Opinion · Balagán

Un acto insólito en Jerusalén

Por primera vez en muchos años Israel autorizó ayer tácitamente la celebración en Jerusalén de un acto político palestino en el que participó uno de los principales líderes de Fatah, Nabil Shaaz, que pronunció una alocución sobre Jerusalén. Al acto acudieron una veintena de diplomáticos occidentales, incluido el Cónsul General de España en la ciudad santa, Alfonso Portabales.

Al insólito suceso, que tuvo lugar en el histórico Hotel Ambassador, donde a mediados de los años sesenta se fundó la OLP, también acudió un grupo muy reducido de periodistas, eso sí, sin cámaras. No hubo grabaciones ni fotografías ni filmaciones. El evento consistió en una alocución inicial de Shaaz seguida de una intervención de algunos de los presentes que expresaron sus puntos de vista sobre la situación política en el sector ocupado de Jerusalén.

Lo más sorprendente es que Israel haya permitido la celebración de un acto de este tipo en Jerusalén, por un miembro del comité central de Fatah que ha desempeñado cargos muy importante en la ANP, como el de ministro de Asuntos Exteriores. Hacía muchos años que no ocurría algo así en la ciudad santa y es muy difícil explicar por qué en esta ocasión Israel lo ha permitido.

Una pregunta legítima es quién lo ha autorizado. En mi opinión, una cosa así solo ha podido suceder con permiso del primer ministro Binyamin Netanyahu, pero aun así no acabo de explicarme por qué durante muchos años ha sido no y ahora es sí. ¿Ha sido por presión de Estados Unidos? ¿Algún cambalache de los que se estila Israel? Ciertamente, no tengo una respuesta.

En cualquier caso, Shaaz pidió a los diplomáticos occidentales que sean más resolutivos en lo tocante a Jerusalén y sugirió que a partir de ahora los palestinos tendrán una política más definida con respecto a la ciudad santa.