Esperpento hispánico
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El pasado día 21 de julio, este diario inició una serie de artículos con un valiente titular en su portada: Maltrato animal, arranca el vía crucis de todos los veranos. Consultado el diccionario de la Real Academia Española y trasladado el significado del texto al mundo animal, debo decir que el titular me parece sumamente acertado.
La tradición, entendida como una costumbre que se transmite de generación en generación con el único fin de preservarla, sirve de justificación a un gran número de festejos populares en los que una serie de animales pertenecientes a la familia de los bóvidos, subfamilia bovinos, subespecie lidia, de diferentes edades y por lo tanto tamaños, servirán como entretenimiento y diversión a propios y extraños en numerosas localidades de nuestra piel de toro.
Ya han pasado las fiestas de San Juan, con sus hogueras en las que, entre otros, han sido ejecutados a tiros 13 toros, los famosos acericos de Coria. Ya han pasado las fiestas de San Fermín, donde la mezcla de alcohol, bullicio ferial y solemnidad religiosa ha conducido a la tortura a 54 toros y 6 novillos que, previamente, a primeras horas de la mañana, corrían por las calles de Pamplona, adaptadas para tal fin.
Ahora, una vez llegado el verano, el calor, el ocio, el aburrimiento y las largas noches en vela, se repetirá el esperpento hispánico.
No voy a hacer distinciones, no voy a disculpar a unos y a acusar a otros. Haya santos, devoción, tradición, control o descontrol, es todo lo mismo. Al final, sufrimiento, miedo, angustia, dolor, sangre y muerte para los animales. Diversión a raudales para los ciudadanos que de forma activa o pasiva participan en estos festejos.
El toro embolado proyectará su luz y su sombra en la noche; el lento caminar a tirones del toro ensogado recorrerá las calles asfaltadas de los pueblos; el toro a la mar conocerá el sabor del agua salada y nadará desesperado hacía no se sabe dónde. Mientras, unas vaquillas, encerradas en un recinto improvisado, embestirán a ciudadanos que por unas horas jugarán a ser toreros y a los que, para demostrar su valentía, no les importará recibir un revolcón y llenar su ropa de arena. Algunas, como recientemente se ha hecho en El Escorial, serán traspasadas por el acero del estoque puesto en las manos de aprendices de matador. El colofón se producirá en Tordesillas, con la muerte del toro alanceado en honor de la Virgen de la Peña.
Pero dejemos la narrativa y pasemos a la ciencia. Supongo que serán muchos los lectores que alguna vez se habrán planteado que estos animales sufren, los habrá que lo duden y los habrá que lo nieguen. Pues bien, a los dubitativos y a los negadores les expondré de forma escueta e inteligible las razones por las que estos seres vivos son capaces de sentir, como lo puede hacer cualquiera de ustedes.
Existe, en cualquier mamífero superior, un sistema nervioso capaz de desarrollar respuestas ante situaciones que nunca ha vivido, respuestas capaces de ponerle en alerta y respuestas que le llevarán a resistir e intentar adaptarse a esas novedades por las que nunca antes había pasado. Cuando el organismo es incapaz de responder a esos estímulos o agresiones que se repiten con frecuencia o son de larga duración, se producirá lo que en fisiología se denomina fase de agotamiento. Este último es el estado en el que acaban los animales utilizados en los festejos a los que me estoy refiriendo.
Todos ustedes sabrán lo que es el estrés, incluso lo habrán padecido en alguna ocasión, pero, por si no son capaces de encontrar la relación entre él y los hechos que estoy narrando, ahí van un par de definiciones:
“Agresión contra un organismo vivo” y “situación de un individuo o de alguno de sus órganos o aparatos que, por exigir de ellos un rendimiento superior al normal, les pone en riesgo de enfermar”. ¿De verdad creen ustedes que estos animales de manada, herbívoros, y por tanto pacíficos –si es que no ven peligrar su vida y no pueden huir ante la amenaza–, no sufren cuando son sometidos a situaciones para las que no están preparados y que no han conocido en toda su existencia? Pues sí, sufren, y mucho. Debo añadir que aquellos que son utilizados y reutilizados una y otra vez, como ocurre en muchas ocasiones, sufrirán aun más. Está científicamente demostrado que los bóvidos fijan en su cerebro las sensaciones percibidas cuando toman contacto con algo nuevo, y si esta primera experiencia les resulta negativa y se repite, les causará un sufrimiento más intenso. ¿Quién dijo que los toros no tienen memoria?
Si aplicamos como norma que, en el bienestar animal, el organismo en cuestión debería no presentar alteraciones fisiológicas, es decir, que las manifestaciones emocionales del animal no deberían diferir de las que presentan en condiciones normales, convendrán conmigo –aunque a algunos no les importe y mis comentarios les produzcan cierta hilaridad– en que en todos los festejos donde la especie humana involucra a estos animales hay sufrimiento físico y psíquico. A algunos nos bastará con observar el comportamiento que muestran, sus expresiones faciales, su ritmo respiratorio; pero a los más escépticos les diré que existen determinaciones hormonales realizadas en estos animales que lo demuestran sin ningún género de duda. El cortisol, conocido como hormona medidora del estrés, se disparará hasta valores insospechados que podemos considerar como patológicos.
Haciendo mías las palabras de dos compañeros de profesión, la preocupación por el bienestar animal es el resultado de dos elementos: el reconocimiento de que los animales experimentan dolor y sufrimiento y la convicción de que causar sufrimiento a un animal no es moralmente aceptable si no existe razón que lo justifique.
Dejaremos para otro día la lidia, y la respuesta a ese estudio tan divulgado que habla de la capacidad del toro para superar el dolor que se le provoca en un 90%. Tiempo habrá de rebatirlo.
José Enrique Zaldívar Laguía es vicepresidente de la Asociación de Veterinarios Abolicionistas de la Tauromaquia (AVAT)
Ilustración de Mikel Jaso








Comentario por Rosa
27/07/2008 @ 14:49
Felicidades! Ya era hora de que algun medio, empezara a tratar este tema como lo que es, una salvajada, algo que nos averguenza a muchos en este pais.
Por unas fiestas sin maltrato animal! Abolición de las corridas y otros festejos con toros!
La tortura no es arte ni cultura.
Comentario por Mikimoss
27/07/2008 @ 15:17
Pienso que se equivoca quien pretende posicionarse contra el maltrato animal con argumentos científicos, y ello por una sencilla razón: si fundamos nuestros juicios éticos en datos de la realidad, entonces nuevos datos pueden acabar refutando dichos principios. Por ejemplo, ¿las mujeres por qué tienen que tener los mismos derechos que los hombres? ¿Porque ambos sexos sean biológicamente iguales? Es obvio que esto no es así. Y lo mismo ocurre entre miembros de etnias distintas. En ambos casos está demostrada la existencia de diferencias en las capacidades cerebrales y en otros ámbitos. ¿Cómo se puede construir una teoría ética seria sobre con esos mimbres?
Hay que desechar la concepción cientifista de la ética. Ésta no maneja propiedades reales de los seres, sino valores, y los valores son siempre subjetivos, referidos a los humanos. Esto no quiere decir que sean arbitrarios, porque los seres humanos compartimos una naturaleza común que se enfrenta y responde a una serie de problemas que se manifiestan universalmente, y dichas soluciones morales se pueden justificar racionalmente. Esa es la génesis de los valores morales. De ahí proviene nuestro rechazo a la crueldad, a la discriminación, al abuso del débil por parte del fuerte, etc. Lo que hacemos es extender como podemos al resto de la existencia ese orbe ético que hemos construído para protegernos a nosotros. Queremos un mundo donde no haya crueldad, violencia, humillación, etc., porque no queremos todo eso para nosotros mismos.
Comentario por Juanfri
27/07/2008 @ 15:55
Si tantísimos estamos de acuerdo en abolir estas crueles celebraciones, y otras muchas cosas como el vergonzoso apoyo a la I. Católica;
¿ Se hacen reuniones en vuestras sedes ?
¿ tenéis voluntad de participar ?
¿ vuestros líderes os piden opinión ?
¿ De qué os sirve, afiliados del PsoE, vuestro carnet ?
¿ De qué esta sirviendo haberles votado ?
Comentario por José Enrique
27/07/2008 @ 17:17
Los argumentos científicos son necesarios cuando se ha llegado a negar con argumentos de la misma clase el sufrimiento y el dolor que sufren estos animales. Evidentemente, si esto no fuera así, estarían de más. Cuando un aficionado a estos festejos dice que los animales se adaptan a estas situaciones, hay que argumentar científicamente que eso no es así. Cuando un estudio dice que al toro no le duele la lidia porque es capaz de neutralizar el dolor con una descarga hormonal de betaendorfinas, hay que rebatirlo científicamente.
Comentario por R S A
27/07/2008 @ 18:58
La ética no elimina el dolor, la ciencia si. Los únicos argumentos que podrán tener en cuenta las autoridades para prohibir este tipo de festejos-si es que quieren-, serán aquellos que demuestren el dolor y el sufrimiento físico y psíquico de estos animales. Los argumentos morales deben tener protagonismo en el discurso abolicionista pero deberán ser complementados con los que se explican en el artículo.
Comentario por Mikimoss
27/07/2008 @ 19:39
Estoy de acuerdo contigo, José Enrique, pero entiende que como antitaurino pretenda que mis argumentos sean poderosos siempre, y no sólo cuando se los lanzo a los ágrafos, ígnaros y/o sociópatas que con ridículos sofismas defienden su tradición, diversión o medio de vida. Porque la cuestión es, ¿y qué pasaría si su estudio científico llevara la razón? ¿Dejaría, de golpe y porrazo, de ser una indecencia el maltrato animal porque éstos, v.g., produjeran una cantidad de hormonas inferior o superior a cierto nivel? Es decir, ¿qué es lo indecente en un maltrato, el dolor que causa o lo que simboliza el acto en sí en el marco de un proyecto ético caracterizado por el intento de abolir la crueldad e implantar la compasión como virtud que impere en la convivencia? Si drogamos a un animal hasta embotar totalmente sus sentidos, ¿es el acto de acorralarlo, perseguirlo, torearlo, lancearlo, quemarlo, ahogarlo, regodearse con su condición de ser débil puesto a merced del fuerte, etc., un acto menos perverso?
Comentario por Mikimoss
27/07/2008 @ 19:54
El otro día me sorprendió ver en televisión al solvente ético Javier Sádaba esgrimiendo argumentos parecidos a los de José Enrique. Entiendo que, como éste, cuando uno se las tiene que ver con unos contrarios del nivel intelectual de toreros, ganaderos, periodistas y de Celia Villalobos, pues acabe descendiendo a un nivel retórico tan fácilmente comprensible por las masas como es el que proporciona la autoridad científica. Es decir, mi estudio es mejor que el tuyo ergo tengo razón. Desgraciadamente, como digo, a nivel ético es un argumentario muy endeble, y fácilmente se le puede poner en aprietos. ¿Es que las merluzas no están sufriendo indeciblemente mientras se retuercen y abren la boca, ahogadas, después de su captura? El cientifismo lleva irremediablemente al ascetismo vedaico o budista.
Comentario por José Enrique
27/07/2008 @ 20:35
En el fondo, Mikimoss, estamos hablando de lo mismo. Creo que el campo de la filosofía necesita conocimientos científicos, y por eso el discurso de Sábada no me disgustó, aunque me lo podía haber dejado a mi. El cientifismo y más que éste, los científicos, también deberían trabajar el campo de la ética en sus muchos deleznables actos en pro del conocimiento y de la ciencia. Al fin y al cabo, el sistema nervioso y el engranaje endocrino para mí, que soy veterinario, y evidentemente un organismo capaz de sentir, es el que tiene la respuesta. Te podrá resultar algo frío mi comentario pero, es lo que pienso.
La merluza de la hablas se retuerce y abre la boca cuando es sacada del agua, porque su fisiología no la permite respirar fuera de su medio; esa es la única razón de su sufrimiento.
Espero haberme explicado.
Comentario por manumenorca
27/07/2008 @ 21:38
… Vaya por delante que para mí la ”fiesta nacional” es la que festeja la juventud en la ruta del bakalao, y las ”corridas” son las que disfrutan los toros y las vacas al encontrarse.
A las acertadas opiniones acerca de la demagogia del mundo de la tauromaquia, añado yo el componente hipócrita: hace unos años vi un spot televisivo de canal plus españa, en que se promocionaba la retransmisión de la temporada taurina. En él aparecía al final uno o dos chorretones de sangre a presión cruzando la pantalla. Pero a los pocos días volví a verlo, y oh qué curioso, desaparecieron esas antiestéticas erupciones; las debieron retirar por políticamente incorrectas.
Creo que para poner las cosas en su sitio, usemos una huída hacia adelante. Puede parecer radical, pero la mejor manera de asquear al público respecto a las corridas de toros, sería retransmitir ese ”arte” en todo su ”explendor”: primeros planos del descabello, repeticiones del corte de las orejas con el toro aún boqueando sangre, los regueros de plasma coagulado colgando, la mirada perdida del animal, sus ojos saltando de sus órbitas, la lengua obscénamente babeante, los temblores de las patas al ceder… a cámara lenta, abusando del zoom y calidad digital. Y qué decir del sonido ambiente, los resoplidos del animal y sus ahogados jadeos.. : ya basta de hipocresía mediática, si eso es arte, que no escamoteen al público televisivo su componente más snuff, que vean las familias reunidas frente a la pantalla -niños pequeños incluidos- el mundo del toreo en toda su crudeza.
Por cierto, yo soy de los que me alegro cuando me entero que un astado ha pegado un buen revolcón a esos afeminados matarifes adoradores de estampitas vestidos de carnaval; es la única ocasión en las que corro a verlo en TV. A mí sí que me gustan los toros… por eso odio las corridas de toros.
Comentario por Carmen
28/07/2008 @ 00:59
Pues precisamente eso fue lo que yo le sugería a la Real Academia de Santa Isabel de Hungría de Sevilla cuando nombró académico a Curro Romero, que por qué no tenían en cuenta la obra de arte completa, con los primeros actos y sobre todo los últimos en la trastienda de la plaza, con todos los detalles estos que tú nombras Manumenorca y los cuales nunca se retransmiten al público por ejemplo en TV, que de inmediato retiran las cámaras para el otro lado y al público no se le muestra todo ese final agónico del animal y las tropelías que se cometen contra él . La tergiversación tiene toda una manipulación y técnica depravada, que consiste en mostrar sólo lo que interesa para vender su sucia mercancía con la que todos los que están implicados en el negocio obtienen tan cuantiosos rendimientos. Todo esto es comparable a la depravación y sofisticación en la tortura de los campos de exterminio nazis.
Comentario por ilaria
28/07/2008 @ 13:26
Enhorabuena a este periodico y al Señor Zaldivar y a los veterinarios de la Asociacion AVAT. Ya era hora que en este pais alguien enseñara la barbarie primitiva de esa gentuza, dando voz a los que no la tienen , y apoyando los antitaurinos que cada dia luchan contra denuncias archivadas, risas y falta de respecto por parte de las autoridades que siguen cerrando los ojos frente a la mayoria de la opinion publica de una España que gracias aDios se està civilizando y evolucionando.
Comentario por merche
30/07/2008 @ 17:06
felicicitaciones al periodico por defender al toro y de la manera que lo a hecho,yo tambien soy de las que se alegran cuando hay una cogida del toro porque probablemente sienta el dolor que sienten los toros aunque si de esta sale con vida siguen haciendo lo mismo a esto se le llama MASOQUISMO
Comentario por Mikimoss
30/07/2008 @ 18:11
Me parece que quienes se alegran por las cogidas hacen flaco favor a una causa tan noble y justa como es la de acabar con la barbarie taurina. Resulta lógico empatizar hasta tal punto con el débil que uno se alegre cuando el cazador resulta cazado, pero hay sentimientos agradables que son morales y otros que no. Precisamente la maldad intrínseca de esta tradición reside en sacar lo peor de quienes las contemplan, haciendo que una persona que en su vida cotidiana se desvive en atenciones por su perro o cede el asiento a una anciana, se enardezca en la plaza cuando ve brotar la sangre del animal o del torero.
Comentario por fran (PACMA) castellon
01/08/2008 @ 16:51
Ya que algunos de vosotros habeis hablado de la etica me gustaria hacer un razonamiento claro ante los festejos taurinos. La clave para mi esta en lo siguiente: nunca un argumento subjetivo (y de ningun tipo) como es la interpretacion de que algo es artistico (segun los taurinos las corridas de toros asi son) puede justificar la humillacion, tortura y muerte de un ser vivo como espectaculo. Si admitimos esto entonces desde un punto de vista etico estamos deshumanizandonos sin duda alguna….y yo me pregunto ¿para que han servido los años y los siglos donde se han conseguido abolir cosas como la esclavitud si todavia en un pais moderno, europeo y civilizado (¿?) como es España la tortura de un animal como es el toro representa un valor cultural?
Mis felicitaciones para este diario y para el dr Zaldivar por su labor….
ANTITAURINO POR SIEMPRE
Comentario por Beatriz Varo
03/08/2008 @ 09:54
gracias PUBLICO por todos los artículos que escribís sobre la tortura con los animales. Ya estamos cansados de ver año tras año las barbaridades que se hacen con los toros como una forma de espectáculo para celebrar fiestas ”religiosas” y simplemente por diversión.
Comentario por Angi
04/08/2008 @ 21:51
Felicidades por el articulo !!!!
Hay que hacer ver a todo el mundo en que clase de pais estamos y la clase de gentuza que hay.
Comentario por rober
09/08/2008 @ 09:43
trata de documentarte un poco en tus escritos ya que en ocasiones escribes jilipolleces sin sentido llenas de demagogia barata
Comentario por maria jose ribera barrachina
18/09/2008 @ 03:21
Digo un SÍ rotundo. El gobierno debería crear una ley de protección animal, coherente con los avances científicos y sociales que tiene España, y que estubiera en consonancia con la imagen progresista que se quiere proyectar en Europa. Ésta, se debería basar en los descubrimientos irrefutables que hay sobre la fisiología animal en relación al dolor, estres y sufrimiento que padece cualquier animal cuando es maltratado; se debería aplicar en todo el territorio Español, y, en todos los ámbitos y situaciones, sobre todo las fiestas. Soy partidaria de las campañas de sensibilización, la ética, y todo lo demás, pero, desgraciadamente, cuando se carece de todo ello, no hay más remedio que aplicar la ley. Ya se hace en varias comunidades y con buenos resultados: la gente empieza a sensibilizarse poco a poco// Mientras tanto, abogo porque se modifiquen los impresos de la Declaración de la Renta, y se cree una nueva casilla que contemple la posibilidad de impedir que ni un solo céntimo de mi dinero, se destine a este tipo de actos sanguinarios. Me niego, y espero que lo hagan todos aquellos que rechacen el maltrato animal. Podría ser un buen sistema de presión para que llegara el mensaje a los políticos que están siendo bastante cobardes y cínicos con este asunto// Considero que es importante crear un estado de opinión en la sociedad española sobre este tema. Gracias a Público por hacerlo posible, y por vuestra valentía al declararos antitaurinos en TV.
Comentario por maria jose ribera barrachina
18/09/2008 @ 04:01
Dirigido al Señor Alcalde, a los lanceros, y a los 30.000 espectadores que siguieron el “espectáculo”:
Llevo varios días leyendo en los periódicos diversas noticias relacionadas con su pueblo y con un toro, VALENTÓN, al que ayer ustedes le dieron muerte…..O mejor dicho, debería decir, asesinaron// Cada vez que informan los medios de comunicación sobre “festejos” de esta índole (con toros, burros, cabras, patos, etc.) me planteo muchas preguntas:
¿Qué les pasa por la cabeza cuando plantean desde el Ayuntamiento este tipo de actuaciones amparándose en la tradición?// ¿Qué imagen creen ustedes que están dando al resto de la sociedad española cuando se masacra, se lincha, se acorrala y se asesina a sangre fría a un bello, pacífico y noble animal en nombre de la “cultura popular”?//……. Y el resto de Europa, ¿cómo creen que les ven…..? Yo creo que la imagen que ustedes reflejan, es la de la España que se ve en las películas de Buñuel: oscura, inculta, taciturna, burda, casposa, supersticiosa, retrasada, analfabeta, y anclada en el pasado; en sus errores. La diferencia entre ellos y ustedes, es que en aquella época no había otra salida, salvo la de sobrevivir. Ellos no podían elegir……ustedes sí.
- Si ustedes están tan orgullosos de lo que han hecho, ¿por qué no permitían a los periodistas grabar durante el acto de acoso, tortura y ejecución, así como al toro masacrado?
- ¿De verdad quieren pasar a la historia, como un pueblo sanguinario, inculto, retrasado, cruel, y prehistórico?// ¿Qué en los libros de historia destaque solo que su pueblo ignoró todo lo bueno del siglo XXI, por una absurda tradición; que se negó a avanzar; a mejorar; a progresar, utilizando todos los avances científicos con los que hoy contamos; a crecer, en una sociedad que desde hace tiempo reivindica la ternura en el hombre; la humanidad, el compromiso, la sensibilidad, el respeto a los más débiles, incluidos los animales, y, que rechaza el sufrimiento?
- Si tan importante es salvar la tradición, y la cultura popular, ¿defendería usted la vuelta de muchas de las tradiciones que se erradicaron hace siglos de nuestro país conforme iba evolucionando (y que siguen vigentes todavía en algunos países)?: el derecho de pernada; la lucha de gladiadores; cortar la cabeza del enemigo para mostrarla como un trofeo; el enterrar a los faraones muertos con todo su séquito (vivos); impedir que la mujer votara y que trabajara fuera de casa; la ablación del clítoris, etc…………
- ¿Realmente se creen más machos aquellos que, escondiéndose detrás de un escuadrón de ejecución de trescientos “hombres” armados con lanzas, asesinan a traición a un animal herbívoro, que está solo, indefenso, aturdido, estresado, agonizante y asustado?// ¿De verdad que no conciben la diversión sin torturar a un animal?………. ¿Es posible que con su imaginación, sus recursos mentales y su formación, no lleguen a pensar otras maneras mas constructivas de pasar el tiempo, sin provocar dolor en un animal? Le propongo varias posibilidades:
.- Si necesitan quemar adrenalina, y le gusta superar nuevos retos, ¿por qué no juegan al fútbol, rugby, se tiran en paracaídas, etc.……..?
.- Si lo que les va, es eso de la puntería, ¿qué tal el tiro al PLATO, que NO es lo mismo que al PATO,….. o un “safari” de fotografía digital con muchas especies en peligro de extinción?
.- Si les falta estímulos de todo tipo que les exciten, en todos los sentidos, ¿por qué no prueban a leer una buena novela, o un poema, o se apuntan a algún cursillo de fotografía, de cerámica, de cocina, teatro, literatura, bricolaje, Taichi, etc., y después convocan concursos sobre esos temas….?
Desde hace muchos años, cada vez que me entero de hechos como los de su pueblo, me viene a la cabeza una frase que muchas personas sabias dicen:
El desarrollo y avance de un país se mide por lo que éste invierte en sanidad, en educación, y en proteger y ayudar a los más desfavorecidos y débiles. Y yo añadiría, también, en evitar, por todos los medios posibles, el sufrimiento y el dolor en los animales.
Sin otro particular, y, a la espera de que me conteste una por una a todas la preguntas que le ha formula do, se despide atentamente.
Mª José Ribera. Valencia.
Comentario por maria jose ribera barrachina
19/09/2008 @ 14:14
Ante todo, vaya por delante mi felicitación a JOSÉ ENRIQUE ZALDÍVAR LAGUÍA (vicepresidente de la Asociación de Veterinarios Abolicionistas de la Tauromaquia) y a TERESA GIMÉNEZ CANDELA (catedrática de Derecho Romano en Escola Prevenció i Seguretat Integral), creo que son dos profesionales valientes y comprometidos con este tema. Estoy convencida de que hay muchos otros especialistas como ellos, y de otras disciplinas (psicología, psiquiatría, neurólogos, etc.) que piensan lo mismo. Considero crucial que, personas con una formación específica en estos asuntos, aporten su perspectiva y análisis. También lo es que, numerosos intelectuales y artistas conocidos, como Alaska, sensibilizados por este tema, utilicen su imagen e influencia en los medios de comunicación para favorecer una corriente de opinión en la población. Todos hemos podido comprobar como, muchas noticias de hechos y situaciones dramáticas aparecidos en los informativos, no han transcendido hasta que algún famoso ha prestado su imagen para la causa: Richard Gere con el tema tibetano, George Cloony con la dramática situación de Daffur, etc. Esto, guste o no, es así, es un hecho que si sirve para propagar la idea contraria al maltrato animal ¡bienvenido sea! Esto podría generar un efecto dominó difícil de parar: conforme aumenta tanto la cantidad y calidad de la información, como el número de personas influyentes en nuestra sociedad, más se propagará la necesidad de erradicar el maltrato animal (en todas sus manifestaciones) y de crear, de una vez por todas una Ley de Protección Animal para toda España que defienda y regule los derechos de los animales (sean domésticos; de granja; salvajes, o de cualquier otro tipo, como los zoos), y penalice a quien viole esos derechos.
Por suerte, cada día aumenta el nº de personas que repudia cualquier manifestación de maltrato contra los animales, sea el animal que sea, y la excusa que se utilice para intentar justificarlo (es “arte”, “cultura”, “tradición popular”, “festejo popular”, “ayuda a la conservación de la especie”, etc.) // Cuanto mayor es su formación cultural, su sensibilidad y equilibrio, más rechazo les provoca este tipo de hechos. Afirmo esto, por lo siguiente:
Acabo de leer el comentario de NURIA QUEROL I VIÑAS (escrito en este periódico, el 19/ 09/ 2008), y me he acordado de algunos de los alumnos que tuve:
Llevo desde la década de los ochenta trabajando como profesora de Educación Especial en centros ordinarios, y, durante todo ese tiempo, he trabajado con muchos alumnos de barrios marginales (durante siete años); muchos de ellos, victimas de malos tratos. En numerosas ocasiones, en mi relación con ellos, se veía y se sentía su sufrimiento: estaban en situaciones dramáticas de las que no podían huir, en muchas ocasiones (familiares, económicas, físicas, sociales, culturales, etc.). La impronta de ese dolor modelaba día a día su personalidad, que se manifestaba de dos formas muy diferentes:
.- Un gran número de alumnos, mostraban un afán de superación ejemplar, una capacidad de empatía y de resiliencia, propia de héroes anónimos, en verdaderos problemas de conducta.
.- Otro reducido grupo, los más deteriorados, presentaban todo tipo de problemas de conducta y agresividad, tanto con las personas cercanas, como con los animales. Muchas de sus actitudes (crueldad, agresividad, ensañamiento, sadismo, etc.) eran compatibles con varios de los ítems propios de psicopatías recogidas en el DSM IV, que indicaban (en algunos casos) graves trastornos de la personalidad.
Tanto unos, como otros, eran victimas (ahora verdugos) de unas circunstancias que se les escapaba de las manos, y eran el producto de una sociedad que les
da la espalda. Una sociedad que es incapaz de prevenir y tratar con todos los recursos necesarios a unas personas inmersas en la miseria // La miseria y todo
lo que acompaña muchas veces (incultura, alcoholismo, tráfico de drogas, etc.) va degradando al ser humano que la sufre, lo retuerce, le va despojando de humanidad, y genera actitudes deleznables (a veces de forma irreversible):
.- En ese tipo de guetos, era (y sigue siendo) muy habitual la participación por parte de los adultos en las apuestas de peleas de perros y gallos, y la colaboración de los niños su entrenamientos (en los que se utilizan cachorros como carnaza); el matar a gatos negros; perros con o sin taras, u otro tipo de animales, para espantar su mala suerte (omito las formas de hacerlo para no herir sensibilidades), o como rito iniciativo de la “hombría” de esos niños. Esto pasa en nuestra España actual, la del siglo XXI.
Estoy segura que cuando sale una noticia de este tipo sobre peleas de perros (o similares), mucha gente que se rasgará las vestiduras (y con toda la razón), y, después de hacerlo, saldrá de su casa para acudir al toro embolado; a ver como lanzan a una cabra desde el campanario; o cualquier otro tipo de actos salvajes, y mientras mira gozosamente como le cortan los testículos a un toro agonizante (es decir, todavía vivo).
Para finalizar, preguntar a los que defienden la “fiesta nacional”: ¿por qué se preocupan tanto de marcar la diferencia entre las corridas de toros y otro tipo de festejos taurinos?, ¿realmente hay tantas diferencias? Yo creo que las diferencias radican en la diversidad de formas de torturar, y las herramientas que se utilizan para ello.
Comentario por miriam
20/07/2009 @ 14:24
hola animo jose enrique.abolicion ya.no se como se puede llamar arte y cultura
a una salvajada como es la fiesta nacional.estamos en pleno siglo XXI.y esto es
una barbaridad.antitaurina siempre.
Comentario por Curro
17/11/2009 @ 20:06
He contestado al artículo seudocientífico de J. Illera con el siguiente silogismo: Axioma 1º: los toros se han seleccionado durante cientos de años en espectáculos y por eso no sufren dolor en las corridas. Axioma 2º: los negros han sido esclavizados y muchos torturados desde antes de los romanos y los que no murieron mejoraron la raza. Conclusión: ¿los negros no sufren el dolor?.
Reconozco que es absurdamente simplista pero el que publica el artículo sólo deja la posibilidad de escribir unas pocas palabras en el recuadro y no sabía cómo rebatir tanta información científica con una idea general. Disiento mucho de la interpretación tan cogida por los pelos de los niveles de cortisol y catecolaminas y de las endorfinas, pues para según que cosas se sigue un criterio interpretativo y otro para otras. Por otra parte el artículo-estudio de J.E. Zaldívar también adolece de ciertas interpretaciones y valoraciones neuroendocrinas y fisiopatológicas, pero, en general, lo valoro como bastante más acertado que el de J. Illera.
Lo de los microchips es de risa y hace dudar de la veracidad de los resultados de los análisis, resultados sobre los cuales se sustenta todo el estudio. Por otra parte, los que reclaman pruebas cientícas y datos contrastados a los que rebaten el estudio de J. Illera deben entender que no se puede aceptar ciegamente lo que diga un científico-profesor por el hecho de que lo diga él y que sean los demás los que tengan que aportar el peso de las pruebas; yo no puedo decir: las gallinas no vuelan porque tienen miedo de las alturas y así se ha demostrado comprobando los niveles de glucosa en sangre (por ejemplo) a las gallinas antes y después de tirarlas de un 5º piso, y me quedo tan oreado; luego, si alguien lo quiere rebatir que presente análisis en contra. La selección natural se ha hecho basándose en la pervivencia de los más aptos (o adaptados) pero siempre motivada por una premisa: evitar la muerte en primer lugar, conseguir alimentos en segundo lugar y lograr la procreación (aparearse) de aquellos mejor adaptados, llevando así sus genes a la descendencia. Un animal que no padece el dolor muere antes que otro que hace todo lo posible por evitarlo.