¿Están EEUU y la UE balcanizando Ucrania?

shangaylily

ucranianazisEs curioso que toda esta —muy publicitada— ola de revueltas en Ucrania que están llevando al país al borde de la guerra civil (como denunció hace tiempo Olag Tsarev, implicando a la embajada de EEUU en las protestas y una instigación a la guerra civil) se produzca contra un gobierno que se niega a entrar en la calamidad de la Unión Europea y, sobre todo, en la OTAN.

Ucrania es un punto geoestratégico de primera dimensión al ser la ruta de entrada del gas ruso a Europa. Los EEUU, siempre controlando los suministros de energía en el mundo, como hicieron con Afganistán, saben que por Ucrania pueden boicotear o controlar a su rival ruso y de paso a China (aliado de Rusia en esta desesperada guerra por el control del decreciente poder energético).

Mi admirada Nazanín Armanian lo analizó en este medio en su fascinante y completo La guerra del gas: de Ucrania a Siria y de EEUU a Irán. En ese imprescindible mapa geopolítico, Nazanín no olvida detallar las estrategias de EEUU y a su más peligroso conspirador, el rusófobo Zbigniew Brzezinski (mentor y  creador de Obama, como explicó Webster Tarpley en su soberbio Obama, El Golpe de Estado Postmoderno, La Construcción de un Candidato Manchú).

Desde la era soviética, más de un centenar de tubos transportan el 80% del gas natural ruso a Europa a través de Ucrania, a pesar de que Zbigniew Brzezinski sigue recomendando a Washington desestabilizar los países del entorno de Rusia, para interrumpir el flujo de su petróleo y gas al mundo, y así debilitarle como potencia. Los rivales rusos en Europa son Libia y Argelia, además de Qatar -el mayor exportador de gas natural licuado (GNL) del mundo-, que esquiva el tenso Estrecho de Ormuz, vendiendo el 30% de su gas GNL a Europa a través de buques cisterna.

No es casualidad que la mayoría de los medios de comunicación españoles intenten hacer aparecer a los opositores como adalides de la democracia (a pesar de las repetidas fotos de manifestantes con simbología neonazi), frente a un opresor estado anclado en la represión. Medios corporativos como El País llevan años utilizando una dialéctica ambiguamente progresista para vender como libertad el modelo capitalista más salvaje. Las revoluciones de colores y revueltas inducidas por redes sociales ya son bien conocidas para los analistas del nuevo intervencionismo estadounidense (igualmente analizado impecablemente por Tarpley en su libro).

La utilización de una pequeña capa burguesa con acceso a internet y redes sociales para presionar a gobiernos legítimos, elegidos democráticamente, en la dirección que interesa a la oligarquía neoliberal es creciente. La utilización de peligrosos extremistas ultraviolentos como Al-Quaeda (entrenados, creados y financiados por EEUU para dinamitar la influencia rusa en oriente medio) se olvida en estos demagogos alegatos de la soberana voluntad del pueblo libre cuando en realidad son cinco vendidos financiados por la CIA, la OTAN, la UE y otros tantos poderes fácticos en busca de la plutocracia.

La propaganda capitalista cada vez es más descarada. Y nos están vendiendo negocios privados como facebook, twitter o wikipedia como representantes de la voluntad soberana de los pueblos.

Repito mi recomendación de leer al gran Webster Tarpley o en su defecto a la igualmente grandiosa Nazanín para entender que hay muchos intereses en crear mártires y villanos donde sólo hay intentos de salvar estados del monopolio neoliberal capitalista que está destruyendo a la UE y lo que un día fue su estado de bienestar, sólo posible gracias a la existencia de la crecientemente vilipendiada URSS, que asustó al capitalismo hasta hacerle intentar parecer más benignos de lo que era. En cuanto cayó el comunismo, el capitalismo cesó en sus concesiones al pueblo y descubrió su verdadero rostro.

No caigamos en la confusa retórica capitalista que usa a gays, mujeres, etnias y oprimidos para demonizar a gobiernos que no les permiten imponer el terror de sus empresas.