Opinion · Balagán

El cinismo de Theresa May

La cumbre del G-20 en Japón ha propiciado reuniones bilaterales entre distintos mandatarios. Una de ellas ha sido la que han mantenido la todavía primera ministra Theresa May y el príncipe saudí Mohammad bin Salman (MBS).

Según las informaciones facilitadas por los británicos, la primera ministra suscitó el tema del periodista Jamal Khashoggi, asesinado el pasado otoño en el Consulado saudí de Estambul.

May pidió a su interlocutor «un proceso legal abierto y transparente» para determinar las circunstancias de la desaparición del periodista.

En ningún momento pidió que el proceso legal tenga un carácter internacional como han solicitado numerosas partes.

De hecho, los saudíes ya han abierto un proceso dentro del país, aunque no tiene nada de abierto y transparente, sino que más bien parece una medida destinada a ocultar lo ocurrido en Estambul.

En Arabia Saudí van con mucho cuidado en este asunto para que no salpique a MBS. Un informe de la CIA indicó que MBS estaba detrás del asesinato, una posibilidad que parece bastante evidente dadas las medidas que han adoptado los saudíes para que la supuesta investigación no trascienda.

Es evidente que la investigación saudí no conducirá a ninguna parte y que eso lo saben muy bien Theresa May y Donald Trump. Si los dos mandatarios quisieran realmente que se iniciara una investigación abierta y transparente lo conseguirían, puesto que está en sus manos.

Según un funcionario británico citado por The Guardian, Theresa May y MBS «estuvieron de acuerdo en la importancia de las relaciones» bilaterales y en mantener «la estabilidad regional».

El mimmo funcionario indicó que May le dijo a MBS que «hay que trabajar para hallar una solución para acabar con el conflicto de Yemen, que está causando un sufrimiento humano significativo».

También en este punto hay que destacar el cinismo de la primera ministra británica ya que una parte notable de las armas que están usando los saudíes provienen justamente del Reino Unido.

Con líderes como May será muy difícil resolver los conflictos de Oriente Próximo, máxime si se tiene en cuenta que May no es la única dirigente cínica de Occidente.