Opinion · Bulocracia

La anciana del coche que era un hombre disfrazado, a veces musulmán

“Os voy a contar una historia súper cringe y real que ha pasado aquí en Sevilla…”. Así empieza un hilo que circula por las redes con no menos de cinco jugosos audios de “unas chicas” que se suben a su coche en Sevilla y encuentran dentro a una inocente y aparentemente desvalida “señora mayor”, luego “vieja”, que finalmente resulta ser un hombre disfrazado que se dedica a comerciar con órganos humanos. Y claro, estas dos inocentes criaturas sevillanas eran sus próximas víctimas.

La historia es una pequeña película, aunque muy mala, porque se supone que la anciana que encuentran las dos chicas dentro del coche, “en el asiento del copiloto”, les pide que la lleven a casa. Y ellas acceden, pero a mitad de camino se dan cuenta de que la vieja no es tal, sino un hombre disfrazado, y por ello cambian de dirección y se dirigen a una calle en la que saben que hay un control de la Policía.

Allí pasan con el coche por encima de los conos que delimitan el control para llamar la atención de los agentes en busca de ayuda, momento en que la anciana/hombre disfrazado se asusta y escapa a la carrera.

Para completar esta historieta, las dos chicas se dirigen al maletero del coche y lo encuentran repleto de “productos químicos y un montón de armas tipo machetes”, con lo cual deducen, porque son muy listas, que la anciana/hombre disfrazado es en realidad un descuartizador, y han estado en el límite de perder la vida y acabar hechas cachitos.

Muy bonito todo. Vamos, que si Tarantino fuera un cutre esta historia le molaría. Pero hay más, porque este asunto está ambientado en Sevilla, pero al cambiar de provincia, también se altera la trama. Y es que otra versión, granadina, va más allá y afirma que la anciana/hombre disfrazado es “un musulmán”, para dar más miedo.

Este asunto es muy tonto, así a simple vista. Aunque tiene solo unos días, el tuit original ya no existe, parece que su autor se ha visto superado. Pero como se trata de audios y esos sí permanecen, a algunos les parece todo esto algo más creíble que a mí.

Son audios falsos. Emergencias Sevilla lo ha desmentido, y además han advertido que “lanzar estos mensajes se castiga en el Código Penal. Rompe la cadena”. También lo ha hecho la Policía Local de Granada, donde ha cuajado después este tema un poco cambiado. Pero el autor de esta patraña ha conseguido su objetivo, que no era otro que alcanzar su momento de gloria, aunque sea de esta manera.

En cualquier caso, no sé vosotros, o Iker Jiménez, pero yo entro a mi coche y encuentro dentro a una “señora mayor” o “vieja” y, si no muero de un infarto, tampoco la llevo a ningún sitio. Llamo al 112.