Más ciberdemocracia para la campaña

20 Ene 2008
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JUAN VARELA. Periodista y autor del blog www.periodistas21.com

El equipo del presidente José Luis Rodríguez Zapatero contesta propuestas de los ciudadanos en su web electoral La mirada positiva. El de Mariano Rajoy publica cada día en su perfil en FaceBook si trabaja en Génova, si se ha ido a casa o está comiendo. Gaspar Llamazares anuncia en su blog las novedades de la campaña y por ahora es el único de los candidatos nacionales que escribe una bitácora.

Los medios digitales se han unido para reclamar un debate electoral en Internet y YouTube, el portal de vídeo líder en el mundo, se lanza a la campaña con la fórmula de You Choose (Tú eliges) después de su éxito en Estados Unidos, donde los candidatos demócratas y republicanos contestan a los electores.

Los políticos se lanzan a Internet y las redes sociales pero ninguno de los dos principales candidatos españoles contesta directamente a los internautas. La política en Internet sigue muy separada de la real pese a que la política está en la Red. Las políticas de Internet empiezan a estar entre los temas de campaña cuatro años después de que la movilización de las multitudes inteligentes a través de sms, blogs y foros de Internet jugara un papel esencial en la victoria de Zapatero.

“No al canon digital” es la propuesta ciudadana más votada en la web de Zapatero. La campaña electoral arrancó al mismo tiempo que el Congreso aprobaba definitivamente la impopular medida. Y la Red estalló. Con 767 votos es la propuesta estrella, seguida por la petición de más recursos para la educación pública y la despenalización de las drogas blandas.
El equipo socialista reaccionó y en su promesa de contestar algunas propuestas defendió la implantación del canon. Democracia directa al estilo de la segosphere, la campaña participativa de la socialista francesa Ségolène Royal.

El equipo del PSOE ya había experimentado con la comunicación directa con los ciudadanos y las propuestas participativas, votadas por los propios internautas, en la campaña a la alcaldía de Madrid de Miguel Sebastián. El candidato socialista no ganó, pero fue el más presente y activo en Internet.

La web electoral de Mariano Rajoy se estrenó con un contador de los días que quedaban para suprimir el canon. Guiño a los internautas para arrancar la campaña. El no a Gallardón para entrar en las listas ha reventado la placidez y los elogios continuos para Rajoy en FaceBook o en los foros de Voluntarios Populares.

El PP experimenta lo difícil de controlar la política y la participación en Internet, donde la democracia deliberativa se ha desarrollado con más fuerza que en ninguno de los medios conocidos. El programa electoral del PSOE es el que recoge más iniciativas sobre la sociedad de la información y las nuevas tecnologías. Ahora se centra en avanzar en el voto por Internet. Para cerrar la legislatura, el Gobierno aprobó dominios .es gratis para los menores de 30 años y amplió los objetivos del Plan Avanza, el contenedor de proyectos de nuevas tecnologías e Internet de la legislatura.

Rajoy propone la creación de una Agencia de Propiedad Intelectual para cumplir su promesa de reformar el canon y la gestión de los derechos digitales, y un plan nacional “para alcanzar la plena penetración de las Tecnologías de la Información y las comunicaciones en la vida de las personas”. Sin noticias por ahora en el programa de Izquierda Unida.

Y con Internet, la videocracia. A los ciudadanos les atrae la participación y la libertad de la política en Internet. A los partidos, también. Para ellos libertad es saltarse el filtro de los medios y hacer llegar sus mensajes a la opinión pública sin límite. Y la imagen sigue siendo su principal arma. Por eso YouTube y las redes de vídeo son tan importantes. La política está en el vídeo porque la “la revolución no será televisada”, dijo Joe Trippi, asesor de Howard Dean e inventor de las modernas campañas políticas en Internet. Después vendrían los debates de Ségolène con sus simpatizantes, las peroratas del británico David Cameron en la cocina de su casa o las charlas de Hillary Clinton desde el salón.

Los políticos españoles han aprendido poco. Sus vídeos en Internet son ruedas de prensa, mítines y telepropaganda. La videocracia es un lugar donde el acto de ver suplanta al de discurrir, como ha dicho Giovanni Sartori. Aunque también puede recordar y hacer pensar, como ocurrió con los pioneros de Hai que botalos, los cortos en Internet en protesta por el Prestige que tanto daño hicieron a Manuel Fraga en Galicia.

Howard Dean lanzó su campaña internetera porque no tenía dinero para la televisión. Tener la televisión asegurada limita mucho la pasión por la Internet política. El 24% de los norteamericanos ya se informa de la campaña por la Red, casi el doble que en 2004 (datos de Pew Internet). Y para el 42%  de los menores de 30 años es su principal medio de información sólo por detrás de la televisión.

La brecha digital es generacional. En España, también. Por eso los partidos están tan interesados en Internet: uno de los pocos lugares donde encontrar a los jóvenes. ¿Aceptarán los nativos digitales una ciberpolítica muda y sorda y tan parecida a la de siempre? Es el desafío de la ciberdemocracia. Conseguir que la política en Internet mejore la tradicional. Sólo así una política 2.0, de participación, permitirá llegar incluso a otra política 3.0, el sistema operativo de la globalización, donde los ciberciudadanos se convierten en filtro público y activistas a través de la participación y el debate en red. Donde la movilización es rápida y sin necesidad de organización ni jerarquías. Un tejido de espacios comunes donde los ciudadanos se agrupan para causas concretas en coaliciones frágiles, pero con alto poder de difusión viral.

O todo quedará en un nuevo interfaz para la democracia de siempre.


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