Apuntes peripatéticos

FG y JLRZ

Es verdad, como acaba de escribir un colega, que, en el acto de celebración del centenario de presencia socialista en el Parlamento, Felipe González "ejerció como presidente del comité de sabios europeos que es". Sí, indudablemente. Pero fue más. Consciente de su carisma y de su extraordinario dominio de la palabra, estuvo simpático, mordaz y ocurrente como pocas veces se ha visto, con eficaces dardos de sarcasmo cuando se trataba de la oposición actual, tan "irresponsable". Nos hizo reír con sus poco respetuosas referencias al "Sr. Mercado", y recurrió a unas imágenes, sobre toda la del yugular, que no se olvidarán fácilmente. ¡Cómo les ha molestado y dolido a los adversarios la vuelta al ruedo dialéctico del imbatible gladiador verbal, además en tan magnífica forma! Al verle en el papel de forzudo insuflador de moral fue imposible no pensar en Obama y su "sí, podemos". Porque sin fe y la lucha constante, ambas juntas, no hay remedio para salir del bache, sea individual o nacional. Y esto es lo que nos ha recordado FG con su gran performance del jueves.
No nos defraudó. Pero tampoco JLRZ. Es cierto que su estilo es diferente. ¿Y qué? Uno admira su famoso talante, su mesura, su palabra ponderada, su tozudez. Y su negación a rebajarse al rastrero nivel de insulto personal practicado habitualmente por no pocos vociferantes de enfrente. Ha sabido estar, mantener las formas y dar una lección de ciudadanía en el Congreso, que, al fin y al cabo, es donde hay que darla. Si la economía mejora, se verán pronto los réditos electorales. Que sea pronto.