Opinion · Palabra de artivista

Así compra el PP al movimiento gay

La perversa tecnología que el Partido Popular ha diseñado para colarse en el movimiento LGTB hasta secuestrarlo cada vez es más evidente, pero parece ser ignorada por los medios y (especialmente doloroso) por la propia comunidad a la que está colonizando. En realidad es una fórmula bastante simple: compra a tu enemigo y conviértelo en tu lacayo. Por la propia idiosincrasia del capitalismo que la promueve, las voces discordantes difícilmente tienen acceso a las plataformas de difusión mientras, por otro lado, se ha estado promocionando a voces cómplices que legitimen (a cambio de jugosas sumas, negocios y carreras) el nuevo etos de “toda posición es legítima, hasta la del verdugo”. Hace unos años, Gallardón trazó la plantilla. Una estrategia que luego el PP iría perfeccionando en cercana complicidad con la oligayrquía que generó dentro del gaypitalismo.

A finales del año 2001 se convocó por parte de la Consejería de Servicios Sociales de la Comunidad de Madrid un concurso público para la gestión privada del servicio de ayuda y asesoramiento a gays, lesbianas y transexuales. Es decir, la CAM pagaría a una entidad privada para que llevase a cabo un servicio público, algo nada inusual para una administración neoliberal que lleva años apostando por la privatización de los distintos servicios públicos. Es lo que ellos llaman externalizaciones y lo que en realidad es regalos a amiguetes o sobornos a núcleos resistentes y potencialmente peligrosos (como es el caso de la comunidad LGTB).

A este concurso público se presentaron diversas asociaciones y fundaciones, COGAM entre ellas. Finalmente, el contrato no se adjudicó, al no encontrar adecuada ninguna de las ofertas presentadas por los concursantes. Hasta aquí, todo normal. La sorpresa saltó cuando, de forma inesperada, por resolución de 12 de junio de 2002 de la Consejería de Asuntos Sociales de la CAM, se adjudicó unilateralmente a COGAM el contrato administrativo especial a través de “Procedimiento Negociado Sin Publicidad”, un tipo de procedimiento semi secreto y fuera de concurso, que muy pocos dudarían en llamar simple y llanamente adjudicación “a dedo”.

COGAM recibía así un contrato millonario, el denominado “Programa de información y atención a homosexuales y transexuales”, por un periodo de dos años, y en una cuantía de 418.000 euros. La adjudicación dejó profundamente sorprendidos a distintos observadores y asociaciones del colectivo que optaban a conseguir un pedazo de este suculento pastel. Solo entonces trascendió el hecho de que algunos miembros de COGAM habían mantenido “frenéticas reuniones” con la administración autonómica para negociar la adjudicación, algo que al parecer sus miembros consideraban vital para la supervivencia económica de la misma COGAM. Las críticas no se hicieron esperar, especialmente al descubrirse que personas afines al Partido Popular ocuparían a partir de entonces cargos de responsabilidad en la gestión del proyecto y de la misma COGAM. Y al conocerse que la sorprendente adjudicación al colectivo madrileño pudo producirse por presiones políticas procedentes de las más altas esferas del gobierno regional, liderado por Alberto Ruiz Gallardón. Así pues COGAM quedó en manos de sus homófobos enemigos, al igual que ya sucedió con el hipersubvencionado “Movimiento Contra La Intolerancia” (MOCO). A partir de ese momento era dudoso que criticasen abiertamente al PP, dado que dependían de sus líderes para pagar sus gastos, e incluso los sueldos de parte de su directiva.

Las contradicciones internas de COGAM, quedaron perfectamente reflejadas en la foto de la inauguración del servicio, recogida por la prensa el 14 de septiembre de 2002 bajo el triunfal titular Luchar contra la homofobia. Aparecen en ella, junto a Alberto Ruiz Gallardón, los nuevos ‘primeros espadas’ de la madrileña COGAM, Javier Gómez, el nuevo tesorero de la asociación, y su pareja Manuel Ródenas, persona elegida para coordinar el programa y nuevo abogado del mismo. En el texto del artículo de El País vinculado se ve el autobombo que el PP —y, por supuesto, Gallardón— se dan en el medio supuestamente progresista que siempre fue un ardiente palmero del que luego sería alcalde de Madrid y cristofascista Ministro de Justicia:

El presidente del Gobierno regional Alberto Ruiz-Gallardón inauguró ayer el servicio de Atención a Homosexuales y Transexuales de la Comunidad, que presta el Colectivo de Gays, Lesbianas y Transexuales de Madrid (COGAM). Pero la ceremonia fue sólo el pistoletazo oficial. El servicio funciona desde junio, y ya ha atendido a 254 personas, según su responsable, Manuel Ródenas.

Uno de sus primeros usuarios ha sido Ricardo, un homosexual de 35 años. ‘Me habían despedido del colegio donde llevaba cuatro años dando clases de inglés. Me entró una depresión enorme, y rompí con mi pareja. Cuando mis amigos del Grupo de hombres de COGAM me vieron, me recomendaron que fuera al servicio’, explica.

Ricardo [nombre supuesto] no lo dudó. Además, lo tenía fácil. El servicio, que la Comunidad subvenciona con 209.000 euros anuales, se presta en la calle de Fuencarral 37, la sede de COGAM. Los trabajadores (abogado, psicólogo, sociólogo, dos trabajadores sociales y un administrativo) eran colaboradores del colectivo.

En los párrafos finales quedaba patente el ánimo publicitario y sobornista de la subvención y la limitación de esta. No se apoya ninguna reivindicación de la comunidad LGTB que sea realmente amenazante. Y esto era defendido por los propios representantes de COGAM que ya empezaban a plegarse a su mecenas:

De momento, la Comunidad garantiza los fondos para el servicio durante dos años. Es una muestra de ‘tolerancia activa’, según dijo ayer Gallardón. El presidente, sin embargo, no quiso debatir otras reivindicaciones de los grupos de gays, lesbianas y transexuales, como una ley de parejas que permita el acogimiento de menores, la falta de subvenciones del fondo de documentación del Cogam o la financiación de los tratamientos de reasignación de sexo por la sanidad pública. ‘Hoy sólo ha venido a la inauguración’, explicaba una portavoz de Cogam.

Javier Gómez, persona muy vinculada al Partido Popular, era responsable hasta entonces del conservador grupo de Asuntos Religiosos de COGAM, pero a raíz de esta suculenta subvención pasó a ejercer las funciones de controlador de las finanzas de la asociación. ¿Quizás era esa la condición que se negoció en secreto? ¿Meter a un troyano que luego ha seguido liderando esa colonización en la directiva del colectivo? A la vez, su pareja, Manuel Ródenas, pasó a ser el abogado del proyecto, y a ocupar un puesto remunerado dentro de COGAM, al igual que otros conocidos “voluntarios” y miembros de la junta directiva de la asociación. Así, el empresario Arnaldo Gancedo, amigo personal de Pedro Zerolo desde que le garantizase la presidencia de COGAM traicionando a su socia Mili Hernández, figuró como “administrativo” del proyecto, y cobró su correspondiente sueldo, al igual que la miembro de la junta directiva, Lola Martín Romero*, a la que la misma junta a la que ella pertenecía la contrató como “socióloga” del programa. La nueva bonanza económica agració incluso a Beatriz Gimeno, destacada miembro de la FELGT, y pareja de la presidenta de COGAM, Boti García Rodrigo, quien también fue contratada por una empresa en la órbita del Ayuntamiento de Madrid, un contrato este último que, según explicaron, no guardaba relación alguna ni con el Programa de Atención a Gays, Lesbianas y Transexuales, ni con las excelentes relaciones entre COGAM y la Comunidad, propiciadas por Boti García. ¿Puertas giratorias?, ummmm. Pareciera.

Un año después de la subvención-soborno, en 2003, una confiada Ana Botella visitó el centro y fue recibida con abucheos y pancartas. Le gritaron hipócrita y Boti García, presidenta entonces, repitió la denuncia sin caer en autodeclararse los más hipócritas ellos mismos (el COGAM) por recibir esa subvención y hacer un trabajo de privatización al servicio del PP. Esa extraña e hipócrita doble cara se convirtió en rutinaria en las asociaciones gays que por un lado pactaban con el PP por el dinero y favores y por el otro denunciaban su acoso. Especialmente insultante viene siendo ese proceder con el Orgullo. Por un lado pactan y negocian recorridos y subvenciones y por el otro van de víctimas de la homofobia del PP. El colmo ha llegado este año cuando MADO le hizo la campaña autonómica y municipal al PP reuniéndose y cantándole las alabanzas tanto a Esperanza Aguirre como a Cifuentes. Detallé algunos de estos descarados apoyos en mi entrada El gaypitalismo le hace campaña a Esperanza Aguirre (y ella hace pinkwashing). Más detalles en esa entrada. Luego el COGAM y FELGTB corrieron a denunciar que ellos no se reunieron con las homófobas candidatas, que sólo fue AEGAL, una tercera parte de ese antinatural pacto que las asociaciones tienen con los empresarios para dirigir el Orgullo Gay de Madrid bajo MADO. Por más veces que he pedido explicaciones a COGAM y FELGTB por qué siguen apoyando a un grupo privado de empresarios que ha mercantilizado el Orgullo e incluso les ataca intentando que se salgan del mismo, jamás me han respondido. Queridos, sois cómplices, no vengáis a llorar cada vez que lo denuncio pidiendo mi “apoyo” a un negocio con nuestros derechos.

Los personajes más siniestros de todo este engendro son la pareja llamada el matrimonio gay del PP desde que Gallardón les casó en un publicitada ceremonia —otra limpieza de imagen para el cristofascista Alcalde cuando quería hacerse pasar por el “progre” del PP—. Me refiero a Manolo Ródenas y Javier Gómez, una pareja que se ha convertido en el ariete favorito del PP para derribar los logros y favoritismos de la izquierda dentro de la comunidad LGTB. Especialmente Javier Gómez. Aparece en toda foto, grabación o incursión que cualquier miembro del PP haga en la comunidad intentando conseguir votos a cambio de medio gestos, vagas promesas y sonrisas incómodas. Si uno visita el twitter de Manuel Ródenas tendrá la sensación de que es el jefe de prensa de Cristina Cifuentes, a la que ha estado paseando por todos los grupos y asociaciones LGTB de Madrid. Especialmente el monetarista AEGAL (asociación de empresarios responsable de la explotación mercantilista del Orgullo en un entramado de empresas que se benefician de posturas institucionales), con cuyo presidente Juan Carlos aparece en repetidas fotos y al que organizó esa esperpéntica reunión con Esperanza Aguirre antes de las elecciones.

El dúo trabaja desde todos los ámbitos y cuando no es Javier, el político, consiguiendo subvenciones del PP a cambio de premios, apoyos y flores de parte de las asociaciones o “activistas” beneficiados, es Manuel, el abogado, el que ejecuta complicadas piruetas, como conseguir que su amigo Agustín Rivero, director general de Sanidad Pública del Gobierno Regional de Madrid, avalase la concesión de monumentales subvenciones a la FELGTB y Fundación Triángulo por parte de la Unión Europea. En concreto, en el mes de septiembre de 2007, el Ministerio de Sanidad concedió a la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (FELGTB), entidad a la que pertenece COGAM, 235.000 euros. A la Fundación Triángulo (una escisión de COGAM), le dió 105.000 euros. A ambas en una campaña de prevención del VIH.

La pareja hace tiempo que dio el salto a la asociación Transexualia y desde entonces la asociación para transexuales se ha convertido en una perenne campaña de prensa del PP y organiza unos ridículos premios Orgullo Gay que dan, casualidad, a Cifuentes (PP), a Celia Villalobos (PP), al presidente de Extremadura, José Antonio Monago (PP), al propio Manuel Ródenas (autopremio), al machista torero El Cordobés, a  la clasista peletera Elena Benarroch y a otros adalides del PP que entremezclan cuidadosamente con personalidades reconocidas del activismo institucional LGTB (legitimar, se llama).

Pero volviendo a esos inicios de la estrategia colonizadora, Esperanza Aguirre se sumó rápidamente a la campaña. De repente recordó que un familiar suyo había sido el poeta homosexual Jaime Gil de Biedma. Lo decía a todas horas en todo momento. De ahí pasó a fotografiarse con algunas transexuales como quien se fotografía con un grupo de fans. Y de ahí pasó a llevarle la contraria a Rajoy —una vez más, pronto se convirtió en un rutina bastante aburrida— sobre el matrimonio gay. Declaró que no debería haberlo mandado al constitucional, pero por otro lado no debería llamarse matrimonio, pero lo importante era llevarle la contraria a Rajoy aunque ella hubiese hecho lo mismo. Vamos que lo que parecía darle coraje es no poder haber sido ella la presidenta. De ahí se pasó, como su entonces amiga Cifuentes, a declarar cuánto apoyaba a los gays y cuantísimos amigos gays tenía, a algunos les hablaba y todo, pero al igual que Cifuentes no hizo nada contra el partido o la Iglesia cuando nos persiguió; sólo nos usó para intentar parecer más moderna, como su pupila (ellas de lo que son fans de verdad es de los toros… torturados y asesinados, claro).

Esta competición por ver quién era más aliado de los gays (mientras votaban en contra de toda legislación y sólo se codeaban con los gays ricos y bien contactados: léase Kike Sarasola o Maxim Huertas), se convirtió en febril. Empezaron con la cantinela de “Chueca vota al PP”. Y se empeñaron en sus prejuicios en que 1) En el barrio sólo vivían gays (más falso que el acento británico de Espe); 2) Nadie había hecho sondeos pero ellos sabían que la mayoría de Chueca votaba al PP; 3) El resto de gays —que para ellos eran maricones y bolleras— que no vivían en elegantes áticos en Chueca no contaban.

A esta ola de apropiación de la lucha LGTB se sumaron rápidamente los blogueros absurdigays. Mercenarios bien pagados y muy ambiciosos (o incluso meros infelices deseosos por complacer al amo heteropatriarcal y sentirse integrados), que empezaron a inventarse un descontento y oposición dentro de la comunidad gay contra los avances a los que ellos, los absurdigays, se oponían si molestaban a al homófobo. A cambio de unas columnas de opinión en la caverna mediática o unos minutos en programas de radio del TDT Party (ya importado y en muchos casos subvencionados desde los EEUU y su agresivo Tea Party) eran capaces de afirmar verdaderos disparates, puestos en sus bocas por homófobos cristofascistas como Jiménez Losantos, Cristina López Schlichting, Isabel San Sebastián, Marhuenda, Bieito Rubido, Alfonso Rojo y toda la piara de intoxicadores en nómina del PP.

A esas alturas ya había entrado en liza la asociación COLEGAS que, aislada anteriormente por el monopolio de la FELGTB-PSOE, decidió que su estrategia era apoyar al PP, la Iglesia y la derecha más rancia a cambio de jugosas subvenciones y una promoción mediática muy destacable. Se aprestó a denunciar maniqueamente el boicot del Orgullo a los gays que no son de izquierdas (con lo cual ellos se estaban declarando de derechas, algo que luego niegan). Esta asociación se lanzó a apoyar al PP como verdaderos aliados de la comunidad por muy homófobas y agresivas que fuesen sus posturas. Se reunió con obispos repugnante e insultantemente homófobos como el de Málaga para hacerle parecer menos paleohomófobo de lo que era. Sumándose a toda esta plantilla de limpiamierdas a nómina del PP que facilitaba la colonización desde dentro. Este quintacolumnismo rosa estaba muy bien recompensado y era un seguro pasaporte para los medios de comunicación.

El PSOE no se quedaba atrás y en 2005 declaró de utilidad pública la asociación en un intento de mantener su monopolio. Era un poco ¿a quién quieres más a papá o a mamá?

La razón de todo esta colonización no fue otra que unas primeras estimaciones que aparecieron en los tiempos en que Gallardón era Alcalde (muy promovidas por el gaypitalismo que quería así hacerse más atractivo para el mercado heteropatriarcal). Esas estimaciones anunciaban que al menos 300.000 votantes en Madrid eran gays, lesbianas y transexuales. De hecho fue el propio Gallardón el que, en su rivalidad con Trinidad Jiménez que había incluido a Zerolo en sus listas, dijo en una entrevista con El País (su gran defensor y amigo) en febrero de 2003: “No creo que vaya a llevarse los 300.000 votos del colectivo gay, ya que eso supondría no considerarlos inteligentes y con libertad de criterio. Son plurales y votarán según su propia ideología política, y muchos de ellos tienen claro que con el partido político con el que en estos últimos años se ha incorporado a nuestra sociedad la garantía de que no existe ningún tipo de discriminación dependiendo de la orientación sexual, ha sido con el PP en el Gobierno” (El subrayado es mío. ¡Hace falta valor!). Al día siguiente, el propio Zerolo le respondía en el mismo medio afirmando “Espero que hasta los gays que hay en el PP retiren su voto a Ruiz-Gallardón porque es homófobo”. Así convirtieron a nuestra comunidad en una mera cantera de votos. El PP entendió que esa era la razón de que el PSOE prestase tanta atención al colectivo y decidió sumar esa jugosa porción a su tarta electoral. Desde entonces las estimaciones han llegado a cifrar en 400.000 a los potenciales votantes LGTB. Y, claro con lo reñido que está recortar, robar, saquear y maltratar y que te sigan votando, ni PSOE  ni, especialmente, PP están para tonterías.

Para confirmar esta competición por seducir a los gays —principalmente engañándoles— basta con leer la crónica que El Mundo dedicaba este año, 2015, al Orgullo Gay y que tituló La política sale del armario. En el resumen de asistentes a la marcha quedaba claro que ya todos quieren seducir a ese grupo de votantes a cualquier precio. Desde Ciudadanos hasta Podemos, pasando por PP, IU, CUPs y PSOE, todos querían ser lo más vistos en el Orgullo. Un Orgullo que en realidad era un gran negocio con cerca de un 80% de heterosexuales y mucho gaympresario promocionando su negocio, disco, libro, pintura, inmobiliaria, marca de alcohol… en fin, un negocio económico y electoral sin rastro de reivindicación de los verdaderamente marginados y desfavorecidos. Si no tenías para pagar los 10.000€ que algunos partidos pagaron por poder participar con sus carrozas, no pintabas nada en el Orgullo.

Pero, lo triste es que la estrategia funciona. Principalmente porque hay mucho cobarde y mucho mercenario. Así que pronto, tal como hicieron con el feminismo y Gallardón en esos primeros intentos que he subrayado, el homófobo PP acabará repitiendo que ellos lucharon por nuestros derechos y fueron nuestros verdaderos aliados. Ellos y la Iglesia que nos sigue persiguiendo, humillando e induciendo al suicidio. Pero una mentira repetida mil veces acaba siendo una verdad, como dijo ese aliado franquista (y por ende del PP nacido del ministro franquista Fraga) el propagandista nazi Goebbels.

Al final la derecha, el PP, siempre ha hecho lo mismo: cuando algo ya es inevitable, irreversible, como en el caso del divorcio o el matrimonio homosexual al que el 80% de la sociedad apoyaba hace tiempo, se lanzan a ese logro (contra el que habían estado luchando), e intentan apropiárselo para limpiar su imagen: si no puedes con ellos, únete. Es el procedimiento del capitalismo. De no haber sido por el comunismo, que amenazó su hegemonía, el capitalismo jamás habría hecho las concesiones que hizo al estado del bienestar para parecer más atractivo a la población. Y en cuanto cayó el muro y la amenaza, estamos viendo a qué velocidad están desmontando lo que ellos veían como “concesiones publicitarias” para conseguir más socios frente a sus rivales comunistas.

Pero lo que prevalece es su fondo larvado, siempre dispuesto, al acecho: clasismo, racismo, machismo, homofobia… En cuanto tienen el control, ponen en marcha la máquina del tiempo y deshacen lo andado (ejemplo: el aborto, los derechos laborales, la sanidad, la educación). Hasta que otra amenaza les obligue a disimular de nuevo.

* Lola Martín Romero ha dejado un comentario rectificando esta información que yo recabé, a duras penas, de varios artículos en internet (la mayoría borrados). Por supuesto, está en su derecho de contar su versión de la historia (por muy confusa e incontrastable que sea). Lo único cierto es que su carrera en las asociaciones la ha propulsado a estar hoy en el Programa LGTB Comunidad de Madrid, diseñado y tutelado por el PP a cambio de muy buenos sueldos. Lo que confirma el fondo de este artículo.