Dominio público

Opinión a fondo

Un nombre para un país

20 Ago 2008
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JOAN GARÍ

08-20.jpgLa ponencia política que ha preparado Leire Pajín, la flamante secretaria de Organización del PSOE, para el congreso de los socialistas valencianos, que se celebrará en septiembre, ha hecho saltar todas las alarmas. Entre otras reflexiones, sin duda muy pertinentes, se propone un extremo que se intenta vender como una “adecuación a la realidad”: cambiar el nombre del partido en Valencia. Hace treinta años, tuvo lugar la fusión del autóctono Partit Socialista del País Valencià con la organización del PSOE histórico, cuyas siglas realizaron con éxito la travesía a través del desierto franquista. El resultado fue el PSPV-PSOE, una formación mayoritaria en la transición que llevo a cabo la construcción de la autonomía.
País Valenciano era, en aquel momento, una denominación obvia. Joan Fuster, el gran intelectual del valencianismo contemporáneo (un escritor y polemista aún sin rival en las letras catalanas), rescató el nombre de las profundidades decimonónicas y lo puso en circulación como emblema de su propuesta radical de modernización del territorio, de la conversión de aquella tierra abandonada a los tópicos del regionalismo mondo y lirondo (el Levante feliz), sin personalidad y sin voz propia, en un país a la altura de los retos contemporáneos.

La propuesta triunfó en seguida entre la izquierda, y aún hoy es la divisa inexcusable de los principales partidos y sindicatos y de una legión de asociaciones progresistas que confiaron en el país de Fuster porque era la primera vez, en siglos, que alguien pensaba lo valenciano como parte integrante de un proyecto cultural respectuoso con la tradición y al tiempo abierto a los nuevos aires de integración europea. Por las mismas razones que gustaba a la izquierda, sin embargo, horrorizó a la derecha.

En realidad, cuando a principios de la década de 1980 se discutía el texto del primer Estatut d’Autonomia, el PSPV y la UCD –mayoritarios entonces– acordaron utilizar País Valenciano como denominación oficial (como quería la izquierda) y la bandera cuatribarrada con un distintivo azul (como exigía la derecha, para diferenciarse de la senyera catalana). Todo estaba listo para el consenso, pero al llegar el texto a Madrid un personaje nefasto con mando en plaza, Fernando Abril Martorell, vetó el país y comenzaron los problemas. Otro gerifalte de la UCD valenciana, Emilio Attard, sugirió entonces Comunidad Valenciana y, aunque él mismo reconoció después que eso era propiamente “una imbecilidad”, se llevó el gato al agua en aras del consenso. Y así estamos.

Durante estos años, es evidente que el nombrecito de Comunidad Valenciana ha funcionado. Ha contado con un potente aparato de normalización institucional. Y, sin embargo, ha convivido sin problemas con País Valenciano y Reino de Valencia, la otra –bella y honrosa– denominación histórica. ¿Prescindir del nombre emblemático afecta en algo al proyecto del Partido Socialista? En realidad, sí y mucho. Hay que tener en cuenta que muchas de las reivindicaciones de la izquierda valenciana en la transición pasaron a poblar el baúl de los trastos viejos no por la fuerza de los votos (era la época de las mayorías absolutas del PSPV), sino por puro temor ante la violencia desatada por la extrema derecha, localmente conocida como blaveros (por el azul en la senyera). En un alarde de manual de síndrome de Estocolmo, incluso el todopoderoso Joan Lerma se permitió oficializar el denostado himno regional, una horrorosa psedozarzuela por la que babeaban los españolistas más recalcitrantes bajo su máscara regionalista.

Prescindir ahora de País Valenciano es reconocer, entre otras cosas, que con la violencia se pueden obtener objetivos políticos. Las bombas en casa de Joan Fuster o de Manuel Sanchis Guarner (la gran voz liberal de una derecha posible, racionalista y sensata) estarían, así, justificadas.

Pero hay más. País Valenciano no es sólo un nombre. Ni siquiera es el corónimo favorito –como dicen algunos corifeos interesados– del nacionalismo de izquierdas. Nacionalistas de izquierdas sólo quedan, en Valencia, los cuatro gatos de la ERC local (ni el Bloc se reconocería ya bajo ese paraguas). Y, sin embargo, los partidarios de un país moderno, con plena personalidad, a años luz del proyecto de victimismo regionalista del PP, son multitud. Muchos de ellos, por cierto, perfectamente instalados en ese formidable proyecto de transformación social que continúa siendo el PSPV.

Creo sinceramente que la compañera Pajín y sus colegas están equivocándose de enemigo. Para ganar al PP, no hay que parecerse a ellos. Está fuera de toda duda la presencia en nuestro país de grandes inercias conservadoras, de fuerzas poderosas que viven felices con la propaganda que promete –mientras el déficit aguante– grandes eventos que transformarán nuestra vida y con los que nos creeremos felices cinco minutos antes de despertar. Pero ¿no existen las mismas fuerzas a nivel español? ¿Y acaso se le ocurre a José Luis Rodríguez Zapatero eliminar la O de Obrero en las siglas del PSOE para contentar a las nuevas clases medias que no han visto a un minero en su vida, ni siquiera a un
metalúrgico?

La lección de Rodríguez Zapatero y del nuevo PSOE estos años es que se puede ganar elecciones sin renunciar a un bagaje de izquierdas, incluso reforzando su vertiente más federalista. A los ponentes del PSPV, se les debería advertir de que el nombre no hace la cosa, pero que no es igual pensar en términos de País que de Comunidad. A Valencia hay que ganársela con desafíos progresistas, no con renuncias conservadoras.

Joan Garí es escritor. Su última novela es ‘La balena blanca’

Ilñustración de Iván Solbes

5 comentarios

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  • Comentario por Javier

    20/08/2008 @ 19:51

    Merece un buen comentario de texto lo de que el PSOE no ha renunciado a su bagaje de izquierdas.De socialista y de obrero le queda la retórica y ya casi ni éso.
    Es un partido que aplica políticas neoliberales y que apoya a la monarquía.La diferencia es que al PSOE no le hacen huelgas generales y algún ”progre” mantiene a salvo su conciencia izquierdista cuando toca votar.Por aquello de: ”yo también estuve en mayo del 68”
    Por no decir ya que desde que tenemos democracia a la española, el PSOE ha sido el partido más corrupto y oscurantista, metiendo la mano en la pasta del contribuyente y contratando a matones dispuestos a meter en cal viva a la gente.
    Lo que se me hace muy cuesta arriba es el hecho de que haya personas dispuestas a olvidar todo ésto.
    Sólo hay que ver al señorito Felipe González trabajando para el hombre más rico del mundo.Esas chaquetas de pana, dónde quedaron ya aquellos gritos de OTAN no bases fuera.Seguro que en privado, con copas caras y entre puros cubanos recuerda la famosa frase del corazón y la cabeza.

  • Comentario por Cescan

    20/08/2008 @ 22:43

    Me identifico con la denominación de País Valenciano y mucha gente la conservará aunque el PSOE la cambie aquí. Tampoco pasará nada…otra decepción. Hoy por hoy ningún candidato ni candidata de PSPV-PSCV ilusiona ni genera expectativa de cambio. Hay demasiada pólvora quemada ya, demasidas declaraciones, demasiado insípidas, pocas ideas nuevas y un rebufo a que cambie algo para que nada cambie. ¿De verdad que quiere ganar las elecciones aquí?… no lo creo. El PSOE siempre ha tenido el mismo problema: han sido muy políticos, pero de una política interna de la que caben los afiliados y poco más, política pragmática con raices que ha ido perdiendo: ni nacionalista, ni de izquierdas, ni social… esto sigue siendo un centro derecha moderada.
    La alternativa está a la izquierda, de acuerdo, pero ¿quién le pondrá el cascabel al gato?…

  • Comentario por Bell

    21/08/2008 @ 06:08

    En principio ser coherente no es nada malo, y menos si esa coherencia se compromete con el cumplimiento constitucional, es que en nuestra carta magna se reconoce la denominación de país en alguno de los territorios de España¿? Que yo sepa únicamente la denominación es la de “comunidad” o “región”, dentro de la denominación de las nacionalidades que compone la única nación, España.

    Respecto a que el psoe ha perdido su carácter de izquierda: por abandonar el nacionalismo, me pregunto; que narices tienes que ver la izquierda con el nacionalismo¿? si este es precisamente conservador y por lo tanto derecha, Seria la única muestra de izquierdas que realizaría el psoe en prácticamente toda su historia, puesto que de trabajar al lado de la dictadura de miguel primo de rivera, paso a la traición a la república, entregando a sus defensores, y de ahí a nuestros días; siendo el prácticamente responsable en 30 años de una burocracia que desde luego de democrática no tiene nada.

  • Comentario por shane

    21/08/2008 @ 18:53

    Vaya con el ”texto sagrado”! Acaso menciona la CE que puede haber un principado en Asturias? Por qué un partido político, asociación o club de petanca no puede llevar en su nombre ”pais valencià” o ”pais vasco” o qualquiera otra denominación sea tradicional o novísima?

  • Comentario por Albert

    22/08/2008 @ 07:44

    Esto no es mas que un claro sintoma de la derechizacion que sufre el PSOE. Ante la impresionante fuerza de los medios de la derecha, prefieren no irritarles para evitar campanyas como la que llevan contra educacion para la ciudadania o los matrimonios homosexuales. Pero esta toma de postura es bastante coherente con las ideas de la sociedad valenciana actual. Basta con ir a Alicante y ver la escultura que nos regalo Federico Trillo frente al puerto. Si eso no es nacionalismo espanyol…

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