
Viendo a la Iglesia moverse bajo palio verbal. Viendo a la patronal pretendiendo tratar a los trabajadores como esclavos. Viendo a la prensa reaccionaria actuar con maneras de prensa del movimiento. Viendo a los responsables de la policía llamar a los que ejercen el derecho constitucional a la huelga”enemigos”, no quedan muchas dudas de que hay gente que quiere suspender la Constitución de facto.
En otros momentos de la historia tocó defender Madrid. Lo que está pasando en Valencia, si tiene éxito, va a intentar ser aplicado en la capital-ya están en ello-, y también en Andalucía, en Asturias, en las Castillas o en Extremadura. De manera que lo que está pasando allí nos está pasando a todos. ¿Dónde está el límite? ¿Hay dejar que la derecha siga pisoteando la Constitución que nunca quiso votar?
Siempre han existido “zonas marrones” donde el Estado no ha actuado. Pero ahora, vista la actuación de la policía en Valencia y las amenazas de la delegada del Gobierno en Madrid, se trata del Estado convertido en un órgano de represión a favor del desmantelamiento del Estado social. ¿Van a volver a la disciplina de la dictadura?
Nos estamos jugando la democracia. Aunque, noqueados, aún no nos atrevamos a verlo. ¿Desde dónde se defiende? La parlamentarización de los conflictos, con la que se pretendía gestionar los derechos ganados en las calles, ha agotado su capacidad transformadora. Toda organización se ajusta por su eslabón más débil. Sin presión ciudadana, ese eslabón son los trabajadores, los parados, los pensionistas, los inmigrantes, las mujeres.
Los partidos democráticos parecen tener dificultades para bajar a la calle con su pueblo -algo que el PP no dudó en los últimos cuatro años de Zapatero- y parecen, bien prudentes, preferir quedarse con los gestores de la represión en ese sitio, el Parlamento, donde se está convirtiendo la legalidad en ilegalidad, el derecho a un trabajo digno en despido libre, el derecho a la educación en privatización de la enseñanza, el derecho a una vivienda digna en desahucios, el derecho a una pensión en ahorro forzado de por vida, el derecho a la salud, en un albur mercantilizado en un juego marcado cada vez más monopólico. Y el derecho constitucional a la manifestación en una ocasión para reprimir a cualquiera que haga valer su voz, sean adolescentes, invidentes, mujeres o ancianos, con tal de que protesten.
Las últimas veces que nos quedamos en casa se quedaron ellos en las nuestras cuarenta años.
Fue Trillo, el entonces portavoz de justicia del PP en el Congreso, quien afirmó que el que los buscaba los encontraba. Su misión dentro del Partido Popular era digna de Homero Simpson: “yo no he sido, no me has visto, no puedes demostrarlo”. Carlos Fabra, con sus gafas de Pinochet, es el más feo. Pero los trajes elegantes de Zaplana no nos hace olvidar el “yo estoy aquí para forrarme” ni la anulación de los juicios por defecto de forma o alargamiento de los plazos. Ni las maneras de señorito malote de Trillo ocultan el caso Yakolev y las mentiras dichas como Ministro de Defensa.
Los delincuentes de cuello blanco conocen bien el sistema en el que han prosperado. Niegan, dilatan -con las posibilidades que da el dinero a menudo obtenido fraudulentamente- los procedimientos hasta lograr la prescripción, buscan encubrir en las urnas los delitos, sobornan o amenazan (¿qué ha pasado con el jurado popular que juzgó el caso de los trajes de Camps?). Y si un juez es un electrón libre –no hace falta que lo sea siempre: sólo cuando ejerce como tal-, lo asustan, lo acorralan y lo baten. Cuarenta años en los cotos de caza en compañía del Generalísimo producen su experiencia.
Es tan evidente que repetirlo da vergüenza. Los jueces a los que se demostró parcialidad en el juicio por los crímenes del franquismo -y que tuvieron que dejar esa causa-, están también en el juicio por las escuchas de la red criminal Gürtel. “Si no te cazo por aquí, te cazo por allá”, parecen pensar mientras sonríen. Hay casos anteriores en donde se realizaron escuchas a los abogados (caso del narco Vioque y del asesinato de Marta del Castillo, por no citar la infinidad de veces que se ha hecho con ETA o su relajado “entorno” -cuando Garzón no molestaba-). Por último, el juez que prosiguió con el caso prorrogó las escuchas inicialmente solicitadas por la policía (que demostraban que, efectivamente, los abogados estaban haciéndose cargo del ocultamiento del dinero robado por la red). Aznar dijo que aunque no hubiera armas de destrucción masiva en Irak, aquello mereció la pena para sacar a Sadam Hussein. Sería bueno escucharle qué opina de los abogados de la Gürtel y el juicio a Garzón. ¿Estará de acuerdo en procesar a esos abogados leales con el crimen? Si interceptar las conversaciones entre abogados y presuntos criminales debilita las garantías de los detenidos –cosa que parece evidente- lo debe parecer siempre. Si así hubiera sido en cada caso, a ningún policía se le ocurriría solicitarlo, a ningún juez se le ocurriría a hacerlo, a ningún fiscal autorizarlo ni a ningún juez sustituto prorrogarlo. Pero ese no es el problema: si quieres cazar a un corzo, pruebas con la escopeta, con perros, con veneno y hasta con arco y flechas, para luego extenderte la sangre por la cara en señal de triunfo.
¿Se darán los jueces ya por tranquilos? No hay razones para pensarlo. Hoy somos el hazmerreír del mundo y a esos jueces no les ha quitado el sueño nuestro ridículo como país. Ahora, se aprestarán a callar a los que preguntan por los crímenes del franquismo. Y qué extraño es que persigan el cobro de unos cursos en Nueva York y no lo hagan con los cursos de preparación de jueces que imparten buen número de ellos (siendo taxativamente ilegal). Cuando es el bolsillo propio el que se recrea, todo nos parece más amable.
Llevamos tiempo diciendo que con el relato de la Transición sólo vamos a tener una democracia de baja intensidad. No te acuestas juez franquista y te levantas juez demócrata. Lo vemos en la Audiencia Nacional. Jueces que lo fueron del franquismo y que acusan a Garzón de crímenes propios de estados totalitarios. ¿No fusilaron en 1939 a los jueces leales a la República acusándoles de auxilio a la rebelión? Si fuera cierto que Garzón se equivocó (¿qué juez no lo hace?), le corresponde el castigo adecuado. Achacar intención al error es querer ir más allá. Pero cuando quieres asustar al bosque, desuellas al animal batido. El que fue fiscal anticorrupción, Jiménez Villarejo, lo ha resumido señalando a la Audiencia Nacional: “Casta de burócratas al servicio de la venganza institucional”. ¿Qué juez va a atreverse mañana con el PP? En Italia los volaba la mafia. Aquí los inhabilita la Audiencia Nacional.
¿Hasta cuándo va a callarse la democracia en este país? ¿Cuánto tiempo más vamos a repetir el absurdo de que hay que respetar en cualquier caso las decisiones de los jueces? Siguen achicando el espacio democrático. ¿Nos acordamos de las leyes de Nüremberg de 1933 y de juristas prestigiosos como Carl Schmitt que justificaron esa prohibición de matrimonios entre arios y judíos? El fascismo siempre ha tenido jueces saludando con el brazo en alto.
Hasta el último momento, la elección de quien accediera a la Secretaría General del PSOE estaba abierta. No porque no estuviera todo cerrado desde los días anteriores -todo el mundo va a los Congresos con las cuentas hechas-, sino porque la propia trayectoria del PSOE implica que ya no hay criterios fijos -ideológicos o materiales- que garanticen el voto. Dicho de otra manera: hay una parte que no se sabe cómo va a resultar hasta que los delegados finalmente votan. Recordemos ese pequeño sector de Madrid que apoyó a Zapatero y terminó después traicionando al PSOE, entregándole la Comunidad de Madrid a Esperanza Aguirre. Porque los partidos también son organizaciones de intereses, algo que, con demasiada frecuencia, en la fase cartelizada del Estado de partidos, se convierte en un elemento de enorme relevancia para explicar un resultado como el que ha llevado a Rubalcaba a la Secretaría General del PSOE.
El aparato histórico del partido -esto es, el aparato en esencia- aprendió del “error Zapatero”: era la última vez que se les colaba algo que no estaba diseñado. Pese a todo, una parte importante de las bases, casi la mitad, ha entendido que había “como que” empezar de nuevo -como recitó Chacón en su discurso a los delegados-. Pero ese deseo ha sido solamente una parte de la realidad. “¿Otra renovación? ¿Y qué va a ser de nosotros?” -recitaban en letanía los maduros militantes del PSOE que llevan demasiado fungiendo de burócratas. La misma incapacidad del PSOE de dejar entrar en liza a otros candidatos que no fueran parte fuerte del pasado -alguien que no fuera Chacón y Rubalcaba- es la que ha terminado apostando por la continuidad. “Este es un partido fuerte”, ha repetido Rubalcaba. El que es capaz de impedir que la participación desborde a la institucionalidad. Como en la Transición. Un partido que renuncia a la pelea en el momento en el que estamos perdiendo el Estado social. Un partido que no puede, así visto, prometer nada hasta que los propios errores del PP les devuelva una posibilidad de gobernar. Mientras, la ciudadanía, alejándose y alejándose. (leer más…)
Lástima que los jueces argentinos no hayan tenido tiempo de juzgar a quien tanto hizo por la dictadura en España. Lo que nos hubiera gustado juzgarte por cómplice de genocidio. Te vas entre ruinas. Las de los tuyos. Las de la España que nos has legado. Incluso con mayoría absoluta. La ruina que construiste toda tu vida. Una ruina que medimos con parámetros de democracia. Otros te miden con reglas de dictadura. Y te ven grande.
Hoy, cuando siguen muriéndose en el anonimato españoles y españolas que se jugaron todo por defender la democracia, tú eres el ensalzado. Y eso nos obliga a recordar quien en verdad eras. ¿A quién no le pesa tu apoyo decidido a la dictadura cuando valora tu persona? Te defienden asesinos con los que tienes un aire de familia (¿cuántas sentencias de muerte firmaste en los gobiernos de Franco?). O hijos de asesinos. Quizá también algún despistado. Imbéciles nunca han faltado. Aunque el grueso de tu recuerdo viene de tus comilitones de la guerra civil. Matasteis mucho. Como para olvidaros.
Estás a la altura de tu adorado Franco, de tu respetado Pinochet (¡cómo te moviste para que Garzón no lo juzgara!), de Videla. Te pusiste al lado de la escoria del siglo XX. Nos hubiera gustado verte encarcelado, juzgado, acusado. Arrepentido no, porque siempre despreciaste a los demócratas. Tú eres de los que no se arrepienten. Tanto odiabas. A las mujeres a las que rapaste la cabeza por que siempre fuiste muy hombre, a los militantes a los que contribuiste a asesinar, a la gente honrada a la que insultaste incluso después de muertos. Tú justificaste el asesinato de Grimau. Todo un padre de la Constitución celebrando el asesinato extrajudicial de un tipo cuyo delito fue defender la democracia. Qué lástima que no haya vida después de la muerte para que te cobren tanta infamia. Aunque quitarais todos los recuerdos de la Dirección General de Seguridad de la Puerta del Sol la memoria es perseverante. Ahí mismo, en Sol, está la memoria de los que ayudaste a asesinar.
Te mueres pero no olvidamos. Te va a acompañar siempre nuestra memoria. Como cómplice de asesinos. Como franquista. Como arrogante. La calle era tuya. Nuestro es el desprecio. Dijiste que había que reprimir con mano dura en Vitoria. Y llenaste Vitoria de muertos. Cuánta muerte te ha acompañado siempre.
Pero no creas que nos quitas sosiego. No vamos a pensarte mucho. Sólo hoy, que te querrán ensalzar. Nosotros, hoy, en cambio, agradecemos a los que lucharon por la democracia. A los que tú asesinaste. A los que quisiste condenar al olvido. A los que encarcelaste, golpeaste, espiaste. En Alemania, cuando cayó el comunismo, todo el mundo pudo ver sus archivos policiales. Aquí no nos dejan hacerlo. Saldrías mucho en esos papeles. Persiguiendo demócratas. ¿Te tenemos que recordar como un padre de la patria?
Estas palabras son para que nadie se engañe. Cuando los mercenarios te ensalcen, nosotros dejamos claro nuestro desprecio por todo el daño que hiciste. La democracia no debe celebrar a los que han luchado contra la democracia. Aunque haya que recordarlo precisamente hoy, que te empeñas en marcharte haciendo ruido.
Toda muerte es una derrota. Incluso la tuya. No me alegro de que hayas muerto.
Pero no nos engañamos. Ha muerto un aprovechado cuyo principal interés fue él mismo, un autoritario, un arrogante, un fascista. Alguien al que le debemos buena parte de lo peor de la Constitución, lo que la hace menos democrática (el papel del ejército, la monarquía, el sistema electoral, el catolicismo, el apoyo a la escuela privada…). Y si por ti fuera, no hubiéramos tenido ni divorcio ni las mujeres derecho alguno.
Que tu dios te recoja y te pida cuentas. Por cada inocente que humillaste, por cada demócrata que mancillaste, por cada persona honrada que insultaste. Que te dure la eternidad el pago por tu vida haciendo daño.
Nos vamos a acordar de todo el dolor que causaste. ¿Que embridaste a la derecha? Es decir, tenemos que estaros agradecidos porque decidisteis seguir mandando también en la democracia.
Veo sonreír a las mujeres de los mineros a las que cortaste el pelo para humillarlas…Te tienen lástima. Incluso después de muerto.
Porque somos mucho mejores que vosotros.
Que la tierra te sea leve.
Mucho más de lo que nunca nos deseaste.
Y gracias por recordarnos que tenemos que seguir peleando. ¿Qué democracia vamos a tener mientras siga este relato de la Transición que confunde los papeles?
Nuestro recuerdo, sólo para los demócratas.
A los trabajadores del diario Público. A los que confiaron en un medio crítico. A todo los que hicieron su parte en este proyecto
El pensamiento crítico destaca por saber buscar las razones objetivas de lo mal que nos va. Y no es un error hacerlo. Cuando Lenin escribió “La revolución proletaria y el renegado Kautsky”, en 1920, dejó claro que el Poder (con mayúsculas) va más allá del aparato del Estado y ocupa todos los rincones, nacionales e internacionales, donde se perpetúan los grupos privilegiados y se hace todo lo posible y lo imposible para que las alternativas cuajen. Eso nos permite entender que, nieve o haga un sol de justicia, ahí están, incólumes, los medios que defienden el statu quo nacional o internacional. En España, contra viento y marea, no se mueven La Razón o La Gaceta, El diario de Sevilla o el Heraldo de Zaragoza, y también El país o El mundo, todos con pérdidas, todos aguantando con sus financistas bien firmes. El capital siempre sabe, en última instancia, dónde poner los puntales para sostener su edificio. Para los pueblos calculan a corto plazo. Para ellos, se dan más perspectiva.
Pero ¿qué hay de la izquierda? ¿Asume cada cual su parte de responsabilidad? En primer lugar, nunca termina de saber utilizar lo público de una manera diferente a lo que marca el funcionamiento heredado del Estado. En segundo lugar, nunca sabe librarse de los cortesanos que pudren el cesto vestidos de rojo, que terminan por debilitar la mística, haciendo que los generosos se vean como pendejos. En tercer lugar, suele confundir su frustración con el derecho a exponer cualquier argumento, convirtiendo la política en religión y haciendo más fácil la construcción de sectas que la suma de voluntades. Siempre hay alguien más a tu izquierda, incapaz de levantar ningún proyecto pero, eso sí, lleno de ira bendita y profundas razones que justifican la inacción y la resignación. Pesan los siglos de cristianismo.
Por último, pero no lo menos importante, está lo que aquí y ahora nos convoca ante el anuncio de la posible desaparición del diario Público: LA IZQUIERDA NO ES CAPAZ DE SOSTENER SUS PROPIOS REFERENTES DE IZQUIERDA, PENSANDO QUE SU FINANCIACIÓN VIENE DEL CIELO. Y si la izquierda no está dispuesta a sufragar sus medios, sus editoriales, su cine, su poesía ¿quién lo va a hacer? ¿Acaso la derecha, los banqueros, el FMI o el BCE? Dense una vuelta por el Corte Inglés y verán los estantes llenos de libros revisionistas dictados por los turiferios de Intereconomía. No los compra mucha gente, pero da lo mismo: ahí están, normalizando el discurso. Y lo mismo ocurre con los canales de la TDT madrileña, las ONG que no quieren cambiar ni una coma del guión neoliberal, las revistas reaccionarias, los seminarios de profesores deudores de Viriato y Von Hayek…
Como dijo Tucídides: “descansad o sed libres”. Hoy, en cualquier caso, como siempre que se pierde un referente de la izquierda en los medios de comunicación, somos un poco menos libres. España sigue teniendo un tufo franquista escondido en sus ropajes de nuevo rico. Un país que se dice de izquierdas pero deja campar a sus anchas a la derecha. Incapaz de rascarse el bolsillo para algo que no sea caritativo, incapaz de hacer suscripciones políticas, compras ideológicas, anuncios de apoyo. Una izquierda tutelada que sigue pensando que alguien se ocupa por ti de las cosas relevantes.
De ahí la grandeza potencial del 15-M. Sólo en ese impulso parece estar la dinamita que derrumbe el viejo edificio nacional-católico, indolente, servil, obsequioso con el poder y arrogante con el débil. Porque ni los partidos de izquierda, ni los sindicatos, ni los movimientos sociales, ni los intelectuales críticos, ni los empresarios progresistas parecen interesados en sostener una mirada diferente en el castrado panorama mediático español. Quizá sea tiempo de aprender de otras experiencias, como la del diario cooperativo mexicano La Jornada, y atrevernos a hacernos cargo de nuestras propias responsabilidades. Aunque sea pidiéndoles que nos ayuden.
Hoy somos un poco más pobres. Un buen día para una pregunta ¿y tú qué hiciste para evitarlo?

Lo más llamativo de los más que presuntos desfalcos tramados y ejecutados por Urdangarín con el paraguas de la Casa Real es, una vez más, la impunidad. Qué tendrán algunos, especialmente la aristocracia de cuna, que creen que este país es su cortijo, las personas sus perrunos lacayos y dios y los obispos sus testigos. Desde que nos alcanza la memoria. Desde, cuando menos, los Reyes Católicos. Insaciables señoritos.
La derecha mallorquina lleva años quejándose del enriquecimiento del yerno presunto ladrón, dolida, como siempre, porque no les alcanzaba su cuota parte. Llegado un punto, parece que los reyes ni siquiera reparten entre sus cortesanos. Fue una de las quejas de Javier de la Rosa con el lío de las Torres Kio y los dineros de Kuwait. Ya lo había dicho Talleyrand -recogido por Stefan Zweig en su Fouche-: “Es costumbre real el robar. Pero los Borbones exageran”. El enfado de la derecha, sin embargo, tiene vieja data. Hay una parte, que viene del falangismo, a la que no le gustan los reyes. Otra parte, nostálgica de la CEDA, cree que el nacional-catolicismo se gestiona mejor con una estructura republicana. Otros están simplemente dolidos por el abandono. Hay un lamento de la derecha porque los Borbones se llevan mejor con los socialistas del PSOE que con las diferentes familias del PP. Algún día el PSOE encontrará algún hilo propio. Mientras, sigue desmadejando con paciencia de Ariadna el tapiz trenzado por el franquismo. La alegría que Felipe González tuvo un día con Fraga –hasta lo nombró Jefe de la Oposición para perpetuarlo- es la que tiene el PP con un PSOE al que mueve con soltura de títere. Y como se lleva bien con el Monarca ¿para qué preocuparse de, pongamos por ejemplo, el Estado social?
Que Urdangarín se lo estaba llevando en Mallorca y aledaños era vox populi. De ahí que el Rey, en vez de denunciarlo y ponerle delante de los tribunales, lo invitara a marcharse a la metrópoli, que las penas en la distancia parecen menos. Algo que la madre de la Infanta –que no hay más que una- afeara al licencioso de Juan Carlos, interesado solamente en su cargo, su descendencia inmediata y sus caprichos. La Reina Sofía de Grecia viajó a Washington con el Hola y se dejó fotografiar en esos momentos de tribulación al lado de los cuestionados. Pero hay veces en que ni siquiera llenando la Gran Vía de elefantes puedes ocultar un elefante. Qué no habrá visto el marido de la Infanta Cristina de Borbón en las comidas de Navidad familiares para permitirse el lujo de presuntamente robar con tanto descaro y, además, saber que su esposa iba a verlo todo con entera naturalidad. Pobre Cristina (pobre en términos morales). Cuando estudiaba ciencias políticas en la Complutense miraba con recelo esa pendiente. Pero la carga de la corona vence, parece, cualquier escrúpulo.
Hace años, Jesús Cacho escribió en El Mundo que la corrupción en Madrid era una derivación del quehacer del Rey Juan Carlos, multimillonario y comisionista que, además de recibir dinero público de todos los españoles, no cesa de hacer negocios privados que abultan su cuenta de resultados a cifras escandalosas. El comportamiento del Rey sería la patente de corso para el resto de asuntos que desembocaron en la crisis del ladrillo. No en vano, una buena parte de los amigos del Rey –esos con los que caza- han pasado por la cárcel: los Albertos, Prado y Colón de Carvajal, Mario Conde… No hay que olvidar que su abuelo, Alfonso XIII, perdió la Corona ante la República. Un rey en el exilio es teatralmente enternecedor. Ante una situación penosa, aquel personaje gritó desde la implacable necesidad “ A Dios pongo por testigo que no podrán derribarme. Sobreviviré, y cuando todo haya pasado, nunca volveré a pasar hambre, ni yo ni ninguno de los míos. Aunque tenga que mentir, robar, ¡ A Dios pongo por testigo que jamás volveré a pasar hambre ! “. Pero ya sabemos que no hablamos ni de la Transición a la democracia ni del rey Juan Carlos, sino de Scarlett O’Hara en “Lo que el viento se llevó”. El viento que se llevó la democracia en 1936.
Dicen algunos que la crisis de la Casa Real se solventa con la abdicación del rey y su sustitución por el príncipe Felipe y consorte. Qué fijación tiene el PSOE con los Borbones. ¿Felipe de Borbón Rey? ¿El que dijo que renunciaba a la luna de miel para luego enterarnos -porque la policía norteamericana les revisó las maletas- que había contratado en secreto un avión para irse a una isla caribeña con sus colegas pijos? ¿El que nunca ha encontrado tiempo para visitar a los trabajadores en ninguna situación dolorosa? ¿El que nunca ha renunciado, aún sin serlo todavía, a vivir a cuerpo de rey?
Hace unos meses, y al calor de la crisis económica, el príncipe Felipe pedía una “segunda transición”. Quizá tenía razón, aunque la que necesitamos es bien diferente a la que el alevín de monarca se desea. Es tiempo de una asamblea constituyente que nos permita encarar la crisis, terminar con una herencia franquista que se ha enquistado en la corrupción política y hacer de la tercera república un lugar de corresponsabilidad ciudadana alejada de las tutelas regias y las imposiciones autoritarias. ¿Nos atrevemos a ser mayores de edad de una maldita vez? Hay películas que están envejeciendo fatal.

Sarkozy, Merkel, Rajoy hablan del continente. Les salen bancos, recortes, sacrificios sociales. Se les ha olvidado Europa. O nunca la entendieron. Empezaron en la política de políticos.Y cuando te socializas en esas reglas, ya no sabes encontrar el camino de salida. Te lo tiene que enseñar la gente en la calle.
José Mujica, Presidente del Uruguay, habla con Chávez y Morales en las reuniones de la CELAC. Dice con convencimiento de viejo y rabia de urgencia: “¡O las embarazadas de nuestros pueblos comen bien o sus niños van a arrastrar ese problema toda la vida!” Dolor de gente. Dolor antiguo que llevó a Mujica a la cárcel. Y a Dilma Roussef, y a García Linera, y a Raúl Castro, y a Hugo Chávez. Y a tantos otros cientos de miles. Cárcel, muerte, oprobio. Pero al final ganaron. Entraron a la política desde la calle. Guerrilleros convertidos en gobierno.
Europa tiene reyes, armas nucleares, bancos internacionales primas de riesgo y promesas de jornadas laborales interminables. En Suramérica hablan de romper con un norte que les ha invadido, robado el gas y el petróleo, los minerales, los frutos y las plantas. Un norte que les ha saqueado aerolíneas, trenes, comunicaciones, la tierra y el agua. Con ayuda de una oligarquía criolla, blanca y eterna, que veraneaba en Miami, en París y en Madrid. El nacimiento de la CELAC estaba lleno de negros que ya no son sombras.
33 países, 600 millones de personas, la reserva de petróleo, gas y agua del mundo, de la biodiversidad, de las culturas ancestrales. Ni China ni Europa entienden la madre tierra. América Latina sí. En la CELAC hablan de la Pachamama. Otra tarea para el Sur americano que no van a resolver en otros lados.
La OEA, dijo el Che, era el Ministerio de Colonias de los EEEUU. Expulsaron a Cuba después de la revolución, y el continente calló. Calló también cuando dieron el golpe contra Allende. Calló en el golpe contra Chávez. Demostró su impotencia en el golpe contra Honduras. Ahora, ha recuperado la voz y ya no necesita gendarmes. Decidir en el sur los problemas del sur.
Europa se creó sobre las cenizas del fascismo. La CELAC, sobre las cenizas del neoliberalismo. Sin Hitler, no habría UE. Sin EEUU, no habría CELAC. Chávez lo entendió y se montó en la grupa de Bólívar para señalar al norte por su responsabilidad y su amenaza. Por eso Mr. Danger. Por eso Pitiyankis. Por eso tenía que oler a azufre en Naciones Unidas. Para que el continente despertara. Para ver a quien no te deja ser.
Europa tenía mucho y lo está perdiendo. América Latina no tenía casi nada y lo está ganando. Europa está sumida en el miedo. América, en la esperanza. Apenas está naciendo. Queda todo por delante. Toma aire para lanzar el salto. Europa resuella sin fuelle. Europa suspira, Américase llena de oxígeno los pulmones. Con la misma madera, puedes hacer ataúdes o violines.
La CELAC nace con voluntad de ser. No se le escapan los problemas. Apostar por la ampliación en vez de por la profundización es generoso. Sentar en la misma mesa a quien podía ser el Israel de los Estados UNidos en la zona -Colombia-, al país condenado a compartir miles de kilómetros de frontera -México- o al gobierno que no sabe hablar mal de Pinochet -Chile- es un reto que merece la pena sólo fuera por la invitación a estos gobernantes de que vuelven a a mirar hacia el Sur. En Europa, el núcleo duro lo componen los más egoístas -Alemania y Francia-; en la CELAC, los más desprendidos -los del ALBA-.
Escribió el poeta: en Europa, a la paloma de la paz se la comió la gallina de los huevos de oro. En Suramérica, aves de colores alzan el vuelo y obligan a mirar con altura.
http://www.vtv.gob.ve/index.php/multimedia/viewvideo/101392/toda-venezuela/toda-venezuela-ramon-torres-galarza-embajador-de-ecuador-en-venezuela-y-juan-monedero-profesor-espanol-02-12-2011-parte-13

Al Nega, de los chicos del maíz, por que une continentes
Nace en la Caracas bolivariana la CELAC, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe. La organización de la América del Sur, desde México a la Tierra de Fuego, del Caribe a las Malvinas, que se hace mayor de edad, que aprende de otros modelos pero renuncia a seguir imitándolos, que regresa a Cuba a los organismos latinoamericanos después de que Estados Unidos decidiera expulsar de la OEA a la revolución cubana, que recupera para la región la soberanía que no tuviera en su día para oponerse a los dictados del norte. Adiós al “ministerio de colonias”, como llamó el Che a la Organización de Estados Americanos. Bienvenida, con todos sus retos, la unidad latinoamericana.
Se han reunido 33 países, casi 600 millones de personas con prácticamente la misma lengua (el “portuñol” tiene la generosa voluntada de incorporar a Brasil a la aventura), con las mayores reservas de petróleo, gas, agua, biodiversidad y cultura ancestral del planeta. También, por eso, el más amenazado. 33 países con gobiernos de diferentes ideologías, pero que han entendido que en el modelo neoliberal, invariablemente, el pez grande se come al chico. América Latina, incluido México, Chile y Colombia, han empezado a mirar hacia el Sur. Cuánto esfuerzo popular les ha costado, desempleo, trabajo precario, violencia, narcotráfico, armas, deuda. Es desesperante ver que las condiciones objetivas siempre tengan que cobrarse ese alto precio en infelicidad de los pueblos. Un continente unido tiene más probabilidades de aprender de las experiencias compartidas.
Estados Unidos desprecia el nacimiento de la CELAC. La CNN lo apoya y la derecha europea se pone, como siempre, de lado, preguntándose en voz alta si un continente al que siguen viendo como menor de edad puede resolver los problemas financieros, comerciales, de drogas y armas sin los Estados Unidos. Claro que puede. De hecho, sólo pueden resolverse sin los Estados Unidos, el principal productor de armas, el principal consumidor de drogas, el impulsor de tratados de libre comercio o de golpes de estado para conseguirlos, el que pide apertura de fronteras a sus productos pero cierra las propias. América Latina ha recuperado su voz. Y ha decidido no hablar en inglés
Pienso, en este día día lluvioso, como debieron sentirse los opositores a Fernando VII en el Congreso Anfictiónico de Panama en 1826. Han pasado casi doscientos años. La paciencia de este continente, como escribió García Márquez, se mide por centurias. Alegrándome enormemente de que el continente se una y libere de las tutelas de quienes no le han dejado volar. Apenado porque la España oficial haya sido incapaz de entender lo que está pasando en la América del Sur y no sepa acompañar este proceso. Europa se construyó contra el fascismo. América, contra el colonialismo ayer, contra el imperialismo económico y militar y la debacle neoliberal hoy. Su éxito al erguirse hace que ya sea imposible en América Latina ser demócrata y no ser antiimperialista, ser demócrata y no ser, en algún grado, anticapitalista. El Chile de Piñera, el México de Calderón, la Colombia de Santos también han estado en el nacimiento de esta nueva organización. Pese a representar las antípodas del modelo socialista que intentan Venezuela, Ecuador o Bolivia.
Chávez ha cumplido con la Constitución bolivariana, que obliga a caminar en pos de la integración. Lo ha hecho con tiempo, con perseverancia y con coraje. Ha alimentado durante más de una década la necesidad de la unidad para frenar al enemigo de la integración: el colonialismo económico. ¿Se entiende ahora la insistencia de Chávez en mostrar a los Estados Unidos como el “demonio”, azufre incluido, que conspiraba contra la democracia latinoamericana? Sin un enemigo, no hay integración, pues la fuerza de la tribu y las insidias fragmentadoras de los poderosos impiden pensar más allá. Sólo cuando los pueblos y sus gobernantes han entendido que hay un enemigo superior a los que les inventaron durante dos siglos, han podido dar este paso hacia la unión. Lula lo entendió desde el principio. Por eso estuvo en La Habana al día siguiente de la lamentable muerte por huelga de hambre de Orlando Zapata. Para decirle a los Estados Unidos y a la Europa con la tentación de la inocencia que América Latina solventaba por sí sola sus problemas.
El nacimiento de la CELAC no viene de la nada. Estaba en Bolivar (“Por el camino de los libertadores” es el nombre de la Cumbre) y en Martí y Artigas. Es parte constante de esa referencia para la historia que es Fidel Castro. Es el grupo de Contadora -que nació para solventar entre latinoamericanos el problema creado por Estados Unidos al sembrar decenas de miles de mercenarios, la Contra, en Nicaragua-; es el grupode Río y la derrota del ALCA en Mar de Plata gracias a los oficios de Néstor Kirchner; es ALAC, ALADI, UNASUR y la ALBA; es TeleSur, Petrocaribe, el banco del Sur, el SUCRE… Y también las luchas emancipatorias de doscientos años, las guerrillas de liberación, Zapata y el Che, Sandino y Petion, y también Eduardo Galeano y Jorge Amado, Mercedes Sosa, Chico César y Quilapayun, Pino Solanas y Gutiérrez Alea, Silvio, Pablo y Alí Primera. Muchos intentos, muchas zancadillas y un objetivo que ahora, por fin, es alcanzable.
Caracas ha visto recuperar parte de la mística de la revolución que a veces parece perdida. Caraqueñas y caraqueños ayudando a limpiar, pintar, ordenar, conscientes de que su ciudad está volviendo a escribir la historia y dispuestos a regalar su tiempo y su esfuerzo para poner su granito de arena en este momento. Si en la Unión Europea el grupo “duro” coincide con los más ricos y neoliberales -Francia y Alemania-, en la CELAC el núcleo impulsor le corresponde a los que apuestan por la generosidad, la complementariedad, la ayuda mutua: los paíse de la ALBA. Unos, en Europa, queriendo excluir. Otros, en Suramérica, ayudando a que quepan los más débiles.
Queda, sin embargo, mucho por hacer. Los mecanismos de toma de decisión se están afinando; las grandes líneas están consensuadas; el interés común, definido. Apostar por la ampliación -como bien sabe Europa- se hace en detrimento de la profundización. Pero sin la participación de todos los países, la integración estaría herida de muerte. Cuando uno se juega su futuro se llena también de coraje.
Europa tenía mucha democracia y la está perdiendo. América Latina tenía poca y la está ganando. Por eso, Europa tiene miedo y América esperanza. ¿Despertará la izquierda europea? Cuanto antes lo haga, antes caminará junto a los pueblos suramericanos hacia esa emancipación social, política, cultural y medioambiental que es una, compartida por todos los pueblos, tan urgente.
Mientras la Europa que derrotó a las potencias del eje con la fuerza del antifascismo se abandona en su indolencia, la América que lucha contra el modelo neoliberal y confía en sus pueblo empieza a andar. Un continente sin armas nucleares, sin reyes, sin muros internos, sin invasiones ni bombardeos a otros países. Dijo Neruda que Bolívar resucita cada cien años. La última vez, recordó el poeta chileno, lo hizo en la España republicana que luchaba contra la barbarie de Franco. Ahora, Bolivar ha vuelto a su casa.
La actitud de la izquierda tras las elecciones recuerda el cuento del loco que, abierta la veda, fue al campo a disparar a los patos sin escopeta. Tras la sorpresa de ver que uno caía abatido, el demente balbuceó mientras lo sostenía en sus manos: “Pero si no tengo escopeta…”. El pato, abriendo un ojo, susurró: “Canalla, vaya susto que me has dado”.
Las elecciones son la escopeta ficticia en las manos de una democracia representativa incapaz de dar respuestas. La política de izquierdas ha asumido, innecesariamente, el papel del pato. La veda la abre y cierra Goldman Sachs, y el campo donde este desencuentro tiene lugar no es otro que la incompatibilidad entre la democracia y un modelo económico que sigue gritando “no puedes opinar” y “tenemos que hacer lo que tenemos que hacer”. La pregunta, por tanto, es pertinente: ¿por qué se hace la muerta la izquierda?
El PP ha tenido un muy modesto resultado: apenas 560.000 nuevos votos y por debajo de Zapatero en 2008. Que el PP no tiene programa confesable lo piensan no sólo siete de cada diez españoles que no le han votado, sino también “los mercados”. Nunca una mayoría absoluta ha dejado tan frío a un país. Los mercados, que saben que más ajuste es más recesión, se curan en salud. La derecha económica nunca ha dejado de ser marxista.
El PSOE se ha estrellado, aunque escasea la reflexión de fondo detrás de su debacle. ¿Cuántos años llevan los militantes socialistas cambiando la discusión ideológica por la justificación de unas políticas que perdieron cualquier aroma socialista? La monarquía, la reconversión industrial, la OTAN, Maastricht, la Ley de Partidos, las reformas laborales… Perder cuatro millones de votos tiene su mérito, aunque si se piensa en los cinco millones de parados, los desahucios, los vaivenes, el desempleo juvenil, la desunión interna, la sumisión a los regaños de la Panzerdivision alemana, la reforma constitucional, la contrarreforma laboral, los préstamos a los bancos o la cesión de Rota, cabría repetir con Girondo que, conociendo a Van Gogh, lo extraño no es que se cortara una oreja sino que no se hubiera cortado también la otra. Un suelo de siete millones es sorprendente.
La enorme subida relativa en escaños de IU sólo puede producir un exceso de alegría si se acompaña de una venda en la conciencia. Apenas un 12% de los votos perdidos por el PSOE. Los 1,7 millones de votos siguen bien lejos de los más de dos millones de antaño, pese al aumento demográfico, la crisis económica, el 15-M y la perseverante renuncia del socialista PSOE a ser socialista.
El 15-M anunció una brecha generacional. ¿Pueden reinventar la izquierda los que la echaron a perder? Hay una saña de la vieja guardia de González contra Zapatero que casi lo hace simpático. También IU tiene dificultades para conectar con las nuevas generaciones. Esas que, ya no cabe duda, vivirán peor que sus padres. ¿Qué les ofrece la izquierda? ¿Resignación? Queda sin responder por qué el islamismo es capaz de representar el descontento en el mundo árabe mientras que en Europa la izquierda es incapaz de ganar el poder político con un programa radical. Un vacío que invita a buscar respuestas más allá de los partidos. ¿Un momento para la gobernanza extraparlamentaria?
El naufragio de la izquierda afecta también a los sindicatos. La mera posibilidad de que un exsecretario de CCOO pudiera ser ministro de Trabajo con el PP demuestra la deriva de unas organizaciones necesarias para los trabajadores, pero que se han visto encadenadas a la lógica del sistema. Al igual que los partidos, han terminado cartelizadas dentro de unas rígidas normas fuera de las cuales, piensan, todo es invierno.
La pelea entre Chacón y Rubalcaba puede entretener al PSOE, aunque ¿representan en verdad algo diferente? Dos ministros del mismo Gobierno que prometió una cosa e hizo otra. Nuestra democracia está madura para enfrentar una pregunta: ¿a qué espera la izquierda del PSOE para avanzar en la creación de una nueva formación emancipadora?
La respuesta, sin embargo, no es sencilla. IU no posee atractivo suficiente. No lo ha tenido para invitar al 15-M a reinventar la política. ¿Tendrá ahora la generosidad que no tuvo para abrirse a cambios reales? ¿Aprovechará su crecimiento para tener la benevolencia que le faltó y hacer de la refundación una práctica? ¿Será la brecha del sistema dentro del sistema?
El problema, en cualquier caso, no está en que vengan recortes sociales y salariales, hipotecas salvajes, el fin de los convenios colectivos, privatizaciones o subidas de impuestos a las clases populares (todo lo que intentó el fascismo y no pudo), sino que la izquierda sigue pensando en poner tiritas a las fisuras de un dique. Si estamos ante un cambio del contrato social en España y en Europa, hay que regresar a los lugares donde se reelaboran los contratos sociales. Esos espacios están en la sociedad civil, en la prensa crítica, en centros sociales, universidades, institutos, oficinas, fábricas y plazas. Es el momento de poner en marcha mesas populares constituyentes que discutan las claves del nuevo modelo. Mesas donde quepa cualquiera que comparta la necesidad de sentar nuevas bases para la convivencia en un momento de agotamiento de la democracia representativa y del capitalismo neoliberal, agravado por la llegada al modelo de otros países –China, Brasil o Rusia– y en un momento de crisis ecológica.
Terminada la ensoñación con Bruselas, es momento de pensar cuál es nuestra inserción internacional tras el desmantelamiento industrial. También en nuestros déficits energéticos y ecológicos, en nuestra especial relación con Suramérica y con el Mediterráneo, en nuestras crecientes desigualdades y en la necesidad de encontrar salidas que no supongan el hundimiento de otros pueblos. Para eso, es necesaria una ciudadanía con coraje. Si la izquierda política se contenta con permanecer en la balsa de los náufragos ¿no debiera estar la brújula en una izquierda social con mayores ambiciones?

-Se terminó. Parece que ya te va a tocar. Mira que lo sé de buena fuente. Y ya sabes que, con mis fuentes, lo que yo sé…
-Bromas las justas, Alfredo, que me pones nervioso.
-Tranquilo, tranquilo, que era una broma. Esto no lo cambia ya ni el 15-M.
-Estaría bueno que esos perroflautas me quitaran el triunfo. ¿No te traerás algo entre manos Alfredo? Me han llamado los del ABC, los de intereconomía, hasta Losantos varias veces para advertirme. ¿Sabes algo? ¿Tienes información? ¡Alfredo no me mires así! Mira que tus bromas ya no le hacen gracia ni a Cebrián…
-No seas paranoico, que pareces gallego. No os para ya ni una foto tuya en Público besando a algún narco gallego en un barco cargado de coca.
-¡Alfredo!
-Además, deja en paz al pobre Cebrián, con lo que ha sido…
-Eso es cosa de los trotskystas. Tenías que haber ayudado más a tus amigos.
-No me hables de eso que me enfermo. En fin. En cualquier caso, tú no tendrás queja Mariano. Te hemos hecho la campaña entera. Cuando lo pienso…Todo lo que te ha ayudado a ti Zapatero y todo lo que me lo ha dificultado a mí. Qué tipo más rencoroso. Odia a sus mayores. Un malcriado.
-Bueno, la otra vez fue al revés. Todo lo que os ayudó a vosotros Aznar me lo dificultó a mí. Como dicen los rojos, “cuerpo a tierra que vienen los nuestros”.
-”No nos falles, no nos falles”.
-”El atentado es obra de ETA, el atentado es obra de ETA”
-Jajajajajaja.
-Jejejejeje.
-Ay, si no fuera por estos ratitos.
-En cualquier caso, vaya herencia que me dejáis.
-Ya era hora de que hicierais algún ajuste vosotros. Siempre nosotros, siempre nosotros.
-Hombre, a cada cual lo suyo. A ver si esto iba a resistir si no nos repartirnos entre nosotros los papeles. Los sindicatos son cosa vuestra. Ahí, mira, nada, que no entramos. Y mira que los cuidamos. Pero son unos desagradecidos.
-No lo dirás por Fidalgo…
-Ese no cuenta. Si todos fueran como Fidalgo, en vez de un partido tendríamos que ser el Fondo Monetario Internacional. En cambio, a vosotros, así, sin gran cosa todavía os creen…Es un misterio que me atenaza.
-Mariano, no hagas sangre del árbol caído, que me he tenido que ir a Cataluña para la foto. Y también los cuidamos, que ya nadie regala nada.
-Tenéis que ayudarnos a que sigan moderados. A ver si ahora van a empezar con huelgas y más huelgas.
-¡Coño, pues que se calle Rosell! La patronal ya sabe que vas a hacer todo lo que quieren. Pues que sean un poco más discretos. Y en tu partido tampoco hacéis gran cosa ¿O es que Esperanza Aguirre ahora es una Juana de Arco sindicalista? ¿También está esa por el diálogo social? No jodas, Mariano. La aristócrata ve un obrero en la manzana de su casa y llama a sus policías condecorados para que lo encarcelen. Y mira la que está montando con su recortes en educación. ¿Es que no le basta lo que está dando a los colegios concertados? Tenéis que disimular un poco más, que si no, no vamos a poder parar a la gente.
-Deja tú en paz a Esperanzita que haga lo que le dé la gana. Nos tiene encarrilados a los nostálgicos del 36. Con los tocapelotas de la memoria histórica estaban algo nerviosos y ella los domestica. Y ya la tengo enajenada con lo de Alberto.
-Memoria histórica… Ni que estuviéramos haciendo lo que están haciendo en Argentina. Menos mal que hemos alejado al irresponsable de Garzón. Sabes que nosotros no quisimos ir muy lejos con la ley de memoria. Fue el coñazo de Zapatero, con el retintin de su abuelo al final se puso medio romántico. Pero le paramos los pies. Ahí nos ayudó mucho Teresita. Bueno, y Javier Pradera. Y Miguel Ángel Aguilar. Y Santos Juliá. ¡Coño, y Savater!
-¡Savater es nuestro!
-Savater es de él, y cuando bebe, de Rosa Díez.
-Eso es verdad.
-Mira que le dimos hasta el Planeta…
-Hay gente insaciable. Bueno, a lo serio. Tenemos que ponernos de acuerdo nosotros para después de las elecciones. O hacemos un plan o nos ponen en el gobierno a alguien de Goldman Sachs. Y los del 15-M siguen en la calle. Creo que no los va a sacar de la Puerta del Sol ni la lluvia ni el frío. Y como no podemos quitarles nada, a ver cómo los amenazamos. Esto está del carajo. Me dan ganas de llamar a los militares.
-No seas bruto Mariano, eso era antes. Ahora se llama a los economistas.
-¿No hay economistas militares?
-¡Hay que hacer las cosas con más sutilidad!
-Ya cambiamos la Constitución. Les hemos garantizado el pago de la deuda a nuestros amigos de los bancos. Estarán tranquilos. Bueno, eso espero. Eso me dijo el rey.
-¡Cómo van a estar tranquilos si nos conocen como si fuéramos nosotros mismos!
-Es que lo somos, Alfredo. No seas ahora bruto tú. Tenemos que frenar su ansiedad. Saben que les queda poco tiempo y quieren llevarse todo. Mira que poner a Draghi de Presidente del Banco Central…Tenemos que hablar con Serra para que organice una reunión. Yo voy a hacer un gobierno que va a parecer casi de izquierdas. Si me aceptaran Leguina, Vázquez o Bono nombraba a alguno Ministro de Familia.
-Te los regalo.
-Ya hablaremos. Lo que tenemos que lograr nosotros es que la gente no se nos eche a la calle. Debieras reprimir un poco más este mes para dejarme el camino liso para cuando yo tenga que aplicar el palo con firmeza. Me ha dicho mi amigo Piñera que el shock inicial es esencial. Se lo contó Friedman cuando fue a Chile y la gente estuvo acojonada una temporada.
-Es que me da no sé qué. Que los de derechas sois vosotros.
-No jodas, Alfredito. Aquí de derechas somos todos.
-¡Yo no soy de derechas, yo soy responsable! El Congreso del partido lo va a ganar la Chacón, y despedirme como represor…
-¡Alfredo, por España!
-¡Qué coño por España!
-¡Bueno, por nosotros! Si nos caemos, nos caemos todos. A ver si te vas a echar a la calle como con lo de la guerra, otra vez con la pancarta para arriba y para abajo.
-Eso sabes que no. Salimos a la calle porque entre los del “no a la guerra” y los de Izquierda Unida nos iban a montar otro “No a la OTAN”. Y Zapatero, como no es del partido, sino un sansirolé sin criterio, pues que nos arrastró. Nos lo avisó Felipe, pero Guerra nos falló en el Congreso.
-Es que tenéis cada uno…Recuerda a Tamayo. Jejejejejeje.
-No me jodas, Mariano, no me jodas.
-Perdona. Sabes que eso lo cocinaron todo en Madrid. Pero lo dicho: no me salgáis a la calle.
-No se va a repetir. Mira que le dijimos que lo de la pancarta no iba con nosotros. Pero entre su abuelo fusilado, sus hijas, la Sonsoles, el Caldera y alguno otro por ahí que había leído al Pettit de los cojones, pues eso, nosotros en la calle, como si fuéramos unos radicales. ¡Al lado de los comunistas y los anarquistas!
-Que no se repita Alfredo. En esos gestos es donde nos la jugamos.
-Tranquilo, que yo sé hasta dónde puedo estirar la cuerda. Pero jugáis con ventaja. Si a nosotros se nos van los de izquierdas del partido, como en Alemania, vosotros seguís con los franquistas dentro y nosotros fragmentados. Y no volvemos al gobierno hasta el 2030.
-No exageres Alfredo, que en la oposición también se vive. Dímelo a mí. Además, nosotros también tuvimos nuestra travesía hasta que pudimos ser franquistas demócratas. Y sabes que al final, las cosas volverán a vosotros. Una cuestión de paciencia. El turnismo es un invento. Anda que no era listo Cánovas.
-Y Sagasta. No te olvides de Sagasta.
-O Argüelles.
-Sí, y no el gilipollas de Negrín o de Largo Caballero.
-¡Y Romanones!
-Grande Romanones.
-”¡Dejadme los reglamentos!”
-”!Vaya tropa!”
-Jijijijijiji.
-Jejejejeje. Por cierto, hablando de Romanones, ¿a ti te gusta la Merkel, Mariano?
-Te parecerá una tontería, pero a mi el que me gusta es Berlusconi.
-Mariano, que te pierdes.
-Que no Alfredo. Es que es un crack. Un monstruo. Ese sí que hace lo que le sale de los cojones. Han tenido que echarle con la pistola en el pecho. No como el enano de Sarkozy ni el negro de Obama, uno con complejo de enano y el otro con complejo de negro. A Berlusconi, putero, le votaban hasta las monjas del Vaticano. Ha hecho lo que le ha salido de la polla.
-Te sale el gallego Mariano. Cuídate por ahí a ver si la vas a liar por una tontería.
-¿Qué me estás diciendo? ¿No irás a fastidiarme otra vez el día antes? ¿Qué sabes? Alfredo que me da algo.
-Tranquilo, que te estoy vacilando. Pero sé prudente, que no anda la iglesia para más cismas.
-Oye, ahora que dices lo de los cismas, ¿qué vamos a hacer con el Principito? Tengo a la derecha falangista que dice que no quiere reyes. Y el Rey anda achacoso.
-Me lo vas a decir a mí. Un partido socialista y monárquico. Qué derecha. Siempre os han gustado más los militares que los reyes. Pero sin reyes no creas que vamos a durar mucho los demás. Tenemos que apuntalar al pijo éste. A como sea. ¿No viste cómo aguantó Benedicto la vela de los suyos? Aunque lo de los Borbones no hay quien lo enderece. Si no se mezclan, salen tontos, y si se mezclan, lo hacen con chorizos o con trepas.
-Aguantemos cada uno la vela que nos toque.
-Mariano, esas metáforas…
-Es sorna gallega, Alfredo. A ver si te crees que eres el único con humor. Yo, en el fondo, soy muy gracioso.
-Bueno, me voy a preparar el discurso de derrota.
-No te hagas la víctima, que sabes que no os va a ir tan mal. Anda que no tenemos atada la ley electoral.
-De momento, esa ni tocarla. Que ya bastante van a subir los de Izquierda Unida. Y siempre andan jodiendo. Era con Llamazares solo y estábamos hasta los cojones, imagínate ahora con el refuerzo del Coscubiela y los que se cuelen. O el Cayo Lara, que no será Demóstenes pero me da que no vamos a poder comprarlo.
-Tranquilo, que nunca vamos a dejar que algunos manden en esos partidos. Eso está amarrado. Si Cayo molesta, ayudamos a tumbarlo. ¿No has oído a Ángel Pérez diciendo que lo que le ha regalado Alberto a Florentino Pérez en la esquina del Real Madrid va a crear puestos de trabajo en la ciudad? Mientras que esa gente tenga mando sobre esos comunistas, no van a levantar cabeza. Además, les encanta estar en desacuerdo entre ellos.
-Bueno, esperemos que las cosas no vayan a peor.
-Alfredo, que no te enteras. Van a ir a peor. Lo importante es que nosotros nos pongamos de acuerdo. Entre el voto útil a vosotros y el voto útil a nosotros, tenemos el Parlamento, el Rey, los jueces, la patronal, el País, el Mundo, el ABC, la Gaceta, la Razón, Antena 3, Telecinco, cuatro, la SER, la COPE, Intereconomía, Telemadrid, la 1, la 2, el Banco Santander, el BBVA, la Caixa, Bankia, Movistar, Repsol y todos los medios internacionales que nos apoyan. Lo único que no controlamos es la calle. Cuando uno sale del poder, se pone nervioso, pero tranquilo, que todo está controlado. Yo no dejaré nunca que te caigas.
-Cuídanos.
-Tranquilo, que los amigos estamos para eso. Ahora, fair play, Alfredo. Que la gente vea que tenéis buen perder y que vamos a colaborar para sacar a España de este marasmo.
-¡No nos eches toda la culpa!
-¡Pero cómo vamos a echaros toda la culpa! A partir del lunes, el problema volverá a ser europeo y será Europa la gran responsable y la que nos dicte las políticas.
-Coño, qué pronto has aprendido Mariano.
-Es que lo registro todo. Para eso soy registrador de la propiedad.
-Yo lo analizo, que para eso soy físico.
-Vete a dormir un rato. Y no te olvides de dales un par de ostias a los del 15-M.
-Saludos a tu niña.
-Alfredito….no me toques los cojones.
-Era una broma.
-Ya lo sé. Te lo decía con sorna gallega.
-Claro, como vas a ganar.
-Aquí vamos a ganar todos. La fiesta de la democracia.
-Ay, Mariano, qué coña tienes. Jejejejeje.
-Jijijijiji. Si no fuera por estos ratitos. Nos vemos el lunes.
-Cuídate. Mucho.
-¿Qué quieres decir? ¿No sabrás algo? ¿Qué me estás diciendo?
-Que es broma Mariano.
-Que me asustas, Alfredo, que me asustas.
-Que no, tonto, si era por hacer unas risas.