Balagán

Palestina, cambia el modelo

Según el diario Al Hayat, los palestinos han dado un giro a la resistencia contra la ocupación, pasando del modelo vietnamita de lucha armada y resistencia violenta, que fracasó en los largos años de la segunda intifada, a otro modelo, el sudafricano, de resistencia pasiva y boicot.

Este segundo modelo se puso en marcha en 2004 en el pequeño pueblo cisjordano de Bilin, cuando sus habitantes, apoyados por voluntarios extranjeros, comenzaron a manifestarse periódicamente contra el muro que Israel empezó a construir en Cisjordania, y posteriormente se extendió a otros lugares.

2004 fue el año de la desaparición de Yaser Arafat y la segunda intifada, iniciada cuatro años antes, seguía causando bajas considerables entre israelíes militares y civiles, así como entre los palestinos.

El nuevo modelo se puso en marcha contando al principio con el apoyo de unas 170 organizaciones no gubernamentales, a las que poco a poco se sumaron instituciones académicas, económicas, políticas y sindicales del mundo occidental.

El objetivo del boicot se dirige principalmente contra los asentamientos que hay en los territorios ocupados, donde ya viven cerca de 600.000 colonos y su número sigue creciendo sin descanso mes a mes.

El boicot lo han llevado a cabo hasta ahora básicamente instituciones privadas, ya que los gobiernos occidentales se han desentendido de este asunto o se han mostrado reticentes a aplicarlo.

Un hecho que puede modificar esa pasividad ha sido la decisión de la UE de boicotear, desde principios de 2014, las instituciones académicas israelíes que operan en Cisjordania.

Según la oficina de Estadísticas de Israel, el año pasado desde Europa se importaron un 50 por ciento menos de productos agrícolas originarios de los asentamientos, así como un 14 por ciento menos de productos industriales y comerciales, en comparación con el año anterior.

Un dato significativo es que según una encuesta que se acaba de publicar, el 67 por ciento de los israelíes dijeron haber sentido personalmente el boicot europeo durante el último año.

Y lo más preocupante para Israel es que continuamente aparecen empresas e instituiciones occidentales que se suman a esta iniciativa.