Ciudadano autosuficiente

Recuperemos los excesos navideños

Llega la Navidad, el solsticio de invierno y el cambio de año, una temporada festiva espectacular que dura dos semanas, y empiezan a proliferar los artículos cenizos en los medios y redes sociales. Estos artículos son del estilo de "navidades saludables" o "cómo evitar engordar en Navidad" y están repletos de consejos absurdos, como comer con moderación, beber únicamente agua, infusiones o zumos de frutas, servirse porciones pequeñas, sustituir el turrón por fruta fresca, etc.

El resultado es que mucha gente se enfrenta a la Navidad con aprensión, temiendo quedar seriamente averiados por los "excesos" de estas fechas. ¿Por qué festejamos tanto en estos días? Parece que la explicación está en que el 22 de diciembre es el primer día del año en que empiezan a crecer las horas de luz, alejándose así la aterradora perspectiva de una noche eterna, con horas de oscuridad crecientes, que muestra la progresión de días desde el solsticio de verano hasta el de invierno.

Desde hace miles de años, la gente celebra este cambio de rumbo de la Naturaleza a lo grande. Durante miles años, salvo para una minoría privilegiada, era la única época del año de relativa abundancia, los únicos días en que se cometían excesos en el comer y el beber y se comía carne en abundancia. El cuerpo humano está acostumbrado a lidiar tanto con épocas de privación como con períodos cortos de abundancia, que aprovecha para hacer reservas de cara a la escasez que se espera que llegará.

En nuestra opulenta sociedad, la Navidad ya no es una época feliz de abundancia, sino una peligrosa sucesión de atracones que cae sobre una población que ya come en exceso todos los días del año. Y quien dice comer dice consumir energía, hacer compras más o menos absurdas en cantidad y otros desparrames.

Aquí te proponemos ser más parco el resto del año y disfrutar más de la Navidad, apreciando el exceso y el derroche en lo que valen: una época gloriosa en la que podemos disfrutar sin tasa. Así que olvídate de tomar infusiones y reducir las raciones y prepárate para disfrutar de unas navidades de exceso… pero sostenibles.

Mesas abundantes, pero sin desperdicio

Si a lo largo del año tiramos comida a la basura en grandes cantidades (hasta un tercio de toda la que compramos) en Navidad ese derroche se dispara. Para evitarlo, no tenemos más que tener en cuenta dos consideraciones:
a) Las raciones se pueden calcular un poco por debajo porque en Navidad estamos todo el día picando comida y bebida, nadie llega a la mesa con un hambre de lobo.
b) La comida sobrante, que la habrá y en abundancia si no eres un gumia, es perfecta para preparar con ella mil recetas de la cocina de aprovechamiento. Guardaremos cuidadosamente las sobras, y las usaremos para preparar la comida del día siguiente. Aquí tenéis algunas ideas.

Regalos muy personalizados

A quién regalar y qué regalar es una cuestión importante en estas fechas. Se compran montañas de objetos estandarizados bastante inútiles, que se ponen súbitamente de moda y se regalan en masa a todo el mundo. El resultado son regalos que no se usan y se tiran o arrinconan. Un truco para regalar con acierto es regalar algo que a ti ya no te sirva a una persona que sabes que le gusta, en vez de comprar algo nuevo. Si ya no lo usas y lo tienes tirado en casa, ¿por qué no darle un nuevo uso? También se pueden hacer regalos artesanales en vez de comprarlos en tiendas, es mucho más gratificante un regalo creado por nosotros que comprado en una tienda.

Decoración con imaginación

Puedes adornar las casas o el árbol de Navidad con productos recuperados y reciclados directamente por ti mismo. Por ejemplo, árboles hechos con revistas, casas de pueblo con cartoncillos de las latas de conservas, bolas o adornos navideños con viejos DVD, adornos variados con corchos de vino o con chapas de botellas. Con la ayuda de la imaginación, se pueden hacer cosas increíbles. Busca en internet, encontrarás montones de ideas.

El árbol de Navidad está vivo

A menos que sea de plástico (entonces no tienes más que guardarlo y reutilizarlo el año que viene) o se haya secado sin remedio, el árbol de Navidad que tienes en el salón lleno de adornos y lamparillas es un ser vivo. Y como tal, puede tener una nueva vida si lo entregas en el lugar adecuado. Muchos ayuntamientos tienen campañas de recogida de abetos y árboles de Navidad. Los llevarán a los viveros municipales, exhaustos después de las fiestas, y los harán revivir a base de riego y cuidados. También es posible compostar los árboles moribundos y ramas secas, otra forma de darles nueva vida. Infórmate en tu ayuntamiento de sus iniciativas de recogida de árboles de Navidad.

Gastronomía de la buena, mejor que cara

Consumir percebes de los de 546 €/kg es una de las tradiciones navideñas de los ricos, pero para la gente corriente las grandes comidas y cenas navideñas son la ocasión perfecta para recuperar platos de nuestra gastronomía tradicional. Hay infinidad de guisos típicos deliciosos, y muchos de ellos a base de vegetales, como el cardo o la lombarda, muy útiles en estos tiempos en que se presenta en la mesa un vegano en cuanto te descuides. Como ejemplo de recetas navideñas perfectas para platos principales podemos nombrar el bacalao al pil pil o la caldereta de cordero. También es fácil, ya que nos metemos en harina, hacer nosotros mismos los dulces navideños: bizcochos, mazapanes, pan de frutas, sopa de almendras, etc. Podrás así regular la cantidad de azúcar, harina, huevo, almendras, miel, etc., a tu gusto, sin aceite de palma, grasas dañinas ni aditivos.

Residuos organizados

Se estima que la producción de residuos municipales pasa de 1,5 kg/día a lo largo del año a 2 kg/día por persona durante las navidades. En Madrid, el día de Año Nuevo se recogen 2.000 toneladas de vidrio procedente de las celebraciones de Nochevieja, siendo la Noche de Reyes la de mayor generación de residuos, principalmente por las cajas de cartón y plástico de los regalos. En ciudades como Barcelona, los residuos de papel y cartón aumentan un 10% y el vidrio un 14% durante la temporada navideña. En todo el territorio nacional se gasta en torno a 70 kilómetros cuadrados de papel de envoltorio. En general, evitar sobreempaquetados y envases absurdos es tan bueno en Navidad como en cualquier otra época del año, pero es verdad que puede ser difícil en estas fechas de regalos y paquetes historiados. Lo que sí puedes hacer con todo el tonelaje de residuos que produzcas es colocarlos en su contenedor correspondiente.

Adaptado de un artículo publicado en vidasostenible.org. Contiene información condensada de artículos de Patricia Pinel, Patricia Gómez Cano y Verónica del Río.

 

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