Asuntos & cuestiones

Se llevaron la pasta

Hay una nueva condena sobre el desgraciado caso del accidente del Yak-42, en el que fallecieron 62 militares españoles porque viajaban en unas condiciones infames a precio de vuelo de lujo. Las víctimas fueron devueltas a España en ataúdes con los restos mortales sin identificar, revueltos –se encontraron restos de hasta tres personas diferentes en el mismo ataúd–, ante la indignación de los forenses turcos que no entendían el desprecio hacia los fallecidos. El objetivo era que la dilación en el proceso no repercutiera en la intención de voto y, como se ha visto más tarde, que no se descubriera que el dinero destinado al transporte de los militares desaparecía por arte de magia, de forma que por el susodicho vuelo el Ministerio de Defensa pagó 149.000 euros de los que la compañía sólo cobró 38.422. Una vergüenza.

La compañía ha reconocido que el vuelo era civil y que no se inspeccionó. El señor Marlaska, que juzgó la cuestión después de varios intentos de archivo y de resistirse hasta la evidencia a que los peritos turcos declararan en el juicio –¿por qué?–, no encontró responsables, eximió al resto de personas citadas por las partes porque no eran "garantes de la seguridad exigible para transportar a militares españoles". Al parecer, los militares viajaban por capricho y bajo su responsabilidad.
La dimensión de la tragedia ha provocado que las familias afectadas se unan para exigir el esclarecimiento de los hechos. Una trama de corrupción causó la muerte de los militares. Se llevaban la pasta. Causaron 62 muertes, les pillaron, y no pasa nada. Mientras, la cabeza visible de todo este asunto, otra vez Trillo, pide el endurecimiento del Código Penal. ¿También para él?