Balagán

Jamal Khashoggi y el perdón

Esta semana la familia del periodista Jamal Khashoggi, asesinado hace año y medio en el consulado saudí de Estambul, ha concedido perdón a los asesinos.

"En esta bendita noche del bendito mes de ramadán, recordamos que Dios dijo: 'Si una persona perdona y se reconcilia, obtendrá la recompensa de Dios'", ha escrito en Twitter Salah Khashoggi, hijo del periodista.

"Los hijos del mártir Jamal Khashoggi anunciamos que perdonamos a quienes mataron a nuestro padre, buscando la recompensa de Dios todopoderoso", añade el tuit.

El anuncio ha sido recibido con opiniones diversas y no todo el mundo lo ha aceptado. La prometida de Khashoggi, la turca Hatice Cengiz, ha respondido que nadie puede perdonar a los asesinos y que ella no va a parar hasta que se haga justicia.

Numerosos activistas saudíes son de la misma opinión y argumentan que aquel asesinato no fue una cuestión personal sino política y por lo tanto debe tener consecuencias políticas.

A Khashoggi no lo mataron por motivos comunes sino por sus escritos políticos en The Washington Post contra las políticas del príncipe Mohammed bin Salman. De hecho, la CIA cree que el príncipe está detrás del asesinato.

El juicio que se celebró en Arabia Saudí fue en realidad una pantomima sin que los auténticos responsables dieran la cara. "El juicio fue injusto, el sistema judicial saudí es corrupto y no es independiente, y el principal sospechoso es el príncipe, quien controla los juicios", dijo el activista Yahiya Assiri.

En diciembre último, después de una considerable campaña internacional, un tribunal saudí absolvió a los principales sospechosos del asesinato, personas cercanas al príncipe. Cinco personas fueron condenadas a muerte y otras tres personas fueron condenadas a 24 años de cárcel, aunque no se revelaron sus nombres.

Ahora, con el perdón de la familia Khashoggi se quiere enterrar el crimen. No sabemos si el príncipe MBS ha logrado persuadir a la familia del periodista para que haga pública esa declaración ni, en su caso, cómo lo ha conseguido.

Los activistas saudíes sostienen que tras el perdón familiar es muy posible que llegue el perdón del príncipe y que los condenados queden en libertad pronto.

El asesinato se convirtió enseguida en un baldón que ha terminado con los viajes al extranjero de MBS. Ningún mandatario lo quiere recibir, de manera que para el príncipe es urgente enterrar el caso, máxime teniendo en cuenta que en noviembre Arabia Saudí acogerá una cumbre del G-20.

La llegada de los principales mandatarios del mundo creará una situación complicada para el príncipe, así que conviene dejar atrás cuanto antes el caso Khashoggi. No obstante no está claro que lo consiga tan fácilmente.