Ciudadano autosuficiente

Siete maneras de sacarle partido a la transición ecológica

Después de muchos años de procrastinación a tres bandas (gobiernos, empresas y ciudadanos) la transición ecológica ya está aquí, funcionando. Hace unos días, la Unión Europea adelantó a 2035 la fecha en que ya no se podrán vender coches de motor de explosión. Hace unas semanas entró en vigor la Ley de Cambio Climático y Transición Energética. Muchos planes y estrategias están en marcha o próximos a estarlo; desde el fomento de la bicicleta, a la estrategia Farm to Fork (De la granja a la mesa), para favorecer una alimentación de mejor calidad. La pregunta es: ¿cómo podemos sacar el máximo partido a este sustancioso menú de sostenibilidad? Pues, por ejemplo, podemos…

Fabricar nuestra propia energía eléctrica

Es impresionante ver, en directo, como un chorro de kilovatios/hora desciende del sol y entra en el sistema eléctrico a través de los paneles solares que tenemos instalados en el tejado o en la azotea de la comunidad de vecinos. Se pueden consumir directamente, volcar a la red o incluso almacenarlos en una batería. Multiplicar la participación de las energías renovables en nuestra cesta energética es un pilar fundamental de la transición ecológica. Cada vez hay más ayudas para la instalación de estos sistemas, y el precio de las placas fotovoltaicas baja paulatinamente.

Conducir un coche eléctrico, silencioso y no contaminante

Es un gran alivio decir adiós de un plumazo al motor de explosión y a lo que se quema dentro de él. Sentado dentro de un cómodo electrodoméstico con ruedas, puedes moverte sin molestar a nadie. Ni siquiera tienes que comprarlo, cada vez hay más empresas de coche compartido. Pero si no puedes vivir sin tu cochecito en propiedad, hay cada vez más ayudas (y más sustanciosas) para que no te cueste un ojo de la cara. Además, los fabricantes empiezan a producir coches eléctricos relativamente baratos.

Comer carne de mejor calidad

Una vez al año, banquete y chuletón. Los días corrientes, carne de vez en cuando, incluida en las ricas recetas de la cocina mediterránea. Esta fórmula de éxito puede ser recuperada con facilidad y tiene una gran ventaja: permite comprar carne de mejor calidad, que es algo más cara que la convencional. Nos gastamos lo mismo pero sabemos que la carne que comemos procede de animales criados al aire libre, con pastos y forrajes naturales. ¿Cómo funciona esto de la carne de calidad? Por un lado tenemos normativas de bienestar animal cada vez más rigurosas, o de certificación ecológica y además contamos con todo un conjunto de saberes tradicionales para hacer más ecológica la ganadería: como son la cría extensiva, el pastoralismo o la trashumancia.

Aislar nuestra casa y mejorar nuestra instalación de calefacción

Las paredes de papel son un mal endémico del parque de viviendas de nuestro país. Muchas viviendas se construyeron a mediados del siglo XX sin ningún tipo de aislamiento térmico. La norma de calidad de 1978 mejoró algo la situación, pero solo a partir de 2007 y la creación del Código Técnico de la Edificación tuvimosun estándar de calidad aceptable. Millones de viviendas deben mejorar radicalmente su aislamiento para conseguir un mejor confort para sus moradores, aparte de un gran ahorro en las facturas de la calefacción. Y ahora pueden hacerlo con más facilidad, gracias a sustanciosas ayudas incluidas en los planes para mejorar la eficiencia energética de la edificación, que también incluyen actualizar los sistemas de calefacción.

Decir adiós a los alimentos ultraprocesados

Los ultraprocesados son simulacros de la comida de verdad, fabricados desde cero a partir de harinas refinadas, proteína de soja, azúcar, aceite de palma y muchos aditivos. No son buenos para la salud pues, al no ser comida auténtica, los engullimos en grandes cantidades intentando en vano alimentarnos. La buena noticia es que cada vez tenemos más herramientas para huir de ellos y dedicarnos a la comida real, a los"alimentos" en lugar de a los "productos": toda clase de apps informativas, como ComidAprueba, iniciativas para enseñar a cocinar y a comer bien, como el proyecto "Menús Sostenibles, Planeta Saludable", e incluso etiquetas de alerta como NutriScore.  Aunque la verdadera solución sea volver al mercado y entrar más a la cocina.

Dejar de comprar residuos a precio de producto

Desde la aparatosa bandeja de poliespán con una triste naranja dentro, retractilada en plástico, a la lavadora que se estropea demasiado pronto, estamos rodeados de artículos que se convierten en residuos con demasiada facilidad, desechables, poco duraderos, difíciles de reparar o con obsolescencia programada. Una serie de normativas e iniciativas englobadas en la denominación común de economía circular intenta solucionar este estado de cosas. Para empezar, se trata de eliminar los plásticos desechables: la naranja ya tiene su propio envoltorio natural, no hace falta más. La lavadora deberá durar más tiempo en funcionamiento y si se estropea, deberá ser reparada con facilidad.

Disfrutar de un transporte público cómodo y frecuente

El transporte público lleva décadas librando una batalla desigual contra el coche privado. La pandemia ha reducido su uso y ha aumentado el del automóvil. Pero ahora llega un nuevo transporte público, que incluye taxis, coches compartidos, bicicletas municipales, autobuses, metro, trenes de cercanías, patinetes… que puede competir muy bien con el coche privado en términos de flexibilidad, comodidad y rapidez. La ciudad sale ganando y el usuario también…  en gran parte al librarse de la pesadilla de buscar aparcamiento para su vehículo.

Jesús Alonso Millán