Opinion · Bulocracia

Coches machistas y nazis españoles de selva

La palabra “volvo” proviene del latín. Es la primera persona de “volvere”, que significa “rodar”, así que “volvo” es “yo ruedo”. Y existe una teoría desde hace años, décadas incluso, defendida por todo tipo de colectivos y particulares con mayor o menor intensidad, que asegura que la marca de automóviles sueca Volvo es machista desde sus orígenes, en 1927.

La razón es que consideran que su logotipo se basa desde entonces en el símbolo del género masculino. Ha sido modificado levemente en varias ocasiones para modernizarlo en estos casi noventa años, pero nunca ha dejado de ser un círculo y una flecha.

Ahora vuelven a verse en redes sociales mensajes y letreros que alertan del aparente machismo de Volvo. Aunque la marca ha salido al paso en varias ocasiones para desmentirlo, mencionando que su logo no hace ninguna referencia al sexo masculino, sino al hierro.

El símbolo masculino es también el de Marte, dios romano de la guerra, como el femenino es el de Venus, diosa de la fertilidad. De hecho, los ejércitos romanos lucían el símbolo del planeta Marte en sus armas, que a su vez es un distintivo del hierro y el acero para la alquimia, doctrina que utiliza también el símbolo femenino, para el cobre.

Es a lo que se agarra desde siempre la marca de coches para defender que su logo no representa nada masculino. Es más, Volvo usa la palabra “iron” (hierro) para designar casi todo lo que le rodea. La propia marca se llama a sí misma “Volvo Iron Mark” (marca de hierro), sus coches son “iron cars” y sus camiones, “iron knights trucks” (caballeros de hierro).

A la compañía sueca le gusta el latín, los romanos y su dios Marte y el hierro, sobre todo el de Suecia, y lo plasma en su logo. No los vikingos y la mitología nórdica, que hubiesen resultado más propios. Gustav Larson y Assar Gabrielsson fundaron Volvo el 14 de abril de 1927, empleando el símbolo del hierro como enseña porque la industria sueca se cimentaba en el hierro y el acero, su calidad era reconocida mundialmente y los fundadores de Volvo querían darles apariencia y fama de fuertes y robustos a sus coches.

Ford adquirió Volvo en 1999, pero desde 2010 la compañía sueca es propiedad del grupo chino Geely, que lo compró por casi 1.400 millones de euros. Dos años después de la llegada de los chinos, el logo fue modificado por última vez, pero no mucho. La longitud de la flecha se redujo y se le dio más lustre al logo para que brillara, como todo lo chino. Parece menos de hierro aunque sigue siendo el símbolo del hierro, de Marte y del género masculino. Es como la esvástica, que antes de apropiársela los nazis representaba multitud de bondades para diferentes culturas, o el pulpo que creó el mundo según los indígenas de la etnia kuna, que habitan en el noreste de Panamá.

No es lo que parece

La bandera adoptada por esta etnia, en 1925, ojo, para la comarca indígena de Guna Yala, y los kunas en general, estaría ahora prohibida en Alemania y sería un peligro en España.

Porque la primera bandera guna de los kunas recuerda a la División Azul aunque lo que incluye son los colores de esta etnia y uno de sus símbolos ancestrales. Pero la verdad es que viajar a Panamá para visitar a los kunas en su hábitat y verles con esta bandera debe de ser cuanto menos desconcertante.

Aún así, hubo que esperar hasta 2010 para que los kunas modificaran por completo su bandera y le quitaran la esvástica, porque ya no les convencía que les compararan siempre con los mismos. Así que se fijaron en la de Venezuela y la tricolorizaron, añadiendo las ocho estrellas y sustituyendo la esvástica por dos brazos con una flecha y un arco.

Es evidente que los símbolos pueden no significar lo mismo en según qué lugares del planeta. O en el mismo. En cuanto a Volvo, si realmente fuera machista, que no lo es, podría compensarse con la creación de una marca de coches para mujeres, Vulva, cuyo logo sería el símbolo del género femenino. Ahí lo dejo. Lo que está clarísimo es que tanto los kunas como los de Volvo son unos incomprendidos.