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Miedo

Por Luna Miguel
31 ago 2009

MIEDO

El turco me acompaña a Alcalá en el autobús verde, nos tenemos que bajar antes porque la feria ha cortado la carretera. Discutimos. El verano acaba cuando acaba la feria. Y este año la piso por primera vez en siglos. Discutimos entre todas las casetas. Los algodones de azúcar aplastados. La música de mierda a todo trapo. La gente extraña de la ciudad. Queda un día de agosto y parece que ya fuera octubre. A pesar del calor insoportable no hay nada que asegure el verano. Cápsulas de café. Horas de estudio. Lectura tranquila a la hora de la siesta. Como si toda esa furia. Todos esos ladridos. Todas las tardes ebrias hubieran desaparecido. El turco y yo discutimos. No quiero ir con él a uno de sus largos viajes. No quiere quedarse conmigo en Madrid. Gira la noria. Gira el miedo. Se acaba el verano.

Carne

Por Luna Miguel
31 ago 2009

CARNE

Carne. Grasa. Hidratos. Todo lleva moléculas malignas que destrozan el páncreas. Me preparo para septiembre, abono transportes, recetas de insulina, munición diabética y recambios para las jeringas. Currículos, apuntes viejos, bolígrafos bic cristal preparados para mordisquearles  el tapón. Todo lleva carne. Todo son colgajos. Con septiembre los políticos se ponen el traje (algunos no se lo quitan, otros sólo lo roban), los paparazzi terminan la dura labor de fotografiar el modelo de bikini de la Vicepresidenta o lo hongos de los pies del King, y vuelve el fútbol (el Barça me une más a mi padre que el propio lazo familiar), vuelven los vecinos coñazo de arriba, y vuelve, por fin, la hipnótica propaganda del Corte Inglés: compra, compra, compra, carne de otoño. 

Gripe

Por Luna Miguel
30 ago 2009

GRIPE

Toso. ¿Será la gripe? Marta tose. ¿Será la gripe? Carol tose. ¿Será la gripe? Moya tose. ¿Qué será? Me reúno con mis compañeros de la uni. Ninguno tenemos ganas de que empiece el curso. Ninguno quiere volver a esas clases aburridas en donde no dejan de contarnos más de lo mismo: que no sabemos escribir, que somos inútiles, que nadie va a salvar la profesión. Hablamos de nuestras vacaciones. Las historias de Moya siempre son las más divertidas. En clase nos sentamos juntos y está todo el rato contándome chistes. A veces me olvido de que Wittgenstein, Lazarsfeld o Eisenstein están ahí enfrente, explicando cualquier cosa, y suelto una mini carcajada. Me gusta reencontrarme con todos mis colegas. Toso. Tosen. Tosemos. ¿Será la gripe A o los canutillos de bienvenida?

Identidad

Por Luna Miguel
30 ago 2009

IDENTIDAD

Llevo un mes con el DNI caducado. Esta semana debería pedir cita para que me lo renueven. Ahora que lo pienso he estado de aeropuerto en aeropuerto pasando por los controles sin que nadie se diera cuenta de mi caducidad. Todo agosto fingiendo ser Luna Miguel, viviendo una vida que no es la mía, siendo Otra. Recuerdo una vez que fui a recoger mis análisis del ginecólogo. La enfermera no me los quería entregar porque estaban a nombre de Miguel Luna. No creía en la posibilidad de que aquello fuera un error y sin embargo sí pensó que ese tal hombre se había hecho pruebas ginecológicas. Me gustaría no volver a renovarme el DNI, escribir con tinta indeleble encima de mi carnet antiguo, llamarme como yo quiera, ser luna nueva y no ser nadie, pegar la foto de otro en la esquina superior derecha. Desaparecer.

Café

Por Luna Miguel
29 ago 2009

CAFÉ

Los tíos nos han regalado una Nespresso. Como la mitad de las mujeres de este planeta, la abuela y yo deseábamos que dentro de la caja apareciera George Clooney en archivo zip. O al menos su traje, o su reloj, o su muestra de orina, pues somos muy fans. Ahora que los exámenes de septiembre se acercan peligrosamente estoy todo el día metiendo capsulitas en la máquina y bebiendo cafeína y cafeína sin parar. Sociólogos y Comunicadores desfilan ante mis ojos cada vez que vuelvo al escritorio. Le pillo el ritmo. Música clásica de fondo. La ventana bien abierta y los periódicos amontonados bajo la silla. Un café más y sigo pasando apuntes: gracias George, por ti me convertiré en una buena estudiante.

Abuela

Por Luna Miguel
29 ago 2009


ABUELA

Por fin en casa, la abuela Chus espera con la cena. Llevo un año viviendo con ella. Es como una compañera de piso con canas. Mi abuela fue profesora de literatura durante años, lo que quiere decir que su casa está llena de armarios, a su vez llenos de libros, a su vez llenos de poesía y a su vez llenos del 27. Uno de los primeros poetas que leí fue Aleixandre. Eran mis tiempos de enamorada, cuando una empezaba a leer y se creía Lolita. Si mis viejos hubieran tenido el dinero para pagarme un piso o una residencia no creo que hubiera vuelto a devorar poesía con tantas ganas. Me encanta estar con ella. Nos prestamos libros. Bebemos lambrusco. Vemos el Internado pegadas al televisor. Sólo me da pena pegarle esos disgustos cada fin de semana, cuando vuelvo tan tarde que parece que no voy a regresar.

Biblia

Por Luna Miguel
28 ago 2009

BIBLIA

No haber ido a religión en toda mi vida comienza a pasar factura. Esta mañana, antes de tomar el avión a Madrid, Aiti (la mayor de las niñas a las que he estado cuidando) me pide que le lea un cuento. ‘El que tú quieras’. Me da igual en qué idioma, porque no sabe leer y puedo inventar. Aiti me trae la Biblia. Jo-der, pensé. Le pregunto que si cree en Dios. Asiente con la cabeza, ‘pero papá y mamá no’, dice. Me muestra una imagen de Noé. ‘¿Qué hace ese?’ ‘Está construyendo una especie de Titanic donde va a guardar a sus animalitos’ ‘¿Por qué?’ ‘Porque va a llover muuucho y quiere salvarlos’ ‘¿Y cómo lo sabe?’ ‘Como tu papá cuando consulta el Meteosat en Internet, para ver si hace o no frío para ir al lago’ ‘Ah, entiendo. La Biblia es como Internet’ ‘Más o menos’, le digo. ‘De lo que una lee ahí nunca hay que fiarse’.

Arte

Por Luna Miguel
28 ago 2009


ARTE

En el centro de Munich hay una librería donde casi todo son revistas japonesas y ediciones raras. Compro un libro de Terry Richardson por 15 euros en Taschen. Terry retrata desnudos bastante fuertes: famosos, prostitutas, colegas y otros anónimos. Me siento en el metro y abro las grandes tapas. Caigo en una página en la que un hombre se mete el cepillo de dientes por el orto. El tipo del asiento de al lado me mira mal. Imagino qué tipo de cosas puede estar pensando. Un culo y un cepillo, qué escándalo. Algunos se preguntarán también qué es lo que hará un guarro como Terry publicando en una editorial como Esa. El alemán del metro flipa. Paso páginas y hay orgías, gordos potando, mujeres bañadas en sangre. Me gusta: provoca, saca colores, produce vómitos, hace enemigos… arruga faldas.

Orgullo

Por Luna Miguel
27 ago 2009

ORGULLO

Aprovecho la mañana libre para ir a Dachau. Apenas he dormido después de la fiesta, pero es mi último día en Alemania y no quiero dejar de ver el campo de concentración, a pocos kilómetros de Múnich. No sé si es buena idea visitar tal museo de horrores con este resacón. Tomo el tren. Llego al lugar. Me impresiona la longitud de la tierra. El color marrón del crematorio. Las fotos, placas y objetos personales de miles de personas asesinadas. Hay un grupo de adolescentes alemanes, quizá de un campamento o escuela de verano, que lloran al ver todo esto. Me estremece. Pienso entonces en mis amigos de Madrid, en los que hicieron excursiones con sus colegios al Valle de los Caídos. ‘Mirad, niños, cuán grandioso fue…’. Contrasto impresiones y actitudes. Comparo lágrimas y orgullo. No comprendo.

Drogas

Por Luna Miguel
27 ago 2009

DROGAS

¿Para qué he venido cuatro días a este sitio? Ver a Eliana. Comprar ediciones originales de ciertos libros. Visitar la gliptoteca. Cuidar, todas las mañanas a dos niñitas germanas que me traen de cabeza, a cambio de unos pavos. Escribir. ¿Estudiar? O buscar a Walli. ¿Y para qué he venido a esta fiesta? Pienso mientras hago de DJ. Estoy rodeada de Erasmus, de locos, de hispanoparlantes con los hígados hinchados. Les pongo lo típico de la tierra: Siniestro Total, Las Vulpess y el gran himno nacional ‘Extrema y Dura’. No hay extremeños, una pena, pero hay un chico de Cerdeña, lleno de tatuajes, que lleva toda la noche explicándome cómo combinar drogas y estudios filológicos. El chico se me acerca. Mucho. Demasiado. Pero yo me aparto. ‘Lo siento amigo’. No he venido para esto.