarillo chillón

El color amarillo ha sido elegido por los que defienden la independencia de Catalunya para distinguirse en sus actos y quehaceres. En lazo, en pulserita, en gorra, en bufanda, en sudadera o en camiseta, el amarillo triunfa entre los independentistas catalanes y cuanto más se luzca ese color, mejor.

Es el último complemento oficioso ideado para amantes de la estelada, acompañarla con prendas amarillas, como la camiseta que muestra en un acto Carme Forcadell, que ha propiciado algunos montajes, de nuevo con la política tarraconense de Esquerra como modelo.

De las tres imágenes, obviamente, la foto legítima es la de la camiseta amarilla sin apenas estampados. No la del escudo de España, que pretende que pensemos que es Carme Forcadell hace unos años; ni la del amor incondicional hacia el 155, que más que un bulo parece un meme surgido tras su declaración ante el Supremo.