Opinion · Bulocracia

Toda la verdad sobre la homosexualidad de Epi y Blas

Cuando de niño veía a Epi y Blas en Barrio Sesamo, no me planteaba si eran gais o no lo eran. Eran Epi y Blas, y punto, dos muñecos graciosos que salían en la tele. Que dos monigotes de felpa macho vivieran juntos era una anécdota.

Claro, que entonces hubiese sido un escándalo que dos marionetas fuesen gais y hoy no. Menos mal que los niños de ahora ven la homosexualidad como algo cotidiano, pero también ahora se tiende a sexualizarlo todo, y eso es un poco absurdo. Porque no me imagino, por ejemplo, las prácticas sexuales de Tarta de Fresa, afortunadamente, o las de Lutecio el de los Lunnis… Aunque del abuelo de Heidi sí que se ha dicho de todo y tampoco sorprendía. Porque ese hombre mayor viviendo al margen de la sociedad en una cabaña del monte, solo con un perro y dos cabras, ha disparado durante años la imaginación de multitudes.

Lo del abuelo de Heidi sería otra cosa, pero Epi y Blas no son los únicos personajes de ficción de los que se dice que son gais. Ahí están Batman y Robin, sin ir más lejos. Son parejas masculinas infantiles que se han convertido en iconos gais. Sin embargo, otros dúos con potencial, como Oliver y Benji, sin ir más lejos, pasarán a la historia como asexuales. Y eso que eran futbolistas.

El caso es que ahora, aprovechando un testimonio de Mark Saltzman, guionista de Epi y Blas en los años ochenta, abiertamente gay y pareja del montador de cine Arnold Gassman, se ha querido confirmar a nivel planetario el supuesto secreto a voces de décadas de que Epi y Blas son homosexuales. Y Saltzman no ha afirmado que lo sean, sino que se imaginaba a los personajes como a él mismo y a su pareja. Y su novio, Arnold Gassman, preguntado por si Epi y Blas eran gais, afirmó rotundamente que “no, son dos muñecos y no tienen sexualidad”.

Y es que hace unos días, el mundo se encontraba con esa noticia, que presuntamente confirmaba, tras años de sospecha, que Epi y Blas son gais. Pero al día siguiente surgía el desmentido por parte de los creadores de Barrio Sesamo, como ya ocurrió en 2011: “Epi y Blas son buenos amigos”. Los creadores de Barrio Sesamo respondían así además a una iniciativa de Internet que proponía que se celebrara en televisión una boda entre ambos muñecos.

Aunque muchos han interpretado las palabras de Saltzman como prueba definitiva de la homosexualidad de Epi y Blas, el propio novio del guionista lo niega y también sus creadores, que siempre han huido de atribuir sexualidad a sus personajes.

Frank Oz, que creó en 1969 a Epi y Blas junto con Jim Henson, fallecido en 1990, ha resumido el asunto así: “Está bien si él (Saltzman) cree que Epi y Blas (Bert y Ernie) son gais. No lo son, por supuesto. Pero, ¿por qué esa pregunta? ¿Importa en realidad? ¿Por qué la necesidad de definir a la gente solo como gais? Hay mucho más en un ser humano que solo heterosexualidad u homosexualidad”.

También se ha debatido en la Red cuál de los muñecos es activo y cuál pasivo. Y otra cosa que se ha dicho siempre es que Epi es redondo y de color naranja porque es dulce como esa fruta y Blas es apepinado, amarillo y ácido como el limón.

Epi y Blas reúnen características y hábitos de pareja gay, lógicamente, y hasta The New Yorker tiró de ellos en su portada de junio de 2013 como aliento de la causa homosexual en Estados Unidos. Esa portada es desde entonces otro icono gay, aunque oficialmente nada ha cambiado. No se ha llegado a confirmar que Epi y Blas sean gais, y eso que en 2019 cumplirán 50 años juntos. Sus creadores no quieren decantarse. En todo caso, siguen siendo legión los que defienden que Epi y Blas son homosexuales y pareja, y también hay desplegado desde hace tiempo un amplio marketing a tal efecto.