Cartas de los lectores

28 de enero

Monarquía bananera
¿Podría ser Baltasar Garzón víctima de una monarquía bananera? Como latinoamericana, me rebela seguir oyendo cómo en ciertos ámbitos se sigue hablando de las repúblicas bananeras. Más teniendo en cuenta que España apoyó las acciones de Garzón sobre dictadores foráneos, pero su Justicia no acepta las mismas acciones en el propio país. ¿Hasta dónde llegará la elasticidad de la memoria? ¿Hasta romperse? Resulta curioso que en las "repúblicas bananeras" sean los padres, madres y abuelos quienes busquen a sus descendientes, mientras en la "monarquía bananera" son hijos y nietos los que intentan recuperar la memoria de sus ascendientes. ¿Hay algún pacto oculto para preservar la imagen del rey? ¿Por qué la izquierda sigue frenándose con pudor ante la memoria histórica? Si hay Justicia, las puertas deben abrirse con la llave de Garzón. O buscar respuesta en el Diccionario de la Real Academia de la Historia.
Renée Jaitt

El lugar que España merece en el mundo
Son muy difíciles de descifrar las ideas que Rajoy I el contradictorio tiene para situar a España en el lugar que merece en el mundo. Saber si sí, pero no, cumpliremos el objetivo de déficit para este año; y si no, pero sí, serán necesarios más recortes en caso de que no se cumpla dicho objetivo. Lo que sí parece claro es que avanzamos por el camino correcto.
De momento, según declaraciones del presidente del Gobierno, tenemos en el punto de mira a nuestro país vecino, Portugal, para igualarnos en cuanto a recortes de derechos sociales. Veremos cuál es nuestro próximo gran hito.
Miguel López Zoyo
Motril (Granada)

El ‘prestigio’ del País Valencià
Al hilo de la absolución de Francisco Camps, Alberto Fabra ha declarado que se alegra porque este juicio formaba parte de una campaña para desprestigiar a la comunidad que preside. Pero ese desprestigio se debe, en todo caso, a las vergonzosas conversaciones que hemos oído todos entre Camps y el Bigotes.
El desprestigio se lo ha ganado a pulso el sector del pueblo valenciano que le dio la mayoría absoluta a un presidente que habla de igual a igual con un mafioso y que ha dejado a la comunidad tan endeudada que los escolares tienen que acudir con mantas a los colegios porque no tienen ni para pagar la calefacción. A eso se debe el desprestigio del País Valencià. Por eso, y no porque se haya sentado a su presidente en el banquillo, ha recibido su deuda la calificación de bono basura. No se engañe ni trate de engañarnos, señor Fabra. Ha sido por eso.
E.F. García Allés
Madrid

El sistema no era lo que yo pensaba
Cuando oigo la frase "hemos vivido por encima de nuestras posibilidades" –goebbelianamente repetida hasta la saciedad por quienes pretenden socializar las responsabilidades después de haber privatizado los beneficios– en boca de una de las muchas víctimas con síndrome de Estocolmo, no puedo dejar de pensar: "¡Ah! ¿pero, en esta parte del mundo, no se trataba de eso? ¿O acaso no se sustenta todo esto en la sobreproducción de sobreabundancia para el superconsumo de cosas absolutamente prescindibles?". Y, a continuación, en una deriva de mi vena fantasiosa, me da por pensar si los difusores de la frase no serán miembros de una red conspirativa antisistema, pues encierra una carga subversiva: hay que acabar con el superconsumo y la sobreabundancia de productos prescindibles. Yo, por si acaso, enviaría a la Policía Antidisturbios a desalojar la asamblea del Foro Económico Mundial en Davos.
Jesús Veigas Rodríguez
Badalona (Barcelona)

Cuando la coherencia se hace en ‘Público’
Coherencia: dícese de la actitud lógica y consecuente con una posición anterior. Debido a su escasez, no nos terminamos de acostumbrar a leerla y saborearla cuando abrimos las páginas de este periódico. Responsabilidad: poner cuidado o atención en lo que se hace o se decide (en este caso en lo que se escribe). Y al apreciarla entre estas páginas, en sus columnas, en sus primeras planas o en sus decálogos (valga como ejemplo el decálogo para informar sobre violencia de género) empiezas a pensar que quizá sí es real, que quizá un medio es capaz de medirse y medir lo que publica y cuenta.
Valor: dícese de la subsistencia o firmeza de algún acto. Y la firmeza es enjundia, es constancia, entereza y fuerza moral de quien no se deja dominar ni abatir. Público: de entre todo lo posible elegí lo perteneciente o relativo a todo el pueblo.
Y al final todo se mezcla, y uno no es sin los demás, la coherencia es valor, el valor es responsabilidad, y al final todo es Público.
Beatriz García Serrano
Candás (Asturias)

El coste de los proyectos y los cambios que son de todos
La falta de entendimiento entre los partidos supone un alto coste económico. Cuando un partido gobierna, es frecuente que inicie reformas y proyectos de gran envergadura, que no cuentan con la aprobación de la oposición. Al cabo de los años, cuando la oposición gana las elecciones, su actitud es similar. ¿Cuántas inversiones han sido paralizadas, retrasadas o anuladas por esto? ¿Cuántos proyectos se han puesto en marcha para derogarlos al poco tiempo? No resulta fácil cifrar el coste de estas actuaciones frustradas. Da la impresión de que el importe invertido no es de nadie y que se puede hacer con él lo que a cada partido se le ocurra.
Plácido Cabrera Ibáñez
Jaén