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Demonios, diablos y recórcholis.

Por Luna Miguel
23 feb 2010

DEMONIOS, DIABLOS Y RECÓRCHOLIS

Parecíamos niñas punkis y rabiosas viendo a José María Aznar entrar en nuestra universidad. Parecíamos niñas punkis y rebeldes gritando ¡Asesinos! ante ese dedo corazón que nos mostraron (metafóricamente, claro, no quiero crear ningún conflicto) los organizadores de los nuevos ciclos de cine de terror de serie B en los rehabilitados Cines Luna de Madrid. Y todo porque cuatrocientas personas nos quedamos en la calle sin poder ver Demons, sin poder asistir a ese evento gratuito y maravilloso que a los jóvenes se nos ofrecía esa tarde de viernes. Se trataba, como digo, de una proyección gratuita de aforo limitado. El problema se nos presentó cuando ninguno de los que estábamos en la cola pudimos pasar, sabiendo sin embargo, que dentro de los cines las butacas las ocupaban invitados y colegas de invitados que no tuvieron que esperar. Evento juvenil, freak, cool. Evento para todos los públicos. Pero incluso en lo más underground somos clasistas. Modernos sí, frikis no. ¿Cultura para ellos o cultura para nosotros? Más de lo mismo. Supongo que si algún organizador me hubiera colado y a diferencia de mis colegas yo también hubiese asistido a ese espacio con pretensiones de nuevo Rockola (no terminan regresar los ochenta), mi punto de vista sería totalmente distinto. Aunque, lo que ahora siento, es el dolor del que se queda fuera. El dolor. El terror. El temor a no estar ahí. Confío en que las próximas ediciones todo vaya mejor. Y abajo esos elitismos pop. Si lo que quieren es un movimiento cultural joven: que dejen que surja. Que no nos hagan sentir, al fin y al cabo, como unos zombies torpes de serie B.

Tallarines para la crisis

Por Luna Miguel
16 feb 2010

Tallarines para la crisis

Cuando el dinero escasea nos vamos al libanés más barato de la ciudad y del mundo. El falafel como método de salvación financiera, aunque no gastronómica, pues acabamos con el estómago destruido. Lo más interesante del libanés es el reencuentro con otras parejas o grupos de jóvenes en las mismas circunstancias. Me enorgullezco, pienso. Nosotros sabemos ahorrar. Nosotros podríamos  hacer que la economía sea fuerte y próspera. Nosotros y los chinos, y los turcos, y los libaneses… Qué maravilla de país ese en el que el pastel de arroz del chino de los aparcamientos de Plaza de España pasa a formar parte de nuestra dieta nacional. Chúpate esa, Rajoy, ¿a que no se te había ocurrido una medida tan buena en ese supuesto plan anticrisis tuyo? “Importaremos tallarines de pescado a un euro y repartiremos salsa de soja gratis a todas las familias”.Aunque es cierto. No parece muy probable que alguno de nuestros políticos optara por repartirnos algo, lo que sea, de manera gratuita. Suena a broma. Suena irreal. Suena igual que esa clase de noticias chorra que consiguen colarse en nuestros periódicos y en nosotros mismos; como que el ejército rumano mandó sus tropas a Thaití y no a Haití. Pobres rumanos. Pobres medios de comunicación timados. Y pobres de nosotros: si son capaces de meternos una noticia así, ¿cuánto se nos podría  mentir con asuntos de mayor importancia?El que parece que no se entera de nada es Rouco Varela. Me parto de risa con su teoría nueva. Que la Crisis se debe ‘a lo espiritual’, dice. Y  leo la noticia y pienso en que quizá también sea una broma por que claro, bueno, en fin, uf, vosotros me entendéis, la Crisis y lo Espiritual… lo que faltaba.

Jazz y ZP en la misma frase

Por Luna Miguel
09 feb 2010

Jazz y ZP en la misma frase

Las cosas coinciden. El otro día tuve que acompañar a Chus a ver Chicago. Nunca había ido a ver un musical y la verdad es que no me decepcionó, pero acostumbrada a ser una chica de lo audiovisual, algunos momentos de la representación me parecieron bastante cutres. No sé. Quizá fuera el ambiente. El olor de aquel sitio. El aspecto del público cuya media de edad no bajaría de los cincuenta. Las señoras emperifolladas y horteras creyendo aparentar algo muy glamouroso para luego comportarse como niñas de doce años y gritar ¡guaaaapo! al protagonista de ‘Amar en tiempos revueltos’. No sé. Ya digo. Quizá fuera la purpurina en el aire. No sé, no sé. Lo que si sé es que los musicales son como la política. No sólo por lo kitsch, también por sus seguidores, cuya media de edad no bajará de los sesenta.

Esta mañana escuchaba la radio en el autobús y los locutores de un programa musical se burlaban de ZP por su reciente pérdida de popularidad. Entonces las cosas coincidieron en mi mente. Me acordé de Chicago e imaginé al presidente bailando claqué en la celda de una cárcel de la que sólo se puede salir embobando a la prensa y a los espectadores con mentiras y frases fáciles. Esta cárcel se llama Crisis. Esta cárcel se llama Quiebra. Esta cárcel se llama Caída y esta es la cárcel  en la que estaremos todos presos hasta que esos inútiles dejen a un lado victimismos y la culpa la tienes tú y no, que la tienes tú tú tú y yo tengo la solución pero no te la digo HáHáHá. Y entonces el mundo se llena de risas malévolas a la espera recochinear puestos. De ser las primeras en un ficticio hall of fame. De ser las mejores en mover un esqueleto de lentejuelas y plumas que a mí tan poco me interesa.

Imserso rules

Por Luna Miguel
02 feb 2010
INSERSO RULES

Ya está bien de que los viejos del mundo se pasen la vida en los banquitos de la plaza. Que trabajen, joder, que trabajen. ¿Qué es eso de jubilarse a los sesenta y cinco? Cuánto me avergüenzo de ti, abuela: con lo buena mujer y profesora que eras y ahora estás ahí, malgastando tu tiempo, haciendo como que descansas. Si trabajaste durante más de cuarenta años ¿qué te impide hacerlo otros diez? ¿No te das cuenta de que los jóvenes somos unos desganados que jamás vamos a querer ocupar tu plaza? ¿No os dais cuenta, sesentones vagos, de que entre carreras, Erasmus, posgrados e híper-alargadas-y-pesadas-formaciones-profesionales, no habremos terminado los estudios ni cuando tengamos vuestra edad?Sólo vosotros controlaréis el devenir del mundo. O eso queremos nosotros, los políticos más previsores. Queremos presidentes octogenarios. Queremos panaderos y camioneros arrugados, diabéticos y con ceguera. Queremos profesores que se comporten como señores, tan respetables, con bastón para pegarnos en la cabeza a quienes no les atendamos.Imserso rules. Yeah. Pasodobles en el autobús (se acabó Kiss FM). Hans Topo el conductor. Muerte a los Ni Ni. Viva lo senil. “Hijita querida, cuida tú a mi nieto que yo esta tarde tengo reunión de empresa y no le puedo llevar al parque”. Geriátricos deshabitados: porque cuanto más trabajemos menos tiempo para enfermar nos quedará. El mundo al revés. Ancianos grafiteros en patines. Los gamberros de la boina. Trabajar hasta el fin de nuestros días. Y agradezcamos esta maravillosa medida. Y recemos al señor por llegar a los cien años, para, quién sabe, poder tener entonces un poquito de paz; una pensión digna.